Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Salud / Prevención

12 mitos sobre el sol

LA NACION revista

Que con el protector uno se puede exponer el tiempo que desee. Que con algunas sesiones de cama solar la piel estará más "protegida"... La cultura del bronceado impone conceptos equivocados... y peligrosos. LNR revela a través de 12 mitos frecuentes los riesgos a los que nos somete Febo

Poner un espejo que refracte la luz hacia el cuerpo o acostarse sobre una loneta plateada. Pincelar la piel con una reconocida gaseosa o con aceite de bebe. Utilizar una mezcla de aceite de coco con tintura de iodo. Rociarse con jugo de zanahoria o untarse con una pasta de ruda. Y la lista sigue. Desde hace casi medio siglo, en pleno auge del bronceado, las técnicas más raras y los menjunjes más exóticos se pusieron de moda para tomar sol, y algunos hasta alcanzaron gran popularidad. Su mayor fuente de difusión: el boca a boca. Pero, ¿qué hay de cierto en todo lo que se dice?, ¿qué sucede realmente con la exposición prolongada y reiterada al sol?

La cultura del bronceado continúa vigente. Sin embargo, cada vez son más los que toman conciencia sobre los efectos que produce ese hábito.

Quemaduras, fotoenvejecimiento y cáncer de piel son algunos de los principales daños que generan las radiaciones ultravioletas (UV). Por eso, cada año, dermatólogos y organizaciones de todo el mundo intentan ofrecer un panorama más claro sobre los recaudos que deben tomarse antes de entregarse a los brazos de Febo. Un buen comienzo: partir de los mitos que circulan entre la gente sobre el tema. Aquí van.

Mito 1

Sobre la piel bronceada no es necesario volver a usar protector solar

Realidad: "El fotoprotector siempre es necesario. Aunque el color y el grosor de la piel nos protegen naturalmente de las radiaciones solares, no estamos libres de sus daños cuando nos bronceamos: ésta es siempre una respuesta de defensa de la dermis ante la agresión que indefectiblemente produce el sol", explica la dermatóloga María Luisa Gómez, coordinadora de la XIII Campaña de Prevención de Cáncer de Piel de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). En tanto, la doctora Claudia Albanese, médica especialista en dermatología y miembro titular de la SAD, agrega que el protector es siempre necesario, aun "cuando la piel esté muy bronceada".

Mito 2

Si uso protector, puedo tomar sol todo el tiempo que quiero

Realidad: "Es una idea completamente falsa -expresa en forma categórica la doctora Gómez-. Los protectores solares filtran un porcentaje, pero no la totalidad de las radiaciones solares. Además, como suelen evitar que nos pongamos colorados al tomar sol, no tenemos la alarma del dolor y podemos dañarnos todavía más". Otro concepto bastante arraigado -a menudo justificado en los bolsillos flacos- es que como no suelen ser productos precisamente económicos hay que ponerse el filtro solar una vez al día, y poca cantidad, para "no malgastar". Con una sonrisa, la doctora Gómez desmiente la idea y asegura: "Además de utilizarlo siempre, hay que repetir la aplicación cada hora y media o dos. De lo contrario, no sirve". Albanese, por su parte, advierte: "El protector solar no es todo. También debemos respetar los horarios en que no debemos exponernos: por lo menos, no hacerlo en forma directa entre las 10 y las 16".

Mito 3

Los días nublados no hay que preocuparse: el sol no quema

Realidad: "Aunque el día esté gris hay que tomar recaudos. Los rayos UV atraviesan las nubes; por lo tanto, debemos cuidarnos: usar protector solar, cubrir las partes del cuerpo más expuestas o buscar sombra ", destaca la doctora Albanese. Al respecto, la doctora Gómez puntualiza que "las nubes son un filtro parcial, pero no anulan la necesidad de protegernos".

Mito 4

En zonas de lunares, aplicar un protector más potente que en el resto de la piel

Realidad: "La piel es un órgano -básicamente, un órgano inmunitario-, y se comporta como un todo: cuando se expone, debe protegerse en su totalidad; el factor de protección elegido tiene que ser el mismo en todo el cuerpo, y está en relación con el tipo de piel", explica la doctora Gómez.

Mito 5

Antes de exponerse al sol, conviene tomar algunas sesiones de cama solar. Son rayos menos nocivos y, además, con una base tostada o la piel más oscura el riesgo es menor

Realidad: "¡Falso!", sentencia la doctora Gómez. Datos de la SAD indican que la exposición a la luz solar, potenciada por el creciente uso de camas solares, es la responsable del 90% de los tumores de piel. Por otra parte, se calcula que recibir 10 o más sesiones anuales de bronceado a través de camas solares contribuye al envejecimiento prematuro de la piel y aumenta considerablemente el riesgo de sufrir cáncer cutáneo.

Con respecto al color de la piel, la doctora Albanese aclara que las pieles naturalmente más oscuras "están más protegidas que las claras debido a que cuentan con una mayor carga de melanina, algo que las defiende naturalmente de los rayos UV". Sin embargo, Gómez recuerda que nada elimina la necesidad de cuidarnos: "Tener una base de bronceado o una piel de color más oscuro ayuda, pero no es real que se esté libre de riesgo".

Mito 6

Los protectores solares no sirven; sólo los recomiendan los dermatólogos o los laboratorios "para vender"

Realidad: "Incorrecto. Son muy útiles. La gente tiene que aprender a usar los protectores solares apropiados para cada uno, y en forma correcta", dice la doctora Gómez. "Son necesarios en todo tipo de piel, lo que varía es el grado de protección que hace falta", distingue Albanese.

Mito 7

El cáncer de piel aparece muy rara vez, ¿para qué preocuparse?

Realidad: el de piel es el más común de todos los cánceres. Según un informe de la SAD, representa la mitad de las patologías cancerígenas. En los últimos 20 años, la incidencia del melanoma, el más agresivo de estos tumores, se triplicó. Pero de 1930 a la fecha aumentó un 2000 por ciento. Los datos indican, además, que en la mayoría de los países no deja de incrementarse año tras año, asociado a una imprudente exposición al sol, y sus efectos estarían vinculados al deterioro de la capa de ozono. "Hay más cáncer de piel y se presenta a edades más tempranas. Algunas personas tomaron conciencia, pero hay muchas más que creen que nunca les pasará nada. Basta ver las plazas un fin de semana, repletas de gente expuesta al sol como lagartos", señala la dermatóloga.

La Organización Mundial de la Salud revela que hay al menos 132.000 nuevos casos de cáncer de piel por año en el mundo y 66.000 muertes causadas por este mal.

Mito 8

Antes de las 10 y después de las 16 el sol es seguro: no es necesario usar protector solar

Realidad: hay que usarlo siempre, porque el riesgo es mayor a ciertas horas del día, pero el sol nunca es inocuo. "La franja de 10 a 16 no es arbitraria -dice la doctora Gómez-. Durante esas horas, las radiaciones inciden en forma perpendicular, con mayor fuerza y más directo sobre la Tierra. Los filtros solares son indispensables. Siempre debemos utilizarlos, ajustándolos al lugar y a la actividad que realizamos. Además, hay que usar gorros, remeras, y buscar la sombra, sobre todo en esa franja en horaria." Por otra parte, cualquier escenario parece aumentar el peligro. "La arena, el cemento, el agua o la nieve son muy refractarios. Por eso hay que evitar exponerse en esas horas, por lo menos en forma directa, estemos donde estemos", resalta Albanese.

Mito 9

Debajo de una sombrilla, toldo o árbol es imposible que nos "quememos"

Realidad: no es tan fácil escapar de las radiaciones. "Si las sombrillas son de tela común, las dejan pasar; con un leve movimiento, las hojas de los árboles también; la sombra perfecta difícilmente existe", explica la doctora Gómez.

Albanese recuerda que si se tienen en cuenta las superficies refractarias que nos rodean, casi en todas partes hay bronceado.

Mito 10

El sol cura enfermedades como el acné o la psoriasis

Realidad: "No las cura, las mejora", destaca la doctora Albanese. Sin embargo, la dermatóloga Gómez advierte que se debe tener especial cuidado en el caso del acné, ya que además de "no curarse con el sol", algunos tratamientos "aumentan la captación de las radiaciones ultravioletas, así que tomar sol puede ser más dañino aún".

Mito 11

El bronceado mejora la depresión y aumenta la autoestima

Realidad: el bronceado no cura la depresión. "Los estados depresivos se relacionan con inadecuados niveles de un neutroansmisor, la serotonina, y el bronceado tiene poco que ver con eso. Si se padece, urge la consulta con un terapeuta", expresa la doctora Gómez.

Pero, para muchos, tener un tono tostado es sinónimo de estar a la moda, verse más delgado o estilizado y, por lo tanto, sentirse bien. Según Albanese, "no es que mejora la depresión ni aumenta la autoestima, sino que hay una cultura social del bronceado. En todas las publicidades del verano aparecen modelos que lo lucen, incluso aceitadas, como si las vestimentas se vieran mejor, los defectos del cuerpo se disimularan... Y a eso se apunta con el bronceado en las publicidades".

Mito 12

El bronceado es sinónimo de salud

Realidad: "Contra todo lo que digan, el bronceado saludable no existe", asegura la doctora Gómez, y remite a la definición que los dermatólogos dan siempre: "Es una respuesta de defensa de la piel ante una agresión" que resulta de la exposición solar. "Pero si por una actividad deportiva o por cuestiones laborales se permanece al aire libre, es cierto que cuando la piel está curtida sufre un poco menos. El concepto que debemos cambiar es el de buscar el bronceado como objetivo -enfatiza Gómez-, ya que en sí mismo es un objetivo dañino". Y aconseja: "Es cuestión de vivir con el sol y no vivir para estar bronceado". Y enseguida aclara: "Para tener un nivel aceptable de vitamina D, necesaria para prevenir la osteoporosis, el cáncer de colon y el de próstata, sólo hace falta exponer al sol el dorso de las manos y la cara durante 15 minutos, dos veces por semana".

¿Entonces el sol está prohibido, aun en las vacaciones? "No -aclara la doctora Albanese-. Creo que todos podemos tener una cuota de sol sin perjudicarnos la piel usando con un buen protector, tomándolo en los horarios permitidos e hidratando luego la dermis con buenos productos postsolares."

La ruda de la mala suerte

"Además de no dar buenos resultados, muchas técnicas caseras para broncearse pueden causar enfermedades -explica la doctora María Luisa Gómez, de la Sociedad Argentina de Dermatología-. Por ejemplo, el colocarse ruda: la combinación de la hoja con la transpiración y el sol puede resultar terrible. El nombre técnico de este efecto es fitofotodermatosis, un grupo de enfermedades llamadas así porque vinculan la utilización de una planta (fito) con la exposición al sol (foto). Se presenta como manchas o ampollas. Si además la persona usó la famosa loneta plateada, ¡refleja más las radiaciones y produce más daño!"

Tipo y color

Además de protectores solares según el color cutáneo, existen productos para distintos tipos de piel (seca, grasa o mixta). Conviene consultar con el dermatólogo para elegir el que corresponde a cada caso.

Conceptos que importan

La doctora Claudia Albanese advierte: "Algunas técnicas caseras ayudan a broncearse, pero son peligrosísimas: aumentan el quemado y además pueden hiperpigmentar la piel." Además de que "la exposición prolongada al sol es la principal causa de envejecimiento prematuro de la piel".

Una campaña que no se detiene

Desde hace 13 años, la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) organiza una Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel. Tan sólo el año pasado se atendieron más de 8600 pacientes. ¿Algunos resultados? Las mujeres -en su mayoría entre 40 y 59 años- demostraron estar más preocupadas por esa enfermedad que los hombres (73% vs. 27%). Por otra parte, el 62% de los encuestados declaró tener un contacto solar "ocasional", mientras que el 23% reconoció la exposición diaria; los restantes dijeron que sólo se exponían durante los fines de semana o por otros motivos. Un dato no menor es que el 18% admitió haber sufrido quemaduras solares antes de los 15 años.

Para saber más: www.sad.org.ar ; 0-800-9990 SAD (723) .

Por Agustina White
TEMAS DE HOYColoquio de IDEAReforma del Código Procesal PenalElecciones 2015Elecciones en Brasil