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"A pesar de los regalos, aquí nadie votó con el estómago"

El obispo consideró que hubo una reacción popular ante la vocación hegemónica

Lunes 30 de octubre de 2006

POSADAS (De nuestros enviados especiales).- Monseñor Joaquín Piña no modificó su hablar pausado ni siquiera con la euforia que se palpaba a su alrededor. A pesar de los elogios que recibió, él prefirió ceder el protagonismo al Frente Unidos por la Dignidad (FUD) y, sobre todo, "a la sociedad misionera, que maduró en su conciencia cívica y supo defenderse cuando vio que estaban en juego los derechos humanos".

Incluso quedó lejos en la práctica de los festejos que sucedieron anoche en esta capital provincial. En un diálogo con LA NACION, desde su casa, en Puerto Iguazú, el obispo emérito consideró que en la elección "no sólo peligraban las instituciones, sino también los derechos humanos de la gente".

-¿Es para tanto?

-Sí, por supuesto que sí. Estábamos en riesgo de perder nuestros derechos, porque esto que vivimos aquí es una dictadura. Perder hubiera sido muy riesgoso.

-¿Fue un triunfo de la Iglesia?

-No, fue un éxito del pueblo y de la democracia.

-Quienes compartieron el FUD con usted, sin embargo, dicen que sin su presencia y sin el apoyo de la Iglesia y de evangelistas esto no hubiera sido posible.

-Yo no me considero importante. Lo que pasa es que la gente que se juntó en el FUD me pidió a mí que encabezara la lista y bueno, yo aglutiné un frente con gente que es muy distinta.

-El FUD parece que se rompe después del triunfo. ¿Qué le parece?

-Pero es que aquí había un objetivo común, que era la defensa de las instituciones, de la democracia y de los derechos humanos. Esto no era político. Lo que pase en el futuro ya sí será político.

-¿Y hay alguna posibilidad de que usted participe en ese futuro político?

-No, ninguna.

-¿Ni siquiera después de un resultado tan categórico?

-No, no. Esto fue muy difícil y yo siempre dije que participaba para defender las instituciones. Yo no soy político. Desde la Iglesia trabajamos mucho para formar la conciencia de la gente. Nos costó, pero creo que la gente finalmente lo entendió. Enfrente teníamos un aparato del Estado muy fuerte, con todo el dinero del mundo y los medios a su favor. Por eso me pone muy feliz ver que la gente maduró, que tomó conciencia cívica. Insistimos mucho en esto.

-¿Qué papel cumplió la Iglesia en este trabajo de concientización?

-En las dos diócesis de la provincia [Puerto Iguazú y Posadas] hablamos con la gente para tratar de que los misioneros tomaran conciencia. Fue un trabajo difícil, porque desde el gobierno le decían a la gente que esto era un plebiscito de Rovira, pero no era así.

-¿Y por qué cree que ganaron?

-Porque la gente entendió, maduró y se animó a decirle al poder que quería otro tipo de democracia. Y también hubo errores del gobierno. Sus pretensiones tan desmedidas y la vocación tan hegemónica provocaron una reacción popular, porque eso es lo que hubo aquí, una reacción popular. Sin esa reacción, seguramente el FUD no hubiera existido.

-¿Por qué?

-Porque fue la gente la que provocó la unidad de la oposición y de los sectores sociales. Nosotros, el FUD, fuimos la conjunción de todos los sectores, nunca nos consideramos ni actuamos como un partido político, a pesar de que el gobierno pretendió engañar a la gente diciéndole otra cosa, haciéndole creer que la Iglesia estaba haciendo política. Eso nunca ocurrió.

-Su relación con el gobierno de Rovira parece irrecuperable. ¿Es así?

-Bueno, está claro que no nos tenemos simpatía. Pero ése es un tema secundario.

-¿No cree que la gente percibió el distanciamiento entre la Iglesia y el gobierno?

-No sé. Yo creo que la gente votó con la cabeza y con conciencia cívica. A pesar de todos los regalos y todas las bolsas de comida que distribuyó el gobierno, los misioneros no votaron con el estómago. Me parece que entendieron nuestro mensaje y vieron que aquí estaban en riesgo las instituciones, la democracia y los derechos humanos. Esa es mi satisfacción. El pueblo triunfó porque supo tomar conciencia de lo que estaba sucediendo.

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