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Bachelet pidió dejar atrás las divisiones

Hoy se realiza el funeral de Pinochet

Martes 12 de diciembre de 2006

SANTIAGO.– Cuando aún pueden verse en las calles de Santiago los daños causados por los incidentes de anteayer, tras conocerse la muerte del ex dictador chileno Augusto Pinochet, la presidenta Michelle Bachelet llamó a la reconciliación y aseguró que había decidido “por el país” que el ex mandatario no fuera despedido con honores de Estado, en el funeral que se realizará este mediodía.

Miles de partidarios del ex general, que desafiaron el calor y pasaron horas de espera en largas filas, lo despidieron ayer en la capilla ardiente levantada en el hall de la Escuela Militar, donde se lo veló con honores de ex jefe del ejército.

Bachelet no aludió directamente a la muerte del ex gobernante, aunque se refirió a los disturbios registrados anteayer y hasta la madrugada de ayer como parte de la celebración de los opositores a Pinochet. Deploró los incidentes al señalar: “En las últimas horas hemos visto gestos de división que no nos gustan, pero sé que tenemos como país y como sociedad la fortaleza ética para lograr un reencuentro”.

“Tengo un concepto muy formado acerca de un período doloroso, dramático y complejo que vivió nuestro país”, afirmó Bachelet sobre la dictadura que Pinochet encabezó entre 1973 y 1990. Luego apuntó: “Chile no puede olvidar, sólo así tendremos una mirada constructiva de nuestro porvenir, garantizando el respeto a los derechos fundamentales de todas y todos los chilenos”.

“La reconciliación de Chile es el gran honor al que podemos aspirar los que queremos mayor justicia, mayor diálogo y un verdadero reencuentro entre nosotros", aseguró la mandataria, en referencia a las viejas heridas y divisiones que la muerte de Pinochet reabrió entre los chilenos.

En el hall de la Escuela Militar, donde se realizaron varios responsos fúnebres y misas en honor a Pinochet, los seguidores del ex dictador mostraban su fervor por su antiguo líder o el "salvador de Chile", como les gusta llamarlo. Oportunos vendedores de sombrillas les permitieron atenuar el calor que debieron soportar mientras esperaban para entrar.

Ex militares y personalidades políticas derechistas evitaron la larga espera al ingresar directamente en el velatorio. Entre los asistentes estuvieron los principales dirigentes de los dos partidos de derecha que, en días anteriores, habían estado ausentes y habían sido criticados por partidarios y familiares de Pinochet.

El primero de los responsos fue oficiado por el cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, en presencia de la viuda Lucía Hiriart y sus cinco hijos, además del jefe del ejército, general Oscar Izurieta.

"Que vean los del otro lado que mi padre no ha sido olvidado y que es un hombre al que muchos quieren", dijo Augusto Pinochet Hiriart, el mayor de sus hijos.

La urna con un Pinochet retocado y vestido con uniforme de gala fue trasladada desde el Hospital Militar, donde murió anteayer por la tarde, hasta la escuela de oficiales de la institución que comandó por un cuarto de siglo, hasta 1998.

La urna semidescubierta permitió observar tras un vidrio la figura del severo militar que gobernó este país entre 1973 y 1990. El féretro de madera de nogal fue cubierto con la bandera chilena y con la espada del ex militar. Pinochet llevaba las insignias correspondientes al grado de capitán general del ejército chileno, un grado que sólo ostentan él y el libertador Bernardo O Higgins.

A un costado se instalaron dos cirios y una guardia de honor con cadetes que cuidarán el cadáver del ex dictador hasta el momento de su funeral, previsto para el mediodía de hoy, con una última misa que se realizará en el patio Alpatacal de la Escuela Militar, donde el ejército le rendirá honores y despedirá a su antiguo comandante.

En un clima de tensión, la decisión del gobierno de negarle honores de jefe de Estado y decretar duelo nacional irritó a la familia Pinochet. Marco Antonio Pinochet, el hijo menor del ex dictador, respondió que espera que nadie del gobierno participe en el funeral.

"Espero que, por respeto a mi familia, no participe el gobierno; que la gente que sí lo quería se presente a su exequias, pero no quiero actos hipócritas, por respeto a mi madre y a mi familia", dijo Pinochet hijo.

El cuerpo del ex mandatario será incinerado y sus cenizas entregadas a la familia, que no ha determinado aún su destino. Versiones de prensa señalan que podrían ser esparcidas por la hacienda costera de Los Boldos, una de las muchas propiedades del ex dictador.

El gobierno anunció que la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, asistirá en su representación a la ceremonia en la Escuela Militar.

Bachelet defendió su decisión de no decretar duelo nacional afirmando que lo hizo pensando en el país. Para la coalición de gobierno, la Concertación, hubiera sido incalificable disponer esa medida y rendirle honores de jefe de Estado al hombre que tomó el poder en 1973 a sangre y fuego y que gobernó con mano de hierro persiguiendo a sus opositores.

Pero además de la negativa a los honores oficiales, lo que aumentó la molestia de los Pinochet fueron las declaraciones del ministro del Interior, Belisario Velasco, quien afirmó que no le corresponden esos reconocimientos por cuanto fue "un clásico dictador de derecha que violó gravemente los derechos humanos y que se enriqueció" durante su régimen.

Seguridad

En alerta, el gobierno se prepara para controlar las manifestaciones de los detractores de Pinochet hoy, durante el funeral, y para evitar que se repitan los incidentes del domingo, cuando las marchas se desbordaron tras conocerse su fallecimiento.

La noticia originó concurridas celebraciones anteayer, cuando sus adversarios salieron a las calles a festejar con champagne su deceso. En los disturbios en barrios populares hubo fogatas en las calles y enfrentamientos con la policía que dejaron en esta capital un saldo de 53 detenidos, 6 heridos y 43 policías lesionados, además de destrozos en la vía pública.

Ayer, en menor medida, volvieron a manifestarse en la céntrica plaza Italia, en Santiago. Los dirigentes convocaron para hoy a una nueva manifestación frente al palacio presidencial de La Moneda, a la misma hora prevista para el funeral de Pinochet.

Anoche, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, fue detenida en los alrededores de la plaza Italia de Santiago cuando encabezaba una marcha no autorizada por las víctimas de la dictadura de Pinochet, que fue dispersada por la policía.

Bajo el régimen del fallecido ex mandatario, unas 3000 personas murieron o desaparecieron y otras 28.000 sufrieron torturas, incluida Bachelet.

Por Federico Quilodrán Corresponsal en Chile

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