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El fin del amor más visto de la TV

Espectáculos

Anteanoche terminó la tira de Canal 13

Sos mi vida demostró -como ya lo había hecho Hermanos & detectives en Telefé- que, cuando una ficción está bien hecha y es exitosa, tolera algunos maltratos. Anteanoche, pese al fraccionado final, que llegó postergado y en dosis homeopáticas (después de que la emisora cambiara sus planes de emitirlo viernes y lunes, en pos del estreno de Son de Fierro y para hacerle frente a Hechizada y Gran Hermano), la comedia que protagonizaron Natalia Oreiro y Facundo Arana, por Canal 13, mostró su imagen final. Y no sólo se alzó con el mayor rating del día, sino que consiguió mantenerse como la ficción más vista del año que ya pasó.

El último y más breve de los 229 capítuloslogró cerrar todas las historias y darse el gusto de saltar quince años en el tiempo para incluir el pase de comedia final: el noviazgo de Isabel, la hija de la Monita y Martín Quesada (una Oreiro de chuflines), y Martín, el hijo de Quique y Contu (un Carlos Belloso con una peluca rubia similar al pelo de Carla Peterson).

Con mucho de comedia, y la velocidad de un rayo para terminar todo en media hora, el capítulo abrió en el hospital, con el parto casi al unísono de Contu (Peterson) y la Monita.

Lejos de ahí, José (Elías Viñoles), recién llegado de Italia, se encuentra con la Turca (Mónica Ayos), que le propone matrimonio. Miguel (Marcelo Mazzarelo) sale de la cárcel, donde estaba encerrado junto a Falucho (Pablo Cedrón) su excelente partenaire para el dúo de malos sin suerte que hicieron en la comedia. En la puerta se encuentra con Mercedes (Claudia Fontán), que, indefinida, mantuvo hasta ahora una relación paralela con él y con Alfredo Uribe (Alejandro Awada). Pero para cerrar bien incluso esa historia de histeria, ella decide quedarse con el gerente de Quesada Group.

La puerta de ingreso al salto de quince años en el tiempo fue una serie de portarretratos que muestran a la numerosa familia Quesada. Y cerca de las fotos, en un sillón, dos personas que parecen nada menos que Quique y la Monita, la pareja de novios con la que comenzó esta historia, casi un año atrás. Claro que, en realidad, se trata de sus respectivos hijos.

En el conventillo, Contu y Quique siguen increíblemente juntos. Y en lo de Quesada, la Monita, embarazada otra vez, repasa junto a Martín el video de su pelea en Las Vegas, cuando se convirtió en campeona mundial.

Con esa imagen, terminó la tira que además de una pareja protagónica fuerte tuvo una segunda línea de lujo para la comedia. Fue una rápida media hora final; quizá la mitad de lo que se hubiera merecido la historia más vista de la TV. .

Verónica Bonacchi
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