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Lunes 22 de enero de 2007 | Publicado en edición impresa

Básquetbol | Los deportistas y el país | Entrevista

"Desde afuera, somos insignificantes en el contexto mundial"

Por Juan Manuel Trenado | LA NACION

Twitter: @jtrenado    |   
 
 
 

Decirle Juan Ignacio Sánchez no suena natural. Es Pepe, para todos. Hombre de decisiones importantes. Porque tenía el sueño de llegar a la NBA y por eso resignó los ingresos del básquetbol profesional durante cuatro años en el torneo universitario norteamericano. No se equivocó. El 31 de octubre de 2000, con Philadelphia, se convirtió en el primer argentino en jugar en la liga más poderosa del mundo. Hizo tangible un deseo hasta entonces utópico para nuestros basquetbolistas. Pero su decisión, fundamentalmente, le abrió los ojos a otra realidad. Se recibió de licenciado en Historia en la Universidad de Temple y hoy su mirada va mucho más allá del deporte.

También puede ser que alguno lo recuerde por otra determinación drástica. En 2002, luego de ser subcampeón mundial con la selección en Indianápolis, se negó a participar en la visita oficial al presidente Eduardo Duhalde. "No me siento representado por una persona que el pueblo no eligió", dijo, tajante.

Ese mismo año, cuando aún duraba el efecto de la onda expansiva de la crisis de diciembre de 2001, Pepe Sánchez comenzó a trabajar para traer a la Argentina la firma And1 (calzados e indumentaria deportiva). "En esa época, invertir en el país era como poner la plata en Africa", dijo alguna vez. Hoy, en una charla telefónica desde Málaga, habla con pasión de sus negocios.

-¿Cómo surgió el contacto con And1?

-Es la marca que usé en la universidad y en la NBA. Se dio la posibilidad, conversando con algunos de los dueños, de llevar la marca a la Argentina, ya que no tenían ningún distribuidor en nuestro país. La propuesta surgió cuando yo estaba jugando en Alicante. Lo evaluamos con mi representante Igor Crespo y mi socio Fernando Ormazábal (ambos son vascos) y decidimos empezar.

-¿Cómo fue el trámite para poner en marcha la empresa?

-Competimos en la licitación con otros grupos argentinos en el sector de calzados. Una vez que ganamos tuvimos un año entero para poder poner la empresa en funcionamiento. La verdad es que para eso somos un país complicado. Especialmente tuvimos muchos contratiempos con temas jurídicos, burocráticos, por las restricciones y leyes que defienden a la industria nacional. Pero como sabíamos que íbamos a encontrarnos con eso lo hicimos con tiempo y paciencia.

-¿Cómo va el negocio?

-Llevamos dos años y va bien. Estamos en la línea que pretendemos, con paso firme y ascendente. Hasta el momento tenemos un local propio en la avenida Libertador, frente a Obras. También tengo uno en Bahía Blanca, y el Colo (Rubén Wolkowyski, su compañero en la selección) tiene otro en Mar del Plata. Próximamente abriremos otro en Buenos Aires.

Pero básicamente la idea es la distribución de la marca en todo el país. Como yo estoy en Málaga no tengo muchos detalles, pero por estos días me pasaron los últimos informes y estamos llegando a 120 comercios con unas 270 bocas de expendio.

-Después de una crisis como la de 2002, ¿qué te llevó a confiar en el país?

-Son varias cosas. Primero, el tema sentimental. Tengo en claro que voy a volver a la Argentina y tengo que apostar por el lugar donde espero vivir el resto de mi vida. Soy una persona que confía mucho. Puede tomarse como una virtud o como un defecto. Las cosas pueden volver a pasar o no. No descarto nada. La historia nos dice que nuestro país va por ciclos, pero a mí me gustan mucho los negocios y sé que parte de un negocio es el riesgo. Fue una apuesta arriesgada, pero pensando que las cosas pueden mejorar en el futuro.

-¿La falta de confianza es un defecto argentino?

-Para que el país cambie uno tiene que aportar. Haciendo las cosas bien, con ejemplos, es como empieza a cambiar la mentalidad de la gente. En ese sentido mi mentalidad de negocios es de sentido europeo, de primer mundo. Primero pienso en algo a largo plazo y sólido. Es todo lo contrario al modelo de Menem en los 90, de hacer negocios cortos, rápidos y que den mucho dinero.

-¿Tenés otros proyectos?

-Este es ambicioso, pero en general es un negocio de otros tantos que tengo. Intenté diversificar lo mejor y lo más posible los frutos de mi trabajo. En la Argentina este proyecto tiene difusión pública, por la exposición que yo mismo tengo con la marca. Tengo algunas inversiones inmobiliarias, pero mayormente en el extranjero.

-¿No en la Argentina?

-No tanto. En la época mala del país, cuando era bueno comprar, no quise especular con la situación. Voy a ser honesto: también es cierto que no pensé que el país se iba a recuperar tan pronto. Pero, principalmente, no me parecía bien comprar todo lo que estaba libre en ese momento, porque había gente que vendía por necesidad. Yo no tenía esa necesidad y no me parecía honesto.

-¿Estás al tanto de la política argentina?

-Sí, y también acá en España. Me gusta mucho la política.

-Si tuvieras que elegir algún candidato argentino para presidente hoy, ¿con quién te quedarías?

-No lo sé. Es difícil hablar de política en la Argentina. En España, la cosa es mucho más clara. Hay dos partidos, izquierda y derecha. En nuestro país la clase política está enquistada desde hace años y el reciclaje de políticos hace difícil saber la verdad de cada uno. Hay un cambio de discurso que es constante. ¿Cuáles son las posibilidades más allá del oficialismo? ¿Cuál es la posición de Kirchner? Cuesta encontrar una clase política que represente un mínimo de confianza. No voy a caer en el facilismo de "que se vayan todos" , pero es muy difícil. Si voto a alguien sólo porque creo que no va a robar, que es lo que pasa en la Argentina, voy a cometer un error. No tenemos un sentido claro de la democracia en el país.

-¿Qué análisis hacés de la situación actual?

-Por la falta de educación hacia la política, no hay ideas No hay una generación de ideas. Hay un solo grupo que gobierna el país, que es el de Kirchner y compañía, y ahí vamos, rogando que todo salga bien. Pero no hay una oposición clara y así es difícil hacer política. ¿Cuál es la principal oposición? ¿Macri?, ¿Carrió? Se encargaron de debilitarlos. Cuando el que está en el poder está preocupado por debilitar a la oposición y es muy complicado.

-¿Cuándo volvés al país, que te reconforta más allá de los afectos?

-Los afectos son una realidad inseparable. Llevo 11 años viviendo en países del primer mundo. Siete en los Estados Unidos, cuatro en Europa. No es fácil volver cada año y comparar realidades. Todo en el primer mundo es más accesible y es imposible negarlo. Si vuelvo es porque allá tengo mis afectos, mi niñez , porque uno cree que está en su lugar en el mundo.

-¿Y lo que más te molesta?

-Y al principio hay una adaptación al país. El tema de la seguridad para mí es difícil en las primeras semanas. Después te adaptás, aprendés que tenés que volver a mirar para atrás cada vez que guardás el auto y vivís igual. Es un problema que tenemos y lo estamos sufriendo más que en otros países. Pero creo que lo más complicado es darte cuenta de que las cosas están pasando en el resto del mundo. Por nuestra idiosincrasia, creemos que el mundo gira alrededor de la Argentina. Cuando lo ves desde afuera, somos insignificantes en el contexto mundial.

Ficha Personal

Fecha y lugar de nacimiento: 8 de mayo de 1977, en Bahía Blanca.

Altura: 1,92m.

Peso: 89 kg.

Trayectoria: Dep. Roca, Estudiantes (BB), Temple (NCAA), Philadelphia (NBA), Atlanta (NBA), Panathinaikos (Grecia), Detroit (NBA), Golden State (NBA), Alicante (España) y Málaga (España).

Títulos: con Panathinaikos, campeón de la Euroliga 2001/02; con Unicaja Málaga, Copa del Rey 2004/05 y Liga ACB 2005/06. Con la selección nacional, Sudamericano de cadetes 1994; Torneo de las Américas 2001 (Neuquén), subcampeón mundial 2002 (Indianápolis) y campeón olímpico 2004 (Atenas). .

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