Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Arte

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Domingo 28 de enero de 2007 | Publicado en edición impresa

El museo políticamente correcto

Por Alicia de Arteaga | LA NACION

Twitter: @alicearte     |   Mail: aarteaga@lanacion.com.ar    |   Ver perfil
 
 
 

La pasarela diseñada por Jean Nouvel para el Museo del Quai Branly es una espiral que recuerda al Guggenheim de Nueva York. Como Frank Lloyd Wright, Nouvel transformó la contemplación del arte en una experiencia ascendente, el camino de la revelación hacia mundos distintos, lejanos y provocativos.

Ocuparse de las culturas distantes y distintas fue una idea de Jacques Chirac. Cuando era alcalde de París encargó al viajero y coleccionista Jacques Kertache una gran muestra sobre el arte de los indios taïnos, de origen arawak, a propósito del V Centenario del Descubrimiento de América celebrado en 1992.

Cuatro años después, como presidente de la república, decidió crear una institución museográfica y científica dedicada al arte y a la cultura de los pueblos de Africa, Asia, América y Oceanía, con el objeto de celebrar la universalidad y la diversidad desde una mirada respetuosa de las diferencias.

Nada más oportuno cuando las actitudes xenófobas de muchos franceses habían herido de muerte el intento de un diálogo amigable. Como Pompidou primero y Mitterand después, Jacques Chirac apostó por la trascendencia a través del arte.

El Museo del Quai Branly lleva la firma del francés Jean Nouvel, responsable de la ampliación del Reina Sofía, de Madrid, y está emplazado en las márgenes del Sena, entre la Torre Eiffel y el Puente del Alma, el mismo donde la princesa Diana tuvo su trágica cita con la muerte.

Las colecciones reúnen piezas de los museos nacionales y del tradicional Museo del Hombre: allí, una tarde de comienzos del siglo XX, el malagueño Pablo Picasso descubrió en una máscara africana la génesis del cubismo. El potencial del museo Branly, con su tesoro de 300.000 objetos "exóticos", es enorme, al igual que su capacidad para desplegar un imaginario extraño frente a la mirada europea.

El presupuesto de 216 millones salió de las poderosas arcas del Ministerio de Cultura y Comunicación para levantar los nuevos pabellones y dotarlos de un sistema informático que transforma la visita en un viaje multimediático. Es como abrir un gran libro en la palma de la mano y transformar su contenido de quinientas páginas en una "experiencia visual". El proyecto de Nouvel incluye el muro vegetal diseñado por el paisajista Patrick Blank; las cortinas parasoles de Naoki Takisawa para Issey Miyake Inc. y los volúmenes con forma de cajas, que en el interior son espacios de exhibición de carácter ritual y escenográfico.

El Quai Branly abrió sus puertas en junio de 2006, desde entonces su existencia es motivo de debate y oportunidad de reflexión. En forma paralela a la exhibición de las máscaras del Amazonas, de figuras de semillas de Camerún y esculturas zoomorfas de Mali, se desarrolla un programa de seminarios de acceso gratuito.

(Musée du Quai Branly, 222 rue de la Université París) .

© LA NACION

TEMAS DE HOYMalvinasMoyano vs. GobiernoCrisis en el mundo árabeLa muerte de Jazmín de GraziaCopa Libertadores