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Primer plano

Kate Winslet: madre que trabaja

LA NACION revista

A los 32 años, la bella actriz británica, que se hizo famosa en el mundo por su papel de heroína en Titanic, podría ser candidata al Oscar por tercera vez el año próximo. Pero dice que su prioridad es la familia, formada por su marido y dos hijos: Mia, de 6, y Joe, de 3 años

Creo que hay una idea falsa generalizada sobre las actrices -dice Kate Winslet, soltando una risita-. Existe esa idea, totalmente injusta, de que cuando una actriz tiene que trabajar viaja a cualquier parte del mundo y deja atrás a su familia para ir a filmar a cualquier sitio del planeta mientras sus hijos la despiden en el aeropuerto. Pero eso jamás ha ocurrido en mi vida", agrega Winslet, que está casada con el director cinematográfico Sam Mendes y es madre de Mia, de 6 años, y Joe, de 3. "Nosotros permanecemos juntos, como familia. Eso es lo que hacemos. Y yo ni siquiera trabajo tanto; en general, hago una sola película al año. Soy una madre que trabaja, y pongo el acento en la parte de madre."

La actriz británica, de 32 años, posiblemente deba reservarse un poco de tiempo para ir a comprarse un vestido deslumbrante uno de estos días, porque hay serios rumores de que este año será nominada otra vez para un Oscar, por su papel de madre mentirosa en el film aclamado por la crítica Little Children (que con el título de Secretos íntimos se estrenará en la Argentina el 22 de febrero). Esa película -un drama- es uno de los tres filmes protagonizados por Kate Winslet que se verán en 2007; los otros dos son la película de animación Flushed Away (se estrena en nuestro país el 4 de enero con el título Lo que el agua se llevó) y la comedia The Holiday (que será conocida entre nosotros como El descanso: el amor no se toma vacaciones, a partir del 11 de enero).

"No leo las críticas -dice Winslet durante una entrevista telefónica-. Quiero decir, no las leo deliberadamente. Eso es para mí un recurso de supervivencia. Así consigo este estado actual de dicha extática, algo grandioso. Ni siquiera sé qué se rumorea para el Oscar de este año. Sí puedo afirmar que he estado increíblemente orgullosa de mis nominaciones en el pasado", agrega la actriz, que ha sido anteriormente dos veces candidata a mejor actriz y en otras dos oportunidades fue postulada como mejor actriz de reparto, aunque nunca ha ganado. "Me encanta pensar que me ocurrió cuando tenía 30 años. De hecho, me resulta increíble pensar en todo lo que me ocurrió a los 30 años. He tenido extraordinarias oportunidades de vida."

"Ha sido un inmenso honor estar en la entrega de los premios de la Academia", prosigue. "Fue una experiencia asombrosa. Era algo que, siendo adolescente, yo solía ver en TV y pensaba: «Oh, me pregunto si alguna vez estaré allí»."

"Pero en cuanto a qué puede ocurrir con este film, nunca se sabe -dice, riéndose-. No tengo la menor idea, y eso es grandioso."

En la actualidad, prefiere concentrarse en El descanso: el amor no se toma vacaciones, una comedia romántica dirigida por Nancy Myers. Winslet encarna a una solitaria inglesa llamada Iris que, harta de los amores no correspondidos y de su vida en general, decide intercambiar casa con alguien con quien se relacionó por Internet, una estadounidense (Cameron Díaz) que acaba de descubrir que su novio la engaña.

Trocan casas y vidas: la estadounidense consigue una encantadora casita inglesa para sus vacaciones, más un nuevo novio, encarnado por Jude Law. La británica aterriza en Beverly Hills y se enamora de "un tipo normal", interpretado por Joe Black.

"Es simplemente una mujer normal con la que cualquiera puede identificarse -dice Winslet-. Me gusta interpretar a mujeres de las que cualquier espectadora pueda decir «es como yo». Además, jamás he encarnado en un film a una chica inglesa moderna. Me resultó incluso un poco intimidante, porque no tenía ni el acento adecuado ni la ropa excéntrica. Es la primera vez que aparezco en jeans. ¡Me he pasado gran parte de mi carrera usando corsé, así que fue una gran novedad para mí!"

Winslet afirma que trata de evaluar cada guión objetivamente, sin forzarlo a adaptarse a sus propias expectativas.

"Siempre trato de leer un guión con la mente abierta -explica-. No tengo ningún programa específico para mi carrera. Simplemente busco oportunidades de trabajar con gente talentosa."

Aun así, Secretos íntimos y su fuerte contenido sexual la hizo pensar dos veces cuando escuchó hablar por primera vez del film.

"Al principio vacilé en leer el guión -admite-. Sabía que me lo enviarían y sabía cuál era la trama. Me lo habían contado, y mi agente me dijo: «Quiero que sepas, Kate, que hay un personaje que ha sido condenado por delitos sexuales»."

"Cuando leí el guión, quedé absolutamente asombrada por la manera brillante en que se manejaba esa parte de la historia -cuenta-. Era una parte maravillosamente escrita, en el sentido de que una piensa en todo momento: «¡Dios mío, este hombre haría cualquier cosa por no padecer esta afección»."

"Nunca antes había visto algo así en una película -agrega-. Y a eso hay que sumarle la brillante actuación de Jackie Earle Haley cuando interpreta ese papel."

Primero, la familia

Si su personaje de Secretos íntimos, crispado y emocionalmente vulnerable, revela a una Kate Winslet diferente de la que hemos visto hasta ahora, a ella le parece perfecto. "De verdad trato de variar los roles -dice-. Las mujeres que encarno en estos dos nuevos filmes no son nada parecidas a la mujer de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004). Y tampoco nada parecidas a la Rose de Titanic (1997) o a la Marianne de Sensatez y Sentimientos (1995). En Secretos íntimos es la primera vez que interpreto a alguien que lucha con la maternidad -aclara Winslet-. Fue difícil para mí encarnar a alguien así. Es una mujer solitaria. Está perdida. También tiene esa ansiedad, esa búsqueda de algo más en la vida", agrega.

Kate no lucha en absoluto contra la maternidad. En parte, explica, porque ella y su esposo han hecho un trato: nunca trabajan al mismo tiempo, de manera que alguno de los dos siempre pueda estar en casa con los hijos.

"Lo importante es poner la familia en primer lugar -asegura-. Sé que, visto desde afuera, parece que no tengo ni un minuto libre. Pero la verdad es que siempre me tomo al menos nueve meses, o incluso un año, entre cada cosa que hago, para quedarme en casa y trabajar en algo mucho más importante."

En 2003, Winslet ocupó los titulares por denunciar a la edición británica de la revista GQ por una foto suya de tapa que había sido alterada digitalmente... para hacerla aparecer mejor, o más delgada. Sigue alegando que la manera en que se presenta a las estrellas de Hollywood es injusta para las mujeres reales, cuya vida no es compatible con los entrenadores personales, los chefs privados que les preparan la dieta y... sí, los retocadores de fotos.

"Creo que me he convertido en una suerte de modelo para las mujeres, en parte porque aparezco y digo: «Miren, tengo una forma normal» -explica-. Y en parte porque los medios me han criticado por mis medidas. Yo simplemente contesto: «Bueno, tengo esta forma y como comidas normales, no estoy a dieta cada día de mi vida. Para mí es muy importante decirlo, porque así es la vida real».

"Creo que las revistas ilustradas tienen la culpa de que haya tantas mujeres jóvenes obsesionadas con la idea de la perfección -continúa-. Es importante saber que todas las fotos de tapa de las revistas han sido retocadas. Pero esas pobres chicas las ven y piensan: «Quisiera tener ese cuerpo. Quisiera tener una piel como ésa». Pero lo que no saben es que esas mujeres están usando un maquillaje de seis centímetros de espesor y que sus medidas han sido aumentadas o reducidas digitalmente.

"No estoy condenando ese procedimiento -aclara Winslet-, pero da una idea incorrecta de la belleza a todas esas chicas. Para mí, una persona bella es alguien divertido, que me hace reír y que está cómodo dentro de su propia piel, tenga la forma y las medidas que tenga."

(Traducción: Mirta Rosenberg) .

Por Cindy Pearlman (The New York Times)
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