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Con el ritmo de la capacitación

Las organizaciones suman la música como herramienta para entrenar a sus empleados

Domingo 19 de noviembre de 2006

Al compás de tambores y otros instrumentos de percusión, que un numeroso grupo de músicos improvisados logre crear en poco tiempo un ritmo armónico es una de las opciones. La otra, presenciar un concierto de obras clásicas y contemporáneas interpretadas por artistas de la Orquesta Filarmónica del Teatro Colón. Es que, más allá de que pueda ser una relajante y agradable compañía durante la ajetreada jornada laboral, la música ahora también comienza a escucharse en las organizaciones como herramienta de capacitación.

De la mano del llamado aprendizaje experiencial, el Círculo de Percusión y el Concierto Evolución, que organiza la consultora Axya Argentina, apelan a la música como metáfora y analogía del funcionamiento cotidiano de las organizaciones para profundizar sobre estrategias y conceptos de management, alentar ciertas habilidades y actitudes de los colaboradores, así como para hacer foco en la resolución de conflictos.

"La experiencia en el aprendizaje y una visión holística de la persona son cada vez más importantes en los programas de capacitación. Y el desarrollo de competencias humanas pasa por procesos cada vez más dinámicos, más vivenciales, más felices. Así, con estas dinámicas, que se enmarcan en la metodología Music World Training, se le propone a la gente una actividad placentera, que la predispone mejor al aprendizaje y con la que puede mejorar su rendimiento, y con las cuales se pueden desarrollar diversos temas, según las necesidades de cada organización", dice Martín Pastorino, director de Axya.

Desafío instrumental

Mediante el Círculo de Percusión, en el que pueden participar de 10 a 400 personas, se busca fomentar la integración, la comunicación, el trabajo en equipo, la capacidad de expresión, entre otros fines. "Cuando se presentan los instrumentos y se le explica a la gente lo que hay que hacer, normalmente, la reacción es de susto. Todos podemos tocar un instrumento, pero que más de 100 personas puedan coordinar una lógica musical en un corto lapso parece un desafío muy fuerte, que no se va a poder lograr; que implica hacer un aprendizaje muy rápido en un tiempo muy breve", comenta Patrizia Nobile, gerente de Planeamiento, Organización, Selección y Desarrollo de Telecom.

Por eso, superar el límite que uno cree tener fue uno de los objetivos que se propuso Telecom al desarrollar la rítmica actividad con 150 colaboradores. Así, cuando el numeroso grupo comprobó que el desafío era factible, la experiencia se relacionó "con la situación de la organización, en la que siempre hacemos foco en que sí es posible superar el límite y en pensar cómo se va a lograr. Y se logra escuchando al otro y trabajando en un equipo oportunamente liderado, que es la otra metáfora sobre la que trabajamos. Porque la dinámica se desarrolla por grupos que tocan instrumentos distintos, que intervienen en momentos distintos y que tienen peso distinto en el ritmo musical que se va gestando. Hay instrumentos que apenas se escuchan, pero si los eliminás todo el conjunto pierde. Entonces, también se refuerza la idea de que el rol que cada uno ocupa en la organización es importante más allá del protagonismo que pueda tener", precisa Patrizia.

"Aparte es una actividad muy entretenida en la que la gente realmente la pasa bien. Entonces se logra un aprendizaje de una forma bastante innovadora y con la gente que se divierte, participa, se suelta. Es muy buena para generar un buen clima de grupo, de equipo", se entusiasma.

A toda orquesta

Además de propiciar un rato agradable, obras de distintos géneros ejecutadas por músicos de la Filarmónica del Teatro Colón dieron la nota inicial para que 20 gerentes de Recursos Humanos latinoamericanos de Avon, reunidos aquí en agosto último en un encuentro regional, pusieran la lupa en temas que hacen a la vida laboral. Así, obras de Amadeus Mozart y Johannes Brahms, un Negro Spiritual, algo de jazz, un tema inédito de música andina, de Sergio García más algunas interpretaciones solistas fueron el artístico disparador para desarrollar conceptos relativos a estilos de liderazgo, flexibilidad, creatividad, innovación en contextos de adversidad e incertidumbre, entre otros temas.

Los músicos también representaron situaciones -en las que no faltó el humor- que pusieron en evidencia algunos inconvenientes relacionados con la comunicación, el trabajo grupal y el liderazgo, y que ayudaron a relacionar el funcionamiento orquestal con el de las organizaciones. Marisa Stehle, consultora de Axya que estuvo a cargo de la actividad, ejemplifica: "La empresa nos había pedido trabajar sobre el concepto de organizaciones matriciales. Entonces, en un momento del concierto se produjo un cambio de director que dio pie a desarrollar el tema y que ilustró de manera muy gráfica cómo los equipos de trabajo tienen que responder a diferentes líderes, según el proyecto por desarrollar".

La música, además de conocimientos teóricos, también alentó momentos de relax, de introspección y, claro, de alegría. "El cierre del concierto -agrega Marisa- fue a puro ritmo, donde los participantes acompañaron a la orquesta cantando y tocando algunos instrumentos de percusión."

Raquel Saralegui

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