Espectáculos

Sábado 30.08.2008 (actualizado hace 608 días)
Un año agitado

La música existe más allá del Colón

La actividad no se detuvo por el cierre de la sala lírica, sino que se extendió hacia otros teatros y espacios alternativos
Noticias de Espectáculos: anterior | siguiente
Domingo 31 de diciembre de 2006 | Publicado en diario de hoy 

Ver mas fotos FOTO

La actividad no se detuvo por el cierre de la sala lírica, sino que se extendió hacia otros teatros y espacios alternativosSonido y color en Palermo, donde el concierto mozartiano convocó a más de 140.000 personas Foto: Fabián Marelli

Cierto adagio indica que, en el campo de la música académica, la excelencia hay que buscarla adentro del Teatro Colón. Aun suponiendo que así fueran los asuntos y que todo lo que ahí acontece bordea lo milagroso y que la excelsitud suprema tuviera alguna exclusividad de tintes monopólicos, la premisa adolece de una inexactitud manifiesta ya que no todo lo que ocurre dentro del teatro es producción propia. Sobre esta base, en el momento de tener que efectuar un balance de lo que el Colón no ha producido -una manera de enunciación muy negativa, pero absolutamente precisa-, para romper con la consabida rutina que consiste en observar detenidamente todas y cada una de las infinitas presentaciones que tuvieron lugar a lo largo del año para confeccionar una especie de ranking musical subjetivísimo y de mediciones imposibles, en esta ocasión la atención se centrará en las sociedades y asociaciones oficiales o privadas que, sumadas al Colón, han contribuido a que en Buenos Aires y alrededores exista una oferta musical atractiva, completa y asombrosa, exactamente como las que se pueden encontrar en las grandes ciudades del hemisferio norte.

Si bien la comparación anterior, observada en términos de calidad, puede resultar desmedida, el elogio de la situación es absolutamente procedente. En nuestra ciudad y sus alrededores, las entidades musicales, cada una de acuerdo con sus posibilidades, ayudan a conformar, con sus propuestas, un panorama musical ecléctico y generoso que aborda todos los períodos de la historia de la música, que promueve todos los tipos de espectáculos musicales posibles y que se apoltrona en cuanto lugar sea posible, desde el Colón hasta algún teatro "menor", una escuela, una iglesia, una plaza, un estadio o una fábrica recuperada, para que cada día y en cada rincón suene la música clásica. Por lo tanto, en esta oportunidad, la lista de lo mejor que ha sucedido por fuera del Colón, dará cuenta de los ciclos musicales y sus responsables.

Las asociaciones

Por una simple cuestión de antigüedad, aunque también por una trascendencia indiscutible, hay que comenzar por el Mozarteum, que ofreció sus dos tradicionales ciclos de diez conciertos cada uno, íntegramente, en el Teatro Colón. Festivales Musicales, que este año cumplió treinta años, y lo festejó con un concierto muy emotivo, planteó, según su costumbre, un ciclo referido a una consigna, Así, Mozart y Salieri compartieron cartel y la presencia concreta de obras del presunto asesino al lado de las de su víctima, sirvió para confirmar que las glorias y la genialidad de Mozart fueron, efectivamente, distantes, lejanas, inalcanzables para el músico de Legnano. La tercera gran proveedora de conciertos de sesgo internacional, Nuova Harmonia, siempre con el sello italiano prendido en el orillo, cumplió también con creces la tarea de poner los mejores sonidos a flotar, en este caso, en el Colón o en el Coliseo.

En 2006, siempre en el teatro Avenida, continuaron con su marcha firme y cada vez mejor asentadas, Buenos Aires Lírica y Juventus Lyrica, las dos proveedoras más relevantes de ópera, con espectáculos siempre dignos y, ocasionalmente, fantásticos también. Pero también es menester recordar que otras funciones líricas pudieron ser apreciadas gracias al esfuerzo de otras entidades privadas. Y también hay que señalar que, con producciones propias, hubo ópera en el Teatro Argentino de La Plata y en el Roma de Avellaneda.

Para el final, y ya habiendo dejado en claro que la enumeración de personalidades tan esperada no tendrá cabida en este balance, sí parece pertinente recordar el tradicional abono de la Academia Bach; la presencia notable, asidua e interminable de la Camerata Bariloche; los muchos ciclos de música de cámara, de los cuales el más notable fue Música en Plural, en la Biblioteca Nacional; los Conciertos del Mediodía del Mozarteum, en el Gran Rex, el Festival de Música Contemporánea en el San Martín, el establecimiento del templo Amijai como un nuevo escenario para la música clásica, las presentaciones tan escasas como largamente esperadas del Estudio Coral de Buenos Aires, de Carlos López Puccio, los conciertos en el Pilar Golf, los recitales sabatinos de Ars Nobilis y el desmesurado concierto mozartiano al aire libre, organizado por Radio Amadeus, que convocó a unas 140.000 personas en Palermo. Por supuesto, todo esto entre muchísimos conciertos más cuya omisión aquí no implica una valoración negativa de sus propuestas.

Pero más allá del elogio hacia la actividad off Colón, no puede quedar fuera de este balance una mención de dos ausencias que no mueven a la alegría. En primer término, la Sinfónica Nacional, impertérrita en sus reclamos, y la Secretaría de Cultura, exactamente igual en sus determinaciones, dieron pie a que no hayan tenido lugar los conciertos de la orquesta en el Auditorio de Belgrano. Pero más doloroso aún fue comprobar que los despropósitos, la desconsideración y los malos tratos de los que fue víctima en 2005, hayan ocasionado que, en este año que ya termina, Martha Argerich hubiera decidido continuar con su vida, su música y sus festivales muy lejos de Buenos Aires.

Pablo Kohan

Noticias de Espectáculos: anterior | siguiente

Ranking de notas

Diario de hoy | Espectáculos