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Prometen poner en marcha las obras del Museo de Arte Moderno

El gobierno porteño anunció que concluirán en 17 meses

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PARA LA NACION
Miércoles 22 de noviembre de 2006

Una más y van La comida anual de la Asociación de Amigos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba) se abrió anteanoche con el anunció del jefe de gobierno, Jorge Telerman: "1953 es el número del decreto que firmé hace dos horas para poner en marcha las obras de ampliación del Museo de Arte Moderno".

El aplauso que siguió tuvo el recelo del escepticismo: no es la primera vez que Telerman promete terminar con el rumbo itinerante del museo que nació hace 50 años por iniciativa del crítico Rafael Squirru y desde hace nueve espera se concrete el proyecto de ampliación, que sumará metros de exposición para las colecciones del patrimonio y las muestras temporarias.

Menos el número de decreto, casi las mismas palabras pronunció años atrás el licenciado Telerman cuando era secretario de Cultura, en una fiesta a beneficio organizada en la sede de la avenida San Juan al 300. Pero la danza de los sobres de la licitación, las impugnaciones y el golpe de gracia que significó la crisis de 2001 dejaron en veremos la esperada obra.

Cristiano Rattazzi
Cristiano Rattazzi. Foto: Archivo

Cristiano Rattazzi, presidente de la Asociación de Amigos del Mamba, preparó el terreno para el nuevo anuncio de Telerman con la lectura de una carta firmada por dos turistas que se citan en la puerta del museo y cuando llegan, guía en mano, descubren con sorpresa que el museo está cerrado.

Pero no fue la carta de los turistas sino la presión ejercida por la comunidad de artistas, galeristas, coleccionistas y amigos del museo el indicador más serio de que la paciencia había llegado a su fin. En cada mesa, los comensales encontraron la invitación para "un abrazo" al museo con fecha y hora: mañana a las 19.

Por ahora, los amigos del arte, con la galerista Orly Benzacar a la cabeza, dejaron la iniciativa en suspenso. "Dadas las anteriores promesas incumplidas -señalaron, sin embargo-, permaneceremos vigilantes en el cumplimiento de lo anunciado, hasta que la ciudad de Buenos Aires cuente con su Museo de Arte Moderno funcionando". No habrá abrazo, pero sí estado de alerta y seguimiento de las obras.

En 1997, el arquitecto Emilio Ambasz, argentino radicado en Nueva York, donó un proyecto para ampliar el museo. Desde entonces se sucedieron funcionarios de Cultura y jefes de Gobierno y la ampliación quedó en la nada; otro tanto ocurrió con un crédito del BID, oportunamente otorgado por Enrique Iglesias. Se perdió por el camino, porque los organismos internacionales tienen plazos y condiciones. Antes de dar cuenta del carpaccio de langostinos marinado con hierbas que abría el menú del Hilton, la concurrencia supo que las obras terminarán en diecisiete meses.

Durante 2006 el museo estuvo cerrado; las colecciones están guardadas en un depósito del Palacio de Correos. El decreto 1953 "pondrá fin a una historia de desencuentros", según las palabras del jefe de Gobierno, que celebró una noche con "acento italiano", en alusión a la directora del Mamba, Laura Buccellatto; al presidente de los amigos, Cristiano Rattazzi; a la Fondazione Gottardo, de Lugano, que patrocinó la comida; a la Fundación Andreani, que alojó las oficinas del museo en forma temporaria y a Pettinato (Roberto), el carismático conductor de TV, devenido animador del circuito del arte por su romance con la artista Karina Al Azem.

Mauro Vieira, embajador de Brasil; la ministra porteña de Cultura, Silvia Fajre; Franklin Pedrozo, curador de la Bienal del Mercosur; Marion Helft, Julio Werthein y muchos otros fueron testigos del compromiso que la Ciudad asumió el lunes por la noche con el arte moderno.

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