El escenario
Un cheque en blanco para hacer cambios rápidos y sin debate
Por Pilar Conci
De la Redacción de LA NACION
Los poderes especiales que la Asamblea Nacional (Parlamento) de Venezuela le otorgó ayer al presidente Hugo Chávez representan un "cheque en blanco" que el mandatario usará para implementar, lo más rápido posible, sus anunciados cambios estructurales para llevar a su país hacia el socialismo.
La ley habilitante, que faculta a Chávez para legislar por decreto durante 18 meses, es considerada uno de los cinco "motores" de la revolución que impulsa el mandatario venezolano. Será también otro elemento que contribuirá a concentrar aún más poder en manos del presidente, que ya controla el Parlamento, todos los poderes y los recursos petroleros, vital fuente de ingresos del Estado.
De hecho, cabe preguntarse por qué el ex paracaidista decidió concretar estas medidas -entre ellas, nacionalizaciones de sectores clave de la economía- a través de decretos, cuando la totalidad del Parlamento le responde y podría haber promulgado las mismas leyes sin necesidad de poderes especiales.
La respuesta se encuentra en los tiempos que Chávez maneja para avanzar con sus planes. "La ley habilitante se pide para darles celeridad a las medidas, ya que el Parlamento tiene una metodología más lenta", explicó a LA NACION el diputado oficialista Juan Carlos Dugarte, del movimiento V República.
"La ley será una herramienta para el proceso de cambio que estamos viviendo este año, el principio de la nueva etapa de la revolución bolivariana, para sentar las bases del socialismo en el corto plazo", agregó el legislador.
Si bien la oposición -que representa a aproximadamente un 40% de la población- ha objetado la ley habilitante por considerarla una luz verde para Chávez que le da poderes "ilimitados" para legislar sin control político, sus dirigentes deberán hacer una autocrítica en cuanto a su responsabilidad en este aparente poder sin límites del mandatario.
Al haberse retirado de las elecciones legislativas de diciembre de 2005 como forma de boicot por considerar que el proceso era fraudulento, la oposición sólo le abrió a Chávez las puertas del control absoluto de la Asamblea Nacional, la misma que ayer le dio la totalidad de los votos para otorgarle los poderes especiales.
Posibles límites
Sin embargo, los analistas señalan que, además de la capacidad de la oposición de renacer, el poder de Chávez podría enfrentar ciertos límites desde el interior de su movimiento.
"En primer lugar, habrá fracturas internas, que tardarán en producirse pero que ya se sienten como un malestar. Por ejemplo, la resistencia de algunos partidos que apoyan a Chávez a aceptar la tesis del partido único", señaló a LA NACION el sociólogo Tulio Hernández.
El analista político nombró en segundo lugar las fracturas que se producen lentamente en la Asamblea Nacional, donde algunos legisladores están en desacuerdo con que Chávez promulgue las leyes por decreto sin que haya debate al respecto.
Finalmente, "se comenta, en forma reservada, que quienes ejercen cargos públicos de relevancia han comenzado a sentir miedo por la manera en que el presidente ha ido reduciendo la diversidad ideológica de su entorno", dijo Hernández, en referencia a la poca tolerancia a los disensos del ex militar.
De todas formas, aún no se sabe con claridad cómo se van a implementar las reformas que planea el mandatario en la estructura económica y política de Venezuela, o cuándo se concretarán, ni tampoco cuál será la medida del poder que logrará seguir acumulando Chávez. Sin embargo, los poderes que consiguió ayer serán sin dudas una herramienta clave para avanzar con su proyecto socialista. .
