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A partir de proteínas de soja y girasol

Científicos argentinos desarrollan un nuevo material biodegradable

Ciencia/Salud

El trabajo recibe el premio DuPont-Conicet, por US$ 25.000

Por   | LA NACION

Dos equipos de investigadores argentinos intercambian ideas y conocimiento desde hace tres años para desarrollar en conjunto un nuevo material biodegradable a partir de las proteínas de la soja y el girasol, dos cultivos autóctonos.

La potencial utilidad del material para la agricultura y el envasado de alimentos convenció al jurado de la edición 2006 del Programa de Apoyo al Desarrollo Científico Tecnológico DuPont-Conicet para otorgarle el premio de 25.000 dólares que los investigadores recibirán esta tarde.

"El material tiene la gran ventaja de ser biodegradable, que es una característica contra la que ningún plástico puede competir. Claro que tiene ciertas desventajas porque las proteínas son permeables al agua, lo que a veces disminuye las aplicaciones que se le puede dar", explicó a LA NACION la doctora Adriana Mauri, del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (Cidca), con sede en la Universidad Nacional de La Plata, y una de las dos coordinadoras del proyecto dirigido por la doctora María Cristina Añón, del Cidca.

Ahora, con el premio, el equipo podrá comenzar a agregar a la receta del material otros componentes que ayuden a reducir esas desventajas. Se trata de compuestos infinitamente pequeños, los nanocompuestos, que permiten darle al material mejores propiedades que cuando se usan, por ejemplo, las fibras vegetales. "Todo depende del uso que se le vaya a dar", aclaró Mauri.

Uno de los éxitos que el material demostró hasta ahora en el laboratorio es aumentar la vida útil de arándanos al recubrirlos con una delgada película transparente y comestible.

"Es imposible tratar de simular un material plástico sintético, como un polietileno, porque sus propiedades para la aplicación en envases y la agricultura, que son nuestros objetivos, son muy buenas. Claro que el plástico no es biodegradable, por lo que no se espera que este nuevo material reemplace a los polímeros sintéticos, sino que, una vez mejoradas sus propiedades, halle un nicho de acción propio y en el que no tendrían competidores", señaló la doctora Patricia Eisenberg, del Centro de Investigación y Desarrollo de Tecnología para la Industria Plástica (INTI - Plásticos) y coordinadora del proyecto.

Las proteínas para elaborar el material premiado se obtienen de las semillas de soja y de girasol. "Como ambas se usan para obtener el aceite comestible, la ventaja es que se podría llegar a obtener ese material a partir de los desechos de la industria aceitera", sostuvo Mauri.

Una vez aisladas y puestas a secar, se obtiene un compuesto similar a la harina con un 90% de proteínas. Con la ayuda de agua y de otros compuestos se obtienen las láminas del nuevo material. Otra característica del material es su permeabilidad a los gases, "lo que es buenísimo porque los alimentos envasados en un material así tendrían un mayor tiempo de conservación", resumió Eisenberg.

Para la experta, "un mercado que terminará pidiéndole este tipo de materiales al mundo científico-tecnológico es el mercado de alimentos orgánicos porque para ser sustentable deberá envasar en materiales biodegradables". .

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