LOS ANGELES ( The New York Times Syndicate ).- "De a poco, uno comienza a sentirse como un mero actor invitado en la telenovela en la que se ha convertido su vida -explica Ben Affleck-. Pero ¿sabés qué? Lo que le importa a la gente es que seas rico y famoso. Otra aparición en TV, otra película. Eso".
No es que Affleck se arrepienta de haber ganado un Oscar por En busca del destino (1997) o de la seguidilla de personajes de alto perfil que le siguieron, entre los que se destacaron Armaggedon (1997), Doble traición (2000), Pearl Harbor (2001), La suma de todos los miedos (2002) y Daredevil (2003). Quizá sí lamente un par de fracasos, como Padre soltero , pero no se apura a quejarse de la nube de paparazzi que lo persiguieron durante su relación con Gwyneth Paltrow primero y, más memorablemente, a lo largo de su breve compromiso con Jennifer Lopez, durante el cual fueron conocidos por la prensa mundial con el mote conjunto de Bennifer .
En su lugar, el actor, de 34 años parece considerar los últimos diez años de su vida artística y personal como un largo aprendizaje. "Supongo que la ambición te impulsa a lograr cosas y, a la vez, te mantiene siempre insatisfecho. Es que las cosas que nos mueven también nos frustran. Siempre pensamos lo mismo: «Si tuviera esto, sería feliz». Nadie nos obliga a conseguir esas cosas y la verdad es que no importan. Tuve que aprenderlo cuando formé una familia. Tengo la suerte de haberme dado cuenta de lo inconsecuente que es la fama, pero me llevé bastantes golpes antes de hacerlo."
La familia de Affleck incluye a su esposa, la actriz Jennifer Garner, y a su hija de un año, Violet. Desde su casamiento, el actor ha desaparecido del candelero, pasando más y más tiempo en su casa mientras intenta cambiar el curso de su carrera, alejándola de las superproducciones taquilleras y llevándola hacia títulos independientes como Hollywoodland -que se estrenará mañana en nuestro país-, gracias a la cual ha recibido infrecuentes y profusos elogios. Allí encarna a George Reeves, estrella de Las aventuras de Superman , la primera encarnación televisiva del héroe de historieta en la década del 50, retrato por el que Affleck se llevó el premio al mejor actor en el Festival de Venecia. Este año, además, planea debutar en la dirección con Gone, Baby, Gone , centrado en dos detectives de su Boston natal que investigan el secuestro de una niña pequeña, sobre un guión de Dennis Lahane ( Río místico ) y las actuaciones de su hermano Casey Affleck y Morgan Freeman.
Buscando la verdadPor el momento, explica, el plan y su flamante bajo perfil están funcionando bien. "Es difícil cuando sos actor: leés el diario cada semana y averiguás qué hiciste. Pero la gente no está tan interesada en tu trabajo como en tu vida amorosa. En lo que respecta a las películas, el público no quiere ver cómo se fabrica una salchicha, por decirlo así, sólo quieren comer un pancho. Lo que sí quieren saber es todo acerca de tu vida privada. Y yo quiero volver a hablar de mi trabajo", dice Affleck.
Hollywoodland -así rezaba hasta 1949 el cartel ubicado en las colinas de Los Angeles, que originalmente publicitaba un emprendimiento inmobiliario- fue un proyecto personal para el intérprete, que investigó cada faceta de la vida de Reeves, cuya misteriosa muerte (caratulada como suicidio, pero sospechada de ser un homicidio) es el foco del film, protagonizado además por Adrien Brody como el derrotado investigador privado Louis Simo, que debe descubrir la verdad detrás del crimen.
Este último actor, ganador del Oscar por su papel en El pianista , de Roman Polanski, explica que se sintió un poco como su personaje durante el rodaje del film: "El director Allen Coulter y yo decidimos limitar nuestra investigación periodística a las teorías conspirativas que se desarrollaron durante estas décadas acerca de quién disparó el tiro que mató a Reeves. Decidimos concentrarnos en las preguntas, no las respuestas."
Pero la búsqueda de la verdad sobre Reeves no es el verdadero misterio que intenta resolver Hollywoodland , explica Brody. "Creo que mi personaje y yo llegamos a la misma conclusión: el descubrimiento es la profunda tristeza del tipo que interpretaba a Superman, más allá de los detalles de lo que ocurrió el 16 de junio de 1959, cuando lo encontraron muerto en su dormitorio." Ese día, los diarios no dudaron en titular en grandes letras de molde: "Superman se suicida".
En busca del destinoEl Reeves que interpreta Ben Affleck demuestra ser muy distinto al Hombre de Acero que conocimos en pantalla. Aunque ese programa de TV lo convirtió en un ídolo de los chicos de todo el mundo, el galán quería ser reconocido por sus dotes como actor dramático y se sentía atrapado por su imagen de forzudo en calzas azules y capa roja. Durante su larga lucha por salir adelante en Hollywood, Reeves fue mantenido por la esposa de uno de los jefes del estudio Metro Goldwyn Mayer, interpretada por Diane Lane, con la que tuvo un largo y muy público romance (la dejó por una mujer más joven poco antes de su muerte). Completan el elenco del film Bob Hoskins, Robin Tunney y Molly Parker.
"Creo que Reeves y Simo tenían algo en común. Los dos querían más éxito y más respeto en su vida. Reeves quería ser considerado un gran actor, mientras que Simo deseaba entrar en la historia como el tipo que resolvió el caso de su vida, cuando en realidad era sólo un tipo separado tratando de construir una relación con su hijo pequeño y llegar a fin de mes", explica Adrien Brody.
"Vi los 104 episodios de su programa, y son buenísimos -confiesa por su parte Affleck sobre lo que lo obsesiona de Reeves-. Quería ser justo con él, y me ayudó mucho conocer todo lo posible acerca de su vida. Su vida fue trágica porque consiguió lo que deseaba y eso fue lo que lo terminó destruyendo. Me parece que nunca tuvo la oportunidad de ser reivindicado, y quería que la tuviera con esta película. Creo que lo conseguimos."
Cindy Pearlman