Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Besos para Navidad

Jueves 21 de diciembre de 2006

De los cuerpos desnudos, su mirada se concentró en las manos; y de las manos, su exploración la condujo a los besos. El camino artístico recorrido por la escultora argentina Carmen Dardalla podría explicarse en esa síntesis que hoy concentra su atención en una serie de 180 besos diferentes. La artista exploró tamaña variedad de ósculos para un calendario -que obviamente incluirá doce, conforme los meses del año- cuya realización le fue pedida desde los Estados Unidos, con motivo de la inminente Navidad. Auspiciosa coincidencia para una celebración en la que se recuerda que Dios se hizo carne en un hombre. El almanaque, que en su portada recoge la forma coloquial escrita para expresar "besos" en inglés ( kisses ), puede verse en el sitio web de la artista .

* * *

¿Por qué una escultora elige manos y besos para expresarse? La andadura artística de Dardalla comenzó a los 16 años en París, cuando invertía sus tardes adolescentes en la Académie de La Grande Chaumière , donde permanecía horas dibujando modelos que compartía con otros tantos aspirantes a artistas. "Era el camino para aprender: dibujar de manera incansable. Como Picasso lo consiguió con las palomas. Cuando le preguntaban cómo había logrado esa síntesis, Picasso respondía: ¿Sabe cuántas palomas llevo dibujadas?" , cuentala artista a LA NACION. Ella insistió entonces en los torsos desnudos, "ese espejo que refleja casi de manera narcisista nuestra propia imagen. El cuerpo es para mí lo que las piedritas para Henry Moore". Dice la artista que la visión de un desnudo provoca en el público del siglo XXI el mismo efecto que en el siglo XVI. Un día, esta escultora que ha expuesto en América latina y Europa se obsesionó con las manos, su herramienta de creación. "Son como la mirada. No sé por qué soy artista ni por qué elijo lo que elijo. Tal vez sea una obsesión metafísica." Como quizá también lo fuera el delirio de Rodin por las manos.

En esa búsqueda de la síntesis, hace un par de meses Carmen Dardalla se descubrió multiplicando bocetos de besos: de padres a hijos, de amantes heterosexuales, de amantes homosexuales, de hermanos, de amigos, besos multiplicados en dibujos que luego se convirtieron en esculturas de pequeño porte. Lo fascinante, detrás del boceto y la escultura, es el proceso de creación de la artista: "Al principio fue una pequeña idea, horas de trabajo y ese placer de sentir que una está descubriendo algo, quizás un enigma". Su obsesión era develar la arquitectura, la esencia del beso, del mismo modo como Mondrian, con su serie de los árboles, fue de la figuración a la abstracción. Así concluyó que en el momento del beso, dos cabezas se aproximan formando una equis. "Son como dos planos que se encuentran en un punto, la boca, que es la convergencia simbólica del espacio y el tiempo, la síntesis hacia la abstracción. Como en la cruz", dice la artista, como quien ha develado el misterio del único lenguaje universal al que le sobran las palabras.

Por Susana Reinososreinoso@lanacion.com.ar

Te puede interesar