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Los ahorristas pasaron de la esperanza al llanto

Jueves 28 de diciembre de 2006

Sabían que la Corte Suprema no iba a dictar el fallo que ellos esperaban. Por eso, desde las 8, un grupo de ahorristas liderado por Nito Artaza se reunió en la puerta del Palacio de Tribunales para protestar contra los jueces y volver a reclamar que les devolvieran sus dólares.

"Es gravísimo que la Corte no resuelva sobre el fondo del asunto y no diga que lo que se hizo es inconstitucional -se quejaba Artaza, megáfono en mano-. Deja abierta la puerta para que con una nueva emergencia económica se vuelvan a robar los ahorros de la gente."

Eran las 12, hacía casi 30 grados y, a dos días de la feria judicial de enero, la zona de Tribunales era un gentío.

Los damnificados volvieron a hacer oír sus reclamos: fueron duros contra los miembros de la Corte por avalar la pesificación
Los damnificados volvieron a hacer oír sus reclamos: fueron duros contra los miembros de la Corte por avalar la pesificación. Foto: Soledad Aznarez

Entre abogados que iban y venían, estaban apostados los ahorristas, que cortaban dos de los tres carriles de la calle Tucumán, entre Talcahuano y Uruguay. Eran unas 70 personas, casi todas de más de 50 años, con carteles, bombos y cacerolas.

Cuando la Corte anunció que iba a pasar a un cuarto intermedio hasta las 17, ellos decidieron que se iban a quedar, por lo menos, hasta ver el fallo. "Yo me tengo que ir a Mar del Plata, pero les pido que no se vayan", les pedía Artaza a sus compañeros.

Con un pato de gomaespuma amarilla en la cabeza, una sartén en una mano y un palo en la otra, Néstor Pereyra, de 73 años, miraba las ventanas del edificio de tribunales y gritaba indignado: "Chorros, corruptos, devuelvan los ahorros".

El tenía 40.000 dólares depositados cuando lo sorprendió el corralito. "Era toda la indemnización de mi trabajo y no recuperé nada", relató a LA NACION. Trabajaba, justamente, en un banco.

"Yo era experto en claves y te puedo decir cómo se robaron el país. Los políticos y los banqueros nos saquearon", afirmaba ofuscado.

Dos de sus compañeros lo aplaudían. Ellos lucían, pegadas en su ropa, calcomanías que decían: "Recordá. Los bancos te roban y te volverán a robar".

Después de las 19, y luego del fallo, la escena volvió a hacerse viva a pesar de la larga espera durante una tarde bochornosa por el calor y las desventuras de transeúntes y automovilistas. "La Corte aceptó la constitucionalidad del decreto 214", se quejaron los ahorristas apostados en la calle Tucumán luego de la sentencia del alto tribunal.

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