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Con la mejora de la productividad y el crecimiento de la economía, en las empresas llegó el tiempo de las recompensas

El 52% de las compañías desarrolla varios programas de incentivos al año, que incluyen viajes, regalos y dinero

Domingo 24 de diciembre de 2006

Si los empleados están bien pagos y se sienten apreciados, producen más. Eso piensa un creciente número de empresas de América latina que desarrollan cada año al menos cuatro programas de incentivos y beneficios para motivar al personal por su rendimiento.

Viajes, certificados canjeables por obsequios, dinero o catálogos de premios a elección de los empleados son las variantes más elegidas. Y alcanzan a los empleados y ejecutivos de las áreas de ventas, logística, producción y administración.

La tendencia, que hace diez años era patrimonio exclusivo de multinacionales o empresas dedicadas a la venta directa, se extendió a firmas de todo tipo y tamaño. Actualmente en la Argentina y en América latina, un 52% de las empresas utiliza algún tipo de incentivo para sus empleados según un relevamiento regional de 1700 empresas realizado por la consultora AV Business & Communication, especializada en desarrollar y auditar estos programas. Y el 86% de las compañías que los aplica considera que estos planes son bastante o muy efectivos.

Las razones para desarrollar los planes de incentivos son aumentar o sostener el volumen de ventas, reconocer los mejores desempeños, fidelizar a los empleados con la compañía, mejorar el servicio a los clientes, desarrollar nuevos mercados y fomentar el trabajo en equipo, entre otras.

Según los expertos, hay una premisa de oro para elegir el premio a otorgar: no debe optarse por dinero. "Cuando un empleado recibe cien pesos, no percibe valor y ni siquiera recordará de dónde provinieron cuando los gaste; en cambio, si lo premian con un viaje o un certificado para elegir un regalo, percibirá el valor de lo que se le entrega", explicó Alejandro Verzoub, director de AV Business & Communication.

Al parecer, la elección de los premios sigue la tendencia que marca el consultor, ya que se entregan cada vez menos recompensas en billetes. En 2005, más de un tercio de las empresas lo hizo y este año el número se redujo a la mitad, entregó dinero apenas 16 de cada 100 compañías.

A la hora de elegir la recompensa, la mayoría se inclinó por armar una combinación de varios regalos (el 41,6% de las empresas), a continuación se ubicaron quienes entregaron viajes de premio (22,2%), mientras que un número significativo entregó certificados para canjearlos por bienes o servicios (13,9%) y tres de cada cien empresas armaron un catálogo en el que la elección de los premios quedaba a cargo de los empleados.

Cambio de tendencia

También se diversificaron los beneficiarios. Mientras que en los 90 los sectores de ventas eran los destinatarios casi exclusivos de los incentivos, en los últimos dos años se comenzó a observar un cambio de tendencia siguiendo un nuevo mapa de la productividad dentro de las empresas.

Así, mientras que el año pasado casi el 80% de los premios quedaban en manos de los empleados de los equipos de ventas, seguidos de muy lejos por los encargados de logística con el 14,7% de las recompensas, este año la torta se reparte en forma diferente. Los empleados de ventas siguen liderando, pero su porción se achicó al 63%; logística retrocedió varios puntos y quedó en el 5,2% de los premios y aparecieron con fuerza las áreas de producción y fábrica -que de cero pasaron al 5,2% de los premios-, y de administración, que logró un 9,3% de las recompensas.

Las cálidas playas brasileñas encabezan el listado de los destinos de viajes elegidos para premiar a los empleados. Les siguen las cataratas del Iguazú y el sur argentino, que se perfila como un nuevo destino en el último año; Bariloche tiene un 10% de las menciones y Ushuaia, un 6,5 por ciento. Finalmente, Punta del Este y la costa atlántica argentina redondean un 13% entre los destinos más elegidos.

Diferentes presupuestos

Según la encuesta, el presupuesto promedio de los viajes de premio, incluidos los pasajes aéreos y terrestres, registró tres niveles de gastos predominantes: un 15% prevé un costo por persona entre US$ 450 y US$ 600; un 11% busca costos de entre US$ 600 y US$ 1200, y el 13%, para los viajes con un costo mayor a los US$ 1200 por pasajero. Casi el 40% de los encuestados estima costos mayores a los US$ 450 por participante.

La encuesta solicitó la opinión de los ejecutivos acerca de la efectividad actual de los programas de incentivos que estaban implementando en sus compañías. Un 86% afirmó que son muy efectivos o bastante efectivos. Por eso, el futuro de los programas de recompensas se presenta brillante.

El 51% de los encuestados opinó que se utilizarán cada vez más, mientras que cuatro de cada diez encuestados estima que se mantendrán en los niveles actuales. Y la tendencia viene tan fuerte, que las empresas destinan parte de sus recursos humanos a la organización de estos programas. Mientras que el año pasado casi el 90% de las empresas contrataban consultoras o agencias de marketing para ocuparse de este tema, en 2006 casi un 60% de las compañías optó por arremangarse y armar las propuestas internamente.

Según explica Verzoub, el siguiente paso en la evolución de los incentivos será la refinación de los mecanismos de control para saber cuán efectivos resultan. "Crecerá el negocio de auditoría de programas de incentivo y bajará la discrecionalidad porque todo tiene que ser contabilizable y medible."

Por Laura Ferrarese De la Redacción de LA NACION

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