Las compañías públicas: un proyecto que aguarda en el Congreso
AR-SAT, empresa libre de impuestos
Se trata de una sociedad anónima del Estado que pretende construir y poner en órbita un satélite
Por Diego Cabot | LA NACION
Si el kirchnerismo hubiese afinado mejor la punta del lápiz para contar bien a sus diputados en la última sesión del Congreso del año pasado, en la Argentina existiría hoy la primera empresa libre de pagar todo tipo de impuestos.
Pero la tropa oficialista presente en esa reunión legislativa en la Cámara baja no llegó al número mágico para aprobar los proyectos de ley y la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima (AR-SAT) se quedó, por lo menos hasta febrero, sin una reforma impositiva que la hubiera elevado a la categoría de empresa libre de pagar impuestos.
El 20 de diciembre pasado, junto con el marco regulatorio de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), había un proyecto de ley para dotar a AR-SAT de un envidiable status.
En rigor, el proyecto, impulsado por los diputados oficialistas Enrique Thomas, Carlos Snopek y Osvaldo Nemirovsci, modifica el artículo 10 de la ley 26.092 por la que se creó AR-SAT. "Exímese a AR-SAT de todos los impuestos nacionales, incluidos el impuesto al valor agregado e impuestos internos y de los tributos que gravan la importación para consumo, como así también los que se complementen o sustituyan", dice el proyecto de ley.
El proyecto también exime de impuestos, tasas y contribuciones, "incluido el impuesto a las ganancias, los pagos que por cualquier concepto realice AR-SAT a beneficiarios del exterior, cuando esté convenido expresamente que dichos tributos serán a cargo de la misma".
El proyecto deberá aguardar, al menos, hasta el próximo mes. Habrá que ver si el Poder Ejecutivo incluye su tratamiento en el temario de las sesiones extraordinarias.
La iniciativa levantó poca polvareda en un Congreso que transitaba el final del año, pero desde la oposición alertaron sobre la iniciativa.
El diputado Luis Galvalizi (Pro) dijo que el proyecto de ley es inconstitucional. "Esto es una aberración impositiva. No existe en la Argentina una sola ley que exima de impuestos a una empresa con nombre y apellido", dijo a LA NACION.
"Sucede -dijo un reconocido tributarista que trabaja con el sector público- que este tipo de beneficios impositivos nunca se otorgan en forma tan directa a una empresa o a una persona. Los beneficios se dan a todo un sector de manera de que haya una competencia en iguales condiciones para todos. Pero nunca a una empresa en particular."
La iniciativa invita a las provincias a "otorgar exención de impuestos, tasas y/o derechos relacionados con la provisión de facilidades satelitales". En sus considerandos se lee: "Las actividades de las empresas destinadas a la construcción de satélites y/o la provisión de facilidades satelitales se encuentran desgravadas por los gobiernos donde aquellas las realizan".
En realidad, AR-SAT es una empresa única en su sector, por lo menos por ahora. Creada en abril de 2006 por una ley del Congreso, la nueva empresa pública se quedó con lo que estaba en manos de la fallida Nahuel Sat. No hay otras empresas que se dediquen a la comercialización de servicios satelitales en la Argentina. Las que existen son extranjeras.
El director de la empresa es Rodolfo Gabrielli, ex gobernador de Mendoza y ex ministro del Interior de Adolfo Rodríguez Saá. Fue creada con el objetivo de construir y colocar un satélite en órbita. Según el proyecto de presupuesto 2007, prevé obtener este año ganancias por $ 536.000 y recibir fondos del Estado por $ 10,8 millones para inversiones.
"AR-SAT le da al Estado una participación activa en el sector de la prestación de servicios satelitales", dijo el abogado especialista en telecomunicaciones, Raúl Martínez Fazzalari. Los hombres del sector recuerdan que los inicios de la empresa se remontan a una iniciativa del guardián de los precios, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Antes de sentarse en este cargo, Moreno era el secretario de Comunicaciones. Desde allí ideó la compañía satelital.
"En su momento buscaba que todos los canales de televisión firmáramos un acuerdo para que cuando esté puesto en órbita el satélite argentino, todos le compráramos la señal -dijo un hombre de la televisión-. Sin embargo, nadie le hizo caso porque no hay ninguna certeza que el satélite funcione y no se saben los costos que tendrá la señal."
Según el encumbrado comunicador, como ahora sucede con los precios de los alimentos, Moreno pretendía un compromiso rubricado en un papel. "Apenas logró un compromiso verbal", remató.
AR-SAT es propiedad del Estado. El 98% de las acciones está en manos del Ministerio de Planificación Federal y el resto en poder del Ministerio de Economía. .
