El crecimiento del idioma
Como el inglés, el estudio del español tendrá un certificado de validez mundial
La iniciativa, impulsada por el Instituto Cervantes, empezaría a regir antes de julio de 2007
Con 14 millones de estudiantes de español como lengua extranjera en el mundo y un sistema unificado de certificación que se presentará oficialmente en marzo próximo en Medellín, Colombia, el idioma de Cervantes marcha hacia la meta de incrementar exponencialmente el número de hablantes en todo el mundo. El Sistema Internacional de Certificación del Español como Lengua Extranjera (Sicele), que se conocerá días antes de la apertura del IV Congreso Internacional de la Lengua en Cartagena de Indias, comenzaría a funcionar en el primer semestre de 2007.
El dato, brindado por el Instituto Cervantes de Madrid, se complementa con otros guarismos. Son seis millones los estudiantes de castellano en los Estados Unidos, un millón en el Reino Unido, dos millones en Francia y medio millón en Alemania, entre otro países. En Africa, según la fuente española, más de medio millón de personas aprende lengua y cultura en español en países tan remotos como Burkina Faso y Tanzania. En Senegal hay más de 100.000 estudiantes, y en Costa de Marfil, 235.000.
Otros datos que lindan con la anécdota exhiben también el crecimiento sin pausa que el castellano tiene en Asia. En la India, donde se abrirá próximamente una sede del Instituto Cervantes en su capital, Nueva Delhi, la reciente selección de estudiantes de español se vio limitada a las 100 plazas por falta de profesores. Ello provocó una manifestación masiva de los que quedaron fuera de la selección.
En marzo próximo, en Medellín, las academias de la lengua española, junto con la Real Academia Española (RAE), presentarán además la primera gramática panhispánica que sigue el camino abierto por el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), surgido de un consenso entre academias.
Cada vez más estudiantes
En ese congreso, el Instituto Cervantes presentará el Sicele, una certificación unificada, consensuada con universidades españolas y latinoamericanas que, en los hechos, procurará ser en español el equivalente del reconocido certificado Toefl, que se concede para certificar el nivel de conocimiento en inglés americano como lengua extranjera, y el First Certificate, que rinde para igual propósito en inglés británico.
Durante su fugaz paso por Buenos Aires, donde mantuvo una serie de reuniones preparatorias del encuentro de Medellín, al que asistirán los reyes de España, el director general del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, dijo a LA NACION: "El español es tan exitoso en el mundo que el problema es cómo afrontar los miles y miles de estudiantes que demandan profesores. No tenemos que ir a la caza de estudiantes, sino evaluar cómo afrontamos esa demanda todos juntos".
El Sicele se pondrá en funcionamiento en el primer semestre de 2007 e involucra a unas 50 universidades públicas de España y aproximadamente 80 de América latina, que son las fundadoras del sistema. A ellas pueden adherir todas las universidades del mundo hispanohablante que no estén incluidas hasta la reunión que en enero próximo cerrará los encuentros preparatorios, en Costa Rica. Así lo comentó Molina a LA NACION.
El mayor interés del Cervantes está puesto en sumar voluntades universitarias, dejó claro Molina. Hasta el presente, el informe que recoge los requisitos, programas y normas que pondrán en marcha el Sicele ha corrido por cuenta de dos comités: uno ejecutivo y otro académico. En ambos han intervenido representaciones hispanoamericanas, como llama Molina a las instituciones firmantes de América latina y España, que fijaron por consenso los contenidos de la enseñanza del español para acceder al Sicele.
Dificultades y ventajas
Moderado y cauto al expresarse, Molina no quiso precisar qué países latinoamericanos se integraron más rápido a la propuesta del Cervantes. Sin embargo, por la dimensión de las universidades fundadoras del sistema unificado, queda claro que México y Colombia están a la cabeza. En la Argentina, según fuentes propias de LA NACION, el tema no ha logrado consenso en el seno de la UBA, aunque sí en universidades de relevancia como La Plata, Rosario y Cuyo, así como otras casas de estudios estatales.
Si se tiene en cuenta que el Cervantes cuenta con una infraestructura amplísima y recursos muy importantes para asignar a la difusión del español -su función principal en el mundo-, la pregunta que cabe es: ¿cuáles son los riesgos y ventajas de integrarse al Sicele? Molina dice que no hay riesgos sino ventajas, porque la enseñanza del español bajo el paraguas del Sicele procurará a las universidades públicas una fuente importante de ingresos. "No es lo mismo tener un título o un certificado que sólo valga en un país que uno que valga en todo el mundo", subrayó.
Y agregó: "Cada país, cada universidad, puede tener su diploma, como en España tenemos el DELE. Nosotros no vamos a prescindir del nuestro, pero ésta será la superestructura que unirá a todos esos diplomas que acreditan que la enseñanza que hacemos en el mundo tiene unos criterios y unas exigencias comunes. Es una certificación en español en la que estaremos de acuerdo, pero con las características de cada lugar", subraya Molina.
En una primera fase, universidades latinoamericanas y españolas con larga tradición filológica están entre las fundadoras del sistema. "En una segunda fase se sumará el 80% o el 90%, estimamos. Si hoy viene un número equis de estudiantes a vuestros países, el Sicele atraerá a miles más. Así como las personas van a Nueva Zelanda, Australia, Inglaterra o Estados Unidos para estudiar inglés, nuestra lengua -la segunda de comunicación en el mundo- tendrá una proyección gigantesca", subrayó Molina. .
Susana Reinoso