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Llambías: "No hay nada que esconder"

El presidente de CRA respondió así a la amenaza del secretario de Comercio de iniciar una ofensiva fiscal contrael sector

Lunes 04 de diciembre de 2006
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LA NACION

GENERAL BELGRANO, Buenos Aires.- "No tenemos miedo a los controles fiscales ni a las amenazas, porque no tenemos nada que esconder", dijo Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), al unísono con Fabián Rodríguez, Bertrán Bacqué, Ricardo Ibarrolaza y Esteban Wehmeyer, pequeños productores de esta localidad.

La declaración respondió a los dichos de Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, en los que afirmaba que en el mercado de hacienda "se negrea en un 40%", y que el Gobierno encarará una ofensiva fiscal contra el sector. "Tenemos miedo al retroceso de la democracia que estamos viendo en este país", dijo Josefina Estévez, otra pequeña productora.

Llambías, Rodríguez, Bacqué, Wehmeyer, Ibarrolaza y Estévez son parte de los miles de productores del país que se acoplaron al paro de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Sociedad Rural Argentina (SRA) y Federación Agraria Argentina (FAA), a partir de ayer.

Como presidente de CRA, Llambías decidió pasar el primer día de la medida de fuerza en compañía de los productores que son sus amigos y colegas de toda la vida, en este pueblo tranquilo donde hizo sus primeras armas como dirigente rural.

Un paro agropecuario no tiene nada que ver con las otras protestas a las que están acostumbrados los habitantes de las ciudades. En este paro no se queman gomas ni se cortan autopistas o puentes. Y las vacas lecheras, por más baja de rentabilidad que afirme padecer el sector tambero, seguirán produciendo leche incesantemente.

Lo único distinto son los caminos sin camiones, los transportes jaula vacíos estacionados por doquier y la mala cara de los productores que, en las localidades del interior como General Belgrano, constituyen el principal motor de la economía.

"No somos oligarcas terratenientes. Nosotros usamos las cuatro por cuatro porque las necesitamos para trabajar, no para pasear. Si no, díganle a Kirchner que trate de meterse en estos terrenos con otro vehículo. ¿Por qué no prueba con el sulky, a ver si puede?", despotrica Esteban Wehmeyer, que tiene 200 vacas y es bisnieto de uno de los pioneros del partido de Las Flores.

Aquella frase es repetida hasta el cansancio por todos, que afirman detestar este apelativo que ha usado en su contra más de una vez algún funcionario del Gobierno.

General Belgrano es un pueblo rural, con 180.000 hectáreas en producción y mayoría de productores de escala chica, de 100, 200 o 300 hectáreas. Hay 100.000 hectáreas ganaderas, unas 40.000 para producción mixta (ganadería y soja) y el resto se reparte entre la lechería y la horticultura (arándanos, endivias, kiwis). No tiene fábricas o industrias cercanas, de modo que el modo de supervivencia más usual es la producción agropecuaria.

Dejar producir

"Diga lo que diga el Gobierno, esto no es una medida ideológica ni política. Simplemente se trata de defender un modo de vida. Y reclamar por la vuelta del libre mercado. No queremos ayudas ni castigos. Sólo déjennos producir", coincidieron Llambías, Rodríguez y Estévez. "No es que queremos que haya inflación, pero sabemos que los controles y los topes no sirvieron. Al consumidor no se le bajó el precio de los alimentos y los productores perdieron. Y quedó plata en el medio, no sabemos en manos de quién", dijeron.

El tambero Bertrán Bacqué es uno de los primeros en hablar, y se dice una víctima directa del sistema de control instaurado por Guillermo Moreno hace varios meses. Porque cuando Mastellone Hnos., firma productora de La Serenísima, a la que Bacqué "tira la leche" (como se dice en la jerga del sector) tuvo un aumento en su estructura de costos hace unos meses decidió trasladarlo al productor, y le bajó la leche de 54 a 50 centavos el litro.

Los tamberos no son los únicos que sufren. En un pueblo de ganadería de cría, como General Belgrano, donde gran parte de las tierras no tienen la opción de la agricultura, las medidas como los límites al peso de faena, el cierre de las exportaciones o el aumento de las retenciones son un golpe casi mortal.

¿Cómo sigue esto?, preguntó LA NACION a Mario Llambías. "La idea es tener un plan de lucha organizado. Seguramente habrá asambleas en Río Cuarto, Coronel Pringles y en algunas localidades más, tendremos tribunas en las exposiciones y haremos alguna acción para concientizar a la ciudadanía", dijo el dirigente. ¿Cuál es la condición para firmar la paz con el Gobierno? "Simplemente, que nos dejen producir, sin intervención, y tener políticas agropecuarias nacionales claras. No es mucho, ¿no?", concluyó Llambías.

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