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Vecinos de Barracas se quejan por una antena de telefonía

Está cerca de dos escuelas; las empresas del sector dicen que no afecta la salud

Martes 02 de enero de 2007
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LA NACION

Dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, mareos y problemas para conciliar el sueño son algunas de las afecciones denunciadas por medio centenar de vecinos de Barracas que viven literalmente a la sombra de una de las 600 antenas de radiotelefonía que hay en la ciudad.

Y aunque no existen evidencias científicas que certifiquen la inocuidad de los campos electromagnéticos que generan las antenas, cada vez son más los vecinos que no las quieren cerca suyo, pues les atribuyen todo tipo de males. Como si fuesen una caja de Pandora, estos equipos liberaron lo que podría definirse como una "antenitis" crónica.

La Justicia ordenó el desmantelamiento de una antena ubicada sobre una escuela del barrio de Villa Crespo tras una denuncia realizada por un grupo de padres y el de otra montada en el techo del hospital Rivadavia. Esos equipos serían removidos, aunque según afirmó la empresa de telefonía que los tiene en propiedad deberían relocalizarse en la misma zona para mantener la conectividad de las comunicaciones.

¿Y en Barracas? "Bueno, cuando se colocó la torre, hace unos 10 años, no sabíamos todo lo que padeceríamos, pero con el tiempo fuimos descubriendo o sufriendo de todo", dijo Horacio Romero, que organizó a los vecinos del barrio para pedir que se desactivara una antena. La torre, de unos 50 metros, está ubicada en Santa Magdalena al 300, a pocas cuadras de dos escuelas, la N° 13 y el ENET Nº 14 Libertad.

Romero presentó una denuncia ante la Defensoría del Pueblo de la ciudad. Casi un mes después, según relató el vecino, personal de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), organismo encargado de verificar las radiaciones de las antenas, hizo mediciones. "Dijeron que estaba dentro de lo permitido, pero una vecina vio cómo un día antes unas personas habían subido a la torre y se llevaban cosas", agregó Romero, en tono de sospecha. "Sí, yo los vi y les pregunté qué hacían, pero no me respondieron; la tengo arriba de mi dormitorio y tomo pastillas para dormir", se quejó Olga Ledesma.

Los vecinos de Barracas colgaron pasacalles y carteles en contra de la permanencia de la antena. Piden, incluso, la intervención del presidente Néstor Kirchner para resolver el asunto. Hace unos días enviaron una carta al jefe del gobierno porteño, Jorge Telerman, con 1100 firmas.

El crecimiento de la telefonía celular en la Argentina coincidió con la aparición de un tupido "bosque" de antenas sobre edificios y terrenos baldíos. En sólo cinco años la cantidad de teléfonos celulares en el país pasó de 19,3 a 28,3 millones.

Las empresas argumentan que para atender la demanda de comunicaciones es "ineludible" instalar muchas bases. Sin antenas no hay celulares, argumentan. "Muchas veces se crea inquietud por información sin respaldo científico", expresó el presidente de la Cámara de Informática y Comunicaciones (Cicomra), Norberto Capellán, que insistió en que no hay pruebas de que las antenas afecten la salud.

Otra, en Lomas de Zamora

En la misma tónica, Máximo Caterini pidió que fuera removida una antena colocada en 1996 en Lomas de Zamora. "Conseguimos una orden del municipio para desactivarla, pero no se cumplió", dijo Caterini, que presentó una demanda penal para la desconexión. Unos 40 vecinos del barrio La Huerta 45 reclaman el retiro de esta base de telefonía. "El municipio está haciendo las cosas «largas», pero la antena está totalmente fuera de regla y no cumple con ningún requisito", denunció Caterini. "Busqué por todos lados un lugar residencial para comprar una casa y, a los pocos años de conseguirlo, colocan una antena de 48 metros", dijo.

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