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Panorama económico

La actividad continuó creciendo a ritmo chino y aparece la lista de ganadores y perdedores en 2006

Economía

Bancos, construcción e industria lideran las alzas, el campo no tuvo un buen año y avanzó menos que el PBI; los sectores de venta minorista ganaron volumen, pero perdieron rentabilidad; los asalariados en negro, postergados

Como si lo hubiera cantado Riverito, el número de la suerte de 2006 fue el ocho, acompañado por algún decimal. Esa cifra refleja el crecimiento que la Argentina sostiene desde hace cuatro años y que, según los especialistas, mantendrá en 2007. Pero detrás de esa tasa china se esconden distintas realidades.

Un rápido recorrido por el año que pasó -el quinto desde que el ex ministro de Economía José Remes Lenicov anunció que un peso dejaba de equivaler a un dólar- indicaría que las cosas no fueron nada mal después de la debacle. Sobre todo en los últimos dos años. Ricardo Delgado, economista de Ecolatina, evaluó: "No hay perdedores en términos de caída de actividad económica. Esto da muestras de que el crecimiento es bastante democrático en términos de producción de bienes y servicios, a diferencia de los primeros años de posdevaluación, donde se beneficiaron los productores de bienes transables".

El producto bruto interno (PBI), hasta noviembre de 2006, creció un 8,5%, en su 47º mes consecutivo de expansión; las exportaciones habrían llegado a los US$ 45.000 millones en todo el año; la recaudación y el superávit fiscal se incrementan a buen ritmo, y la tasa de desempleo es cada vez menor.

Claro que no todo es tan perfecto. Detrás de esos números hay situaciones disímiles: la de los que ganan y baten récords de productividad y facturación, la de los que no ganan lo que creen que deberían y la de los del fondo de la tabla, que miran de lejos cómo festejan los de arriba.

Paradojas del modelo productivo impulsado por el Gobierno: el sector más destacado durante 2006 no fue la construcción ni la industria automotriz, sino el financiero. Los bancos.

Gana la banca

"Quienes más ganaron este año fueron los bancos -afirma, sin rodeos, Orlando Ferreres, del Centro de Estudios Económicos-. Tuvieron un resultado grandísimo tanto en la expansión de volumen como en la de la rentabilidad. El sector financiero no sabe cómo mostrar ganancias razonables", agrega.

El crecimiento de la intermediación financiera, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) superó el 20% en los primeros tres primeros trimestres de 2006. LA NACION consultó a la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), que no realizó declaraciones.

En realidad, el sector comenzó a recuperar terreno hace dos años, después de perder, entre 2002 y 2004, 22.700 millones de pesos.

Según el informe sectorial del Banco Central, la banca duplicó los beneficios que había obtenido en 2005 y alcanzó el año pasado los $ 4100 millones de ganancia.

A la hora de encontrar los motivos de este incremento, la vista se posa en la gente que sale con bolsas enormes y repletas de las casas de electrodomésticos y corre a sus casas a instalar sus equipos de aire acondicionado, sus televisores de alta definición y los reproductores de DVD, con los celulares último modelo colgando del cinturón.

"Hubo mucha expansión del crédito para el consumo, con tasas altas, de alrededor del 30% en promedio -explicó Ferreres-. Y pagan una tasa de plazo fijo del ocho por ciento. La diferencia, sacando los gastos, es ganancia. El financiamiento de electrodomésticos ha sido un negocio extraordinario. No son grandes créditos, van de los $ 1000 a los 15000, pero el volumen es importante". Los bancos también fueron importantes para sostener el tipo de cambio. El Estado ubicó Lebac y Nobac para esterilizar las compras de divisas, lo que les dio a las entidades financieras rendimientos del 8% en promedio.

Pero el volumen de crédito privado se encuentra en el 12% del PBI, muy por debajo de la década pasada, cuando superaba el 20%. "Tienen mucho espacio por crecer; falta desarrollar los créditos hipotecarios, pero eso estará muy ligado al poder adquisitivo de la gente", evaluó el economista jefe del Centro de Estudios Económicos, Fausto Spotorno. Delgado fue más allá: "Que crezcan básicamente por financiar en el corto plazo es una señal de alerta; financiar el consumo no debería ser su razón de ser".

La producción de manufacturas, en tanto, siguió disfrutando el buen clima que comenzó a vivir con el fin de la convertibilidad. El sector creció un 8,3% en 2006, poco más que en el año anterior (7,7%). La utilización de capacidad instalada supera el 70% y la mayoría de las industrias realizan inversiones, lo que da margen para que los buenos índices se sostengan este año.

Tipo de cambio y algo más

No es sólo el tipo de cambio favorable el que beneficia a la industria. Para el economista de la Universidad de San Martín, Enrique Dentice, "hoy, la industria es el gobierno. Vivimos una primavera muy similar, bien soportada por un sector agropecuario que paga retenciones porque también gana".

Ya se dijo: son la construcción y el sector automotor las vedettes, pero los economistas coinciden en que no hay perdedores entre quienes forman parte de esta obra. La construcción es la estrella del modelo desde que comenzó la recuperación económica, y cerró 2006 con un crecimiento de entre el 16 y el 19%, según distintas estimaciones.

Fernando Lago, de la Cámara Argentina de la Construcción, encuentra las causas en los altos niveles de inversión, por encima del 24% del PBI. Afirmó que el sector se lleva el 60%. "Entre 1998 y 2002 nuestra industria se redujo a menos de la mitad. Hicieron falta casi cuatro años para recuperar el nivel del 98 y hoy estamos un 20% por encima", dijo.

El real state sigue y seguirá siendo un negocio por demás apetecible para el inversor extranjero. Ferreres dio un ejemplo: "Vendiendo un departamento en Londres se pueden comprar 11 acá". Y si bien algunos analistas comienzan a ver atisbos de desaceleración, nadie se alarma: "Es imposible crecer todos los años a más del 20%", dijo Lago, a la espera de que lleguen los tan ansiados créditos hipotecarios.

Pero hay vida más allá de la construcción, la producción de automóviles y la de alimentos.

El director del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), Diego Petrecolla, reflejó las expectativas: "La industria va a crecer entre 7,5 y 8%; no veo problemas en el mediano plazo. El desempeño desde la salida de la convertibilidad fue espectacular, subió 70% y está un 15% por encima de 1998".

Otros comienzan a marcar algunos inconvenientes, sobre todo en la producción de insumos, donde las inversiones son a más largo plazo y la rentabilidad tarda más en llegar.

Dante Sica, de Abeceb.com, estimó: "Los productores garantizan el abastecimiento interno a costa de exportar menos, pero en un momento, que pueden ser dos años, tendrán que importar para satisfacer el mercado si no invierten".

Delgado coincidió: "Las industrias extractivas, sobre todo el petróleo, creció sólo un 2,7%. Hay poca actividad de exploración de nuevos pozos, lo que es un alerta en el largo plazo". Spotorno agregó: "Las industrias de petróleo y gas, por los precios internacionales, no crecieron lo que tendrían que haber crecido".

A la hora de buscar a quienes menos ganaron el año pasado, todas las miradas se dirigen hacia el campo. La ganadería y la agricultura crecieron, en promedio, sólo un 2%. Los malos climas, el meteorológico y el político combinados, dejaron un gusto feo en la boca y en los bolsillos.

Para Enrique Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural (SRA), "fue un año lleno de incertidumbres, con falta de previsibilidad y muchas medidas que disminuyeron la inversión, especialmente en ganadería, y también en los granos". La inversión ganadera cayó un 30%. Ni hablar de las subas de retenciones a la soja con las que el sector comenzó 2007.

Controles en el límite

Otro sector que ganó menos de lo que pudo fue el supermercadista. Los controles de precios celosamente vigilados por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, afectaron sus márgenes de rentabilidad, a pesar de que las ventas aumentaron un 20%, según la consultora AC Nielsen.

El gerente de la Asociación de Supermercadistas (ASU), Juan Vasco Martínez, evaluó 2006 como "muy positivo", pero no supo precisar hasta cuándo podrán soportar los acuerdos de precios mientras absorben los aumentos salariales: "Es como inflar un neumático. Uno mete presión, pero el neumático admite determinada cantidad y en algún momento puede haber una fisura".

Pero esa rajadura no afectará el crecimiento de este año, que todos los analistas estiman similar al de 2006. Hasta la ministra de Economía, Felisa Miceli, se aventuró a asegurar un piso del 8,5%. El presupuesto, como durante toda la administración kirchnerista, es más cauto. Prevé que rondará los cuatro puntos porcentuales. Los mal pensados creen que es para asignar el excedente sin darle participación al Congreso. Pero no hay quien descarta que sea una cábala. .

Por Esteban Rafele De la Redacción de LA NACION
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