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El boletín de calificaciones que entrega el Foro Económico Mundial ubica a la Argentina en el puesto 69 entre 125 países; esto da lugar a comparaciones que duelen y asombran

El país tiene instituciones tan eficientes como las de Nigeria, Nepal y Burundi, infraestructura tan desarrollada como la de Jamaica, Bolivia y Paquistán, y tanta sofisticación en materia de negocios como en Ucrania y en Colombia; la educación, similar a la de Italia, sube el promedio

Domingo 28 de enero de 2007

Revisar los indicadores de competitividad de la Argentina decepciona tanto como mirar el boletín repleto de aplazos de un alumno talentoso.

"La Argentina es un país con un enorme potencial, generosamente dotado de recursos humanos y naturales", dice el Foro Económico Mundial en su reporte anual 2006-2007 sobre competitividad global. Hasta allí llega la elogiosa nota de concepto, y a continuación se exhiben los tristes números. Entre los 125 países evaluados por el Foro, la Argentina se ubica en el puesto 69 mientras que el año pasado ocupaba el lugar 54.

La medición, que recoge testimonios de hombres de negocios con poder de decisión en cada uno de los países, considera nueve pilares: instituciones, infraestructura, macroeconomía, salud y educación primaria, educación superior y capacitación, eficiencia del mercado, preparación tecnológica, sofisticación de los negocios e innovación. Los ítems de salud y educación primaria y de educación superior y capacitación fueron los únicos que depararon algunas alegrías a la Argentina. Sólo dos rubros entre los nueve relevados.

El país más competitivo del mundo es Suiza (el año pasado estuvo cuarto), lo sigue Finlandia (que repite esta posición), Suecia quedó tercero (era séptimo), Dinamarca cuarto (fue tercero), Singapur es quinto igual que el año anterior y Estados Unidos retrocedió al sexto lugar, tras haber liderado el ranking el año pasado. Japón es séptimo este año (fue décimo), Alemania quedó octavo (era sexto), Holanda es noveno (fue once) y el Reino Unido quedó décimo, cayendo un lugar respecto del ranking anterior.

El índice de competitividad da una visión integral de factores que son críticos para la productividad y al competitividad de los países. Según explicó Augusto López-Claros, director del programa global de competitividad del Foro, "la presencia de estabilidad macroeconómica no es suficiente para aumentar la productividad; también es importante el entorno institucional dentro del cual actúan los actores económicos, incluyendo la protección de los derechos de propiedad, la calidad del sistema judicial, la ecuanimidad del proceso político y el freno a la corrupción".

En el rubro de las instituciones, la Argentina recibe las peores calificaciones, ubicándose en el puesto 112, obteniendo un promedio de 3 puntos en un grupo donde la nota más alta posible es un 7 (ver aparte). El país comparte la pobre calificación con República Dominicana, Nigeria, Nepal, Burundi, Camboya y Filipinas, entre otros.

Antes de abundar en detalles sobre otros indicadores que socavan el ánimo del más optimista, conviene dar una mirada al pequeño oasis de las buenas noticias.

En el pilar que contempla la salud y la educación primaria, la Argentina obtiene muy buenas notas, ubicándose en promedio en el puesto 23. Lo logra gracias a los altos índices de inscripción en la escuela primaria, que ubican al país en el mismo escalón que Italia, Portugal, Bélgica, Holanda y el Reino Unido, en un grupo liderado por Japón. Y también contribuye la expectativa de vida de los recién nacidos, que en el país es similar a la de Polonia, Taiwan y Uruguay.

La educación superior y la capacitación (en el puesto 39) también mejoran el promedio general de la Argentina, ubicando al país junto con Austria, Islandia, Italia, Reino Unido e Irlanda. Los mejores registros los alcanza en materia de inscripción secundaria y terciaria, calidad de gestión de las escuelas y disponibilidad de servicios de capacitación e investigación dentro del país.

Volviendo a las malas noticias, la infraestructura baja el promedio general de la Argentina. Este rubro es per

cibido por los ejecutivos como de mala calidad, con bajo desarrollo de infraestructura en los trenes, insuficiente calidad de los puertos y aeropuertos y pobre desempeño y despliegue de las redes de electricidad y telefónicas. Aquí, el país se ubica en el puesto 72, en las inmediaciones de India, Armenia, Jamaica, Paquistán, Bolivia, Botswana y Tanzania.

Los números de la macroeconomía dan impulso al país hasta ubicarlo en el puesto número 51. Para ello se consideran como positivos la tasa nacional de ahorro, el tipo de cambio real y las tasas de interés (con números similares a los de China, Singapur y los Emiratos Arabes). Pero se obtienen muy malos desempeños al medir la inflación, la deuda pública y el balance de las cuentas públicas.

La evaluación de la eficiencia de los mercados en la Argentina no ayuda a mejorar la nota global. El país está en el puesto 94, muy cerca de Bolivia, Camerún, Serbia y Montenegro, Guatemala, Uganda y Botswana.

Burocracia argentina

Un dato significativo es el que da cuenta de los procedimientos necesarios para comenzar un negocio. Lo ideal es que haya pocos trámites que se puedan completar en un corto lapso, tal como sucede en Australia, que lidera el ranking considerando que allí hacen falta dos días para iniciar las operaciones de un nuevo negocio. Lo siguen Canadá, donde insume 3 días, y luego se ubican Dinamarca, Islandia y Estados Unidos, donde se requieren 5 días para ponerlo en marcha. ¿Y en la Argentina? Bien, gracias. Aquí hacen falta 32 días, la misma cantidad que en Bulgaria y Etiopía. Un pequeño y frívolo consuelo proviene de observar que Brasil queda relegado al puesto 115: allí demanda 152 días poner en marcha un negocio.

Dentro de los parámetros de eficiencia de los mercados, se valora negativamente la prevalencia de las barreras comerciales argentinas, ítem que ubica al país al fondo de la tabla, junto con las prácticas de contratación y despido de empleados, consideradas poco flexibles en la Argentina, al igual que en Sudáfrica, Surinam, Bélgica y Alemania.

La adaptabilidad no parece contarse entre las virtudes argentinas, al menos en el mercado laboral. En el ranking miden muy mal la flexibilización en la determinación del salario y la cooperación en las relaciones entre empleados y empleadores.

El estudio del mercado laboral aporta, además, una perla que queda en manos de los ejecutivos locales. En materia de confiabilidad del management, la Argentina se ubica en el puesto 37, dato que prueba que las gerencias en las empresas locales están en manos de ejecutivos profesionales, elegidos por sus buenas calificaciones. En este ítem supera a Brasil, Portugal, México, Grecia e Italia, por ejemplo.

En la Argentina no hay relación entre la productividad laboral y el salario, el país está al fondo de la tabla y muy por debajo de la media, en el puesto 104. Los empleados más productivos tienen su paraíso en Hong Kong, Taiwan, Suiza, Indonesia y Malasia. El país latinoamericano mejor ubicado es Chile, en el puesto 16.

El techo de mármol

Ninguna mujer puede decir que la Argentina es una tierra de oportunidades. El país está entre los cinco peores del mundo para mujeres buscando igualdad para acceder a posiciones de liderazgo. Ocupa el puesto 121, seguida por México, Francia, Italia y España. Los mejores ambientes para que las mujeres talentosas lleguen a la cima son provistos por Zambia, Hong Kong, Singapur, Malasia, Túnez, Tailandia, Indonesia y Uganda. Estados Unidos ocupa el puesto 29 y el país latinoamericano mejor ubicado es Venezuela, en el puesto 59.

La sofisticación de los negocios es una característica de los países que tienen crecimiento económico sustentable. Para medirla, se hacen preguntas tales como: ¿cuán fácil resulta obtener un crédito bancario en su país, sólo contando con un buen plan de negocios y sin ningún tipo de garantías? En Dinamarca, Islandia, el Reino Unido, Suecia y Noruega es facilísimo. En la Argentina es casi imposible.

En materia de solidez de los bancos, la Argentina se lleva la peor nota de todo el boletín. Allí ocupa el penúltimo lugar, el puesto 124 entre 125 países (el último es Tajikistán). En opinión de los encuestados, los bancos argentinos requieren de asistencia del Gobierno. Los bancos más saludables y fuertes son los del Reino Unido, Suiza, Dinamarca, Irlanda, Canadá, Luxemburgo y Suecia.

El acceso local a los mercados de capitales para las empresas es otro problema para la economía argentina, que ocupa el puesto 81, ubicándose en el tercio inferior del ranking junto con Kazakhstán, Guyana, Serbia y Montenegro, Uganda y Burkina Faso. Los países en los que resulta sencillo para una compañía reunir dinero emitiendo acciones u obligaciones en la Bolsa son India, Suecia, Hong Kong, Japón, Nueva Zelanda, Noruega y Taiwan. Chile y Brasil, mejor conceptuados, están dentro del primer tercio de la lista.

Y, como último dato para la depresión, la economía en negro no contribuye a mejorar la nota a la Argentina. Mientras que en Singapur, Suiza, Islandia, Finlancia, Luxemburgo, Nueva Zelanda y Noruega son los paraísos de la formalidad, la Argentina se ubica en el puesto 90, seguida por Brasil en la posición 91, ambas con altos niveles de economía no registrada, similares a los de Etiopía, Bangladesh, Burundi y Ecuador.

La edición del índice de competitividad 2007 se pone en marcha en estos días, motorizada en la Argentina por el IAE, encargado local de recolectar y procesar la información.

Un centenar de ejecutivos argentinos recibirá el cuestionario y dará su veredicto.

¿Nos iremos a marzo otra vez?

Por Laura Ferrarese De la Redacción de LA NACION

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