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Monseñor Joaquín Piña: el personaje del año

Enfoques

En diálogo con LA NACION, el obispo emérito de Puerto Iguazú afirmó que los misioneros dieron "una lección" a quienes buscan perpetuarse en el poder
Por José Ignacio Lladós

Monseñor Joaquín Piña escucha esto del personaje del año. Lo fue en el 2006 argentino, claramente. Su participación central en las elecciones misioneras lo convirtió en una figura nacional y en una especie de símbolo republicano. Fue en octubre, cuando el obispo emérito de Iguazú encabezó la lista que se opuso a la reelección ilimitada del gobernador de Misiones, una posibilidad que hubiera quedado abierta si se avanzaba en la modificación constitucional que impulsó el mandatario provincial, Carlos Rovira.

Piña escucha esto del personaje más destacado, entonces. Y niega. Lo refuta. "No, no, no. Eso no. El personaje del año fue el pueblo de Misiones", dice.

El "pueblo de Misiones", como dice el obispo, rechazó masivamente -con casi el 60% de los votos- la reelección ilimitada del gobernador, en unas controvertidas elecciones en las que la administración que conduce Rovira otorgó miles de créditos a tasa cero, compró votos, traficó documentos para que pudieran votar ciudadanos paraguayos y mantuvo en los padrones a personas nacidas en el siglo XIX. Piña, primer candidato a convencional constituyente por la oposición, lideró el rechazo a Rovira.

Y ese rechazo derivó en cambios sustanciales en la política argentina: inmediatamente después, el presidente Néstor Kirchner, que había dado un respaldo explícito a Rovira, le pidió al gobernador jujeño, Eduardo Fellner, y presionó a Felipe Solá (Buenos Aires) para que abandonaran cualquier idea reeleccionista.

"Kirchner fue más lógico y consecuente que Rovira, que parece que todavía no se dio cuenta de nada", analiza ahora, a la distancia, monseñor Joaquín Piña.

El ex jefe de la diócesis de Puerto Iguazú insiste en que el Presidente motorizó los excesos de Rovira y en que, por ello, también se erigió en uno de los perdedores de aquellas elecciones a convencionales constituyentes. "Kirchner estuvo detrás de todo y por eso recibió un fuerte golpe. Fue un globo de ensayo, yo lo dije", advierte.

Después de una campaña estresante, con agresiones y la quema de dos iglesias incluidas, monseñor Piña mira aquellos comicios con más serenidad. La paliza electoral que su Frente Unidos por la Dignidad (FUD) le dio al gobierno misionero no deja de sorprenderlo, aunque, en verdad, todo el proceso sorprende más a su familia española. Por estos días, Piña descansa en Sabadell, ciudad catalana ubicada a unos 20 kilómetros de Barcelona. Allí nació él hace 76 años y allí viven sus hermanos, Daniel -casado y con hijos- y Antonio -religioso, como él-.

"Quería escaparme del calor de Misiones, pero se me fue la mano y me vine al otro extremo. Acá hace un frío de locos", dice risueñamente.

Después de jubilarse, en octubre, monseñor Piña dejó la casa que habitaba en Puerto Iguazú -ahora es la residencia del nuevo obispo de la diócesis, monseñor Marcelo Martorell- y partió a visitar a su familia, a la que, dicho sea de paso, debió explicarle en detalle eso de su paso fugaz por una pelea electoral. "No es tan fácil entenderlo desde Europa. Lógicamente, me apoyaron, pero yo me doy cuenta de que es otro mundo. No sé si aquí ponderan lo que hicimos en toda su dimensión", afirma.

- ¿Por qué?

-Nosotros vivimos el intento de un gobernador [Carlos Rovira] de instalar la reelección ilimitada. Para nosotros es algo muy grave, pero en Europa la democracia no es lo mismo. Los países americanos tenemos una tradición republicana muy fuerte. Aquí, en cambio, no ven tan mal que un gobernante se prolongue en el poder. No lo ven con la misma gravedad que nosotros.

- Y usted, que nació en Europa, ¿ya se acostumbró a las tradiciones americanas?

-Sí, sí. Imagínese que llevo más de 50 años en América. Viví en la Argentina y en Paraguay. Mi pensamiento y mi mundo son americanos.

- ¿Volverá a vivir en la Argentina, entonces?

-Sí, ya decidí que voy a quedarme en una comunidad jesuítica de Posadas. Ayudaré como sacerdote y predicaré el evangelio, que es lo que sé hacer.

- ¿Nada más? ¿Y si le piden que ocupe un espacio político?

-Yo dije que mi misión terminó en ese sentido. Sé que me van a pedir que participe y, de hecho, el Foro Unidos por la Dignidad, que se creó después de las elecciones, ya me pidió que apoye el reclamo de una mayor justicia. Yo les dije que sí, pero lo que no quiero es protagonismo, porque estoy más cerca de los 77 que de los 76. Además, estoy convencido de la causa de la justicia, pero tampoco soy ingenuo.

* * *

La "ingenuidad" que menciona Piña tiene que ver con el papel de la Iglesia Católica frente a la política nacional. El obispo emérito [mantiene el rango, pero, al jubilarse, ya no ejerce como jefe de su diócesis] sabe que la primera lectura que se hará de su apoyo a cualquier causa que se enfrente con el poder tendrá, justamente, una mirada -crítica- política.

Piña, vale recordar, se jubiló en medio del proceso electoral misionero. El Vaticano había recibido la solicitud de jubilación un año antes, cuando el obispo cumplió 75, pero la respuesta se demoró un buen tiempo. Tanto, que finalmente llegó en el peor momento del enfrentamiento que en 2006 mantuvieron el Gobierno y la Iglesia.

Hubo, por aquel entonces, versiones de que la Casa Rosada había ejercido cierta presión para que la Santa Sede diera de baja a monseñor Piña. El hecho, incluso, fue presentado por el Gobierno como que el Vaticano había forzado la jubilación del obispo porque estaba en desacuerdo con la postulación electoral.

Patria e Iglesia

"Yo no me arrepiento de nada. Doy gracias a Dios por haber prestado un servicio a la Patria y a la Iglesia", asegura Piña.

La Patria. La Iglesia. Dos reacciones surgidas de una misma acción. Dos planos, dos necesidades. Así lo presenta el obispo emérito de Puerto Iguazú, al menos. El entiende que su participación electoral ayudó en ambos sentidos. A la Argentina, porque impidió el avance de gobiernos que buscaban perpetuarse en el poder. La derrota del oficialismo en Misiones eliminó la posibilidad de un "efecto contagio". Piña recuerda que, en las semanas posteriores al golpazo electoral que él asestó al gobernador Rovira, el presidente Néstor Kirchner llamó a Eduardo Fellner y le pidió/exigió que abandonara el intento de instalar la reelección ilimitada también en Jujuy, donde Fellner gobierna desde diciembre de 1998. Piña no olvida, tampoco, que Felipe Solá se bajó de la re-reelección en la provincia de Buenos Aires.

"Algo cambió en el país después de las elecciones en Misiones. Reaccionaron varias provincias, por ejemplo. Una lección se dio, evidentemente", festeja.

- ¿Qué cree que hubiera pasado si Rovira ganaba las elecciones misioneras?

-Eso era una derrota para la democracia, y no sólo para la de Misiones.

* * *

La coalición opositora que lideró Piña estuvo conformada por los partidos políticos locales, la UCR, el PJ, el PC, el socialismo, la CGT, la CTA y varias ONG misioneras. Pues esa alianza ad hoc, según el obispo emérito de Puerto Iguazú, consolidó la democracia argentina y recuperó para la Iglesia Católica la imagen de una organización activa y comprometida.

"Nos recriminaban el silencio de muchos obispos durante la dictadura y decían que las jerarquías de la Iglesia tenían un compromiso menos evangélico, pero ahora la Iglesia quedó bien parada", analiza.

- ¿A pesar de que algunos cuestionaron su participación electoral?

-Antes nos criticaban por el silencio; ahora participamos.

Esa participación en unos comicios, que para algunos fue una defensa de la democracia y para otros una intervención política que contó con el OK del cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, convirtió a monseñor Piña en una figura reconocida en todo el país.

Su fama llegó incluso a Europa. "Después de que ganamos, un diario de Cataluña puso de título ´Una Piña para Kirchner ", suelta con gracia del otro lado del teléfono. Por esas noticias en los diarios españoles es que sus hermanos se enteraron de la participación electoral del obispo. "Mucho no les había dicho. Se los conté bien ahora, acá, en España", revela.

Permanecerá allá con sus hermanos por un tiempo más. "Necesitaba descansar, así que me quedaré dos o tres meses más acá, disfrutando mi jubilación. Ahora me iré unos días a Francia, para visitar a una amiga que vive en el Sur, cerca del santuario de la Virgen de Lourdes. Voy a cruzar los Pirineos, es una zona muy linda", cuenta.

No quiere hablar de política durante sus vacaciones, aunque... "Vine para tomar distancia de todo lo que había vivido en Misiones, pero acá me invitan a dar charlas a todos lados. Me acechan", admite.

- ¿Allá también lo consideran uno de los personajes del año?

-No, pero yo no, eso no. Yo soy un humilde religioso que trató de ayudar a la gente. Tenía que hacerlo, había que salvar la democracia, las instituciones, la Constitución. Enfrente teníamos a un gobierno totalitario, autista, teníamos un dictador en pequeño [se refiere a Rovira].

- Pero usted lideró la coalición que se opuso a Rovira, justamente.

-El protagonista fue el pueblo de Misiones, que demostró madurez y una conciencia cívica que hay que ponderar.

- Si usted tuviera que elegir al personaje del año en la Argentina, ¿a quién elegiría?

-Al pueblo de Misiones, por supuesto. La gente venció a Rovira.

"Voy a ayudar"

Rovira, en unos meses, volverá a formar parte de las discusiones diarias de Piña, ya enfocado en los avances del poder político misionero sobre la Justicia provincial. Mientras, el obispo emérito de Puerto Iguazú estudia y disfruta las celebraciones navideñas en Barcelona. "Tuve experiencias muy lindas aquí, viví celebraciones especiales", relata.

No ofició una misa esta vez, pero sí participó en una misa por la tarde, temprano, en una iglesia de Sabadell. Dice que se sorprendió por la calidez de la celebración. "Descubrí la misa del pollito, por ejemplo. Es más temprano que las que tenemos allá en la Argentina, porque es para niños y personas de edad. La verdad es que me quedé admirado. La Iglesia era grande, pero no cabía un alfiler. Había muchísima gente. Y fue muy alegre, con mucha comunicación", dice.

Tomó nota, asegura. E importará, cuando regrese al país, detalles de la misa de Navidad en España, adelanta. Porque, eso sí, a pesar del reconocimiento y de su creciente participación en cruzadas republicanas, Piña volverá a oficiar misa en Misiones.

"Estoy anotando experiencias que me pueden servir. El objetivo es que la gente viva mejor la Navidad. En política no voy a participar, pero sí voy a ayudar cada vez que vea que se ponen en riesgo las instituciones", afirma.

Jesuita como el presidente del Episcopado argentino, Jorge Bergoglio, Piña nació en Cataluña y, de joven, ya ordenado sacerdote, vino a la Argentina. Pasó un par de años en Buenos Aires y se estableció luego en Posadas, hasta que la orden de los jesuitas lo envió a Paraguay, donde convivió como pudo, durante 20 años, con el gobierno de Alfredo Stroessner. Alguna vez comparó, en los últimos meses, el régimen de Stroessner con el gobierno de Rovira.

Piña regresó a Misiones cuando Juan Pablo II creó la diócesis de Puerto Iguazú, en 1986. Hasta entonces, Misiones no tenía divisiones eclesiásticas: la única diócesis de la provincia era la de Posadas, conducida por monseñor Jorge Kemerer.

Piña volverá ahora a Misiones y se establecerá en la ciudad que lo cobijó cuando decidió quedarse a vivir en América del Sur. En Posadas comenzará la nueva vida de quien fue el personaje del año.

Las marchas y contramarchas de la reelección

Eduardo Fellner

Por indicación de Kirchner, tras la votación en Misiones, el gobernador de Jujuy desistió de la posibilidad de postularse a un tercer mandato. "No puedo menos que cumplir con la sugerencia del Presidente", dijo.

Felipe Solá

Una de las primeras víctimas del "efecto Misiones", el gobernador bonaerense, pocos días después de la derrota de Rovira, dejó sin efecto la búsqueda, por vía judicial, de la posibilidad de un tercer mandato.

Angel Maza

A raíz del "efecto Misiones", el gobernador riojano busca limitar la posibilidad de reelección a dos períodos a partir de 2009. Pero es presionado por su vicegobernador, Luis Beder Herrera, quien busca eliminar esa posibilidad desde ahora.

Alberto Rodríguez Saá

A fines del mes pasado, el gobernador de San Luis puso fin a la reelección ilimitada, acotándola a sólo dos períodos consecutivos. Pero la nueva ley entrará en vigencia recién a partir de 2011.

Gildo Insfran

Aunque la derrota de Rovira parece no haber afectado sus ansias reeleccionistas, el gobernador formoseño tiene su propio Piña: el cura párroco Francisco Nazar, al frente de un foro opositor a la reelección.

Arturo Colombi

A contramano del "efecto Misiones", este "radical K" planea reformar la Constitución de Corrientes a fin de habilitar su reelección para un segundo mandato. Se le opone su primo, el ex gobernador Ricardo Colombi. .

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