Estreno del jueves
Un viaje al mundo rastafari
Llega Roots Time , filmada en Jamaica por Silvestre Jacobi
Silvestre Jacobi tiene nada más que 28 años y es argentino. Viaja por el mundo desde muy chico. Casi como un desafío, siguió la carrera de abogacía y la terminó, al mismo tiempo que elegía dedicarse a las artes visuales. Ese fue motivo suficiente para dedicarse en principio a la pintura y poco después instalarse en Nueva York, donde estudió tecnologías digitales y dirección de cine, y comenzó a ocuparse, aún más, de distintas culturas.
Es de los que piensan que el tiempo no sólo no para, sino que corre más rápido que nunca, y que la globalización está limando, cada vez más y peligrosamente, las diferencias que existen entre quienes viven en un lugar y otro. Ese fue uno de los motivos que lo impulsaron en la última década y con su productora Místika Films a concretar varios trabajos que, como Candombe, junto al poeta-pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró y Hassen Balut (un excelente documental musical sobre la cultura afrouruguaya recientemente editado en DVD), no tuvieron estreno oficial. Con Roots Time , un auténtico viaje a las raíces del rastafarismo rodado en Jamaica, en inglés y patois , que Pachamama Cine estrena este jueves en las salas de nuestro país, Jacobi sale al ruedo de los circuitos convencionales. La película, que cuenta con actuaciones de Llewelyn Samuda y Woolton Harrison, tiene música original de Nicolás Sorín.
Recorriendo el planeta
Jacobi es consciente de que la mayoría de la gente conoce algo del fenómeno cultural y religioso rastafari jamaiquino gracias al emperador de Etiopía Haile Selassie -en realidad Rasta Fari Makhonen-, al reggae y en especial a Bob Marley, la marihuana (una manera de comunicarse con Jah, su dios, aclaran) y sus trenzas - dreadlocks -, pero no mucho más. Con su ficción casi documental, la historia de dos rastas que viajan en un viejo automóvil Hillman de 1950, vendiendo discos de 33 rpm por pueblos remotos, y que terminan llevando a una mujer enferma hasta un curandero, Jacobi se propone entusiasmar a los amantes de aquella música tan familiar en la década del 60, para que conozcan más en profundidad la filosofía de aquel pueblo. La propuesta no termina en esta producción ultraindependiente que llega a los cines en copias de 35 mm (fue rodada en formato digital y luego transcripta a soporte fílmico), ya que se complementará con la edición de su banda de sonido, otro DVD, con el backstage de la película y un documental que echa una mirada al singular mundo rastafari.
"Nuestra idea es abarcar temas relacionados con la antropología, nuestro proyecto es seguir recorriendo el mundo buscando diferentes culturas y gente que piensa de otra forma. La música es parte de ese todo, pero no es excluyente. El día de mañana podríamos trabajar con los chamanes o con las culturas africanas. La idea es mostrar la diversidad cultural. No queda mucho tiempo para hacerlo: dentro de muy pocas décadas vamos a vivir en una única cultura", asegura.
"No me quiero juzgar, pero me parece que nos vamos a privar de tener otras visiones. Hay gente que puede percibir la vida desde otro punto de vista, que tiene un fuerte contacto con la naturaleza. Me parece fundamental que por lo menos la juventud se eduque con este tipo de contenidos. A veces uno se encierra en una pecera. Hay muchos puntos de vista que nos pueden ampliar la percepción, la forma de pensar y hasta de trabajar", dice el director. "Una vez que estuvimos allá vimos otras realidades que nos presentaron a los personajes que terminaron apareciendo en la película. Estuvimos en Jamaica cuatro meses, pero el trabajo implicó cuatro años", explica. "No pienso que vaya a ser una película supermasiva . Todas las películas tienen un techo: lo importante es alcanzarlo", reconoce. .
Claudio D. Minghetti