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Lunes 05 de febrero de 2007 | Publicado en edición impresa

Historias solidarias

Un lugar donde hacer pie en lo oscuro de la marginalidad

El Arranque es un espacio para jóvenes de bajos recursos

Por Cynthia Palacios  | LA NACION

 
 
 

No es obligatorio, pero no falta nadie. Es que los chicos encontraron en El Arranque un lugar donde crecer. La fórmula es simple: es un grupo de jóvenes preocupados por la situación que viven otros jóvenes, los más pobres de la ciudad.

Dan apoyo escolar, talleres de periodismo, guitarra y organizan campamentos. La idea es formarlos en valores como solidaridad, protagonismo, trabajo en equipo y darles una posibilidad de recreación, de educación, de crecimiento.

"El 2001 puso de manifiesto la pobreza y vimos lo vulnerables que quedaban los adolescentes que asistían a escuelas estatales. Quisimos abrir un lugar con buena onda, una alternativa para la calle", recuerda Paula Iramain, del grupo de coordinadores. Sabían que si esos chicos abandonaban la escuela quedarían a merced de muchísimas tentaciones poco sanas. "Nuestra tarea es preventiva", agrega Mariana Grandjean. Ambas formaban parte de la Fundación Actuar Hoy.

Paula estudió filosofía, teología y ahora estudia psicología. Mariana estudia ciencias de la educación y teología, y se especializó en educación popular. Confiesan estar dispuestas a aprender y saben que todas las herramientas son pocas cuando de adolescentes se trata.

El primer paso fue organizar un campamento en el invierno de 2001. Fue un enorme desafío. "Teníamos que entrar en la cultura de los chicos e inventar algo que les interesara", explica Paula. Al segundo campamento asistieron 250 chicos de entre 13 y 18 años. Las organizadoras se dieron cuenta de la responsabilidad que tenían. "Les propusimos una diversión sana y empezamos a transmitir valores de manera creativa, atrayente y, a la vez, simulada. Los chicos empezaron a pensar en el trabajo en equipo, en integrar al diferente", señala Paula.

En el proceso para buscarle un nombre al grupo surgían palabras como "fuerza, impulso, empuje" y frases del estilo de "salir adelante". La elegida fue El Arranque. "Nuestra propuesta es que puedan salir de la situación en la que están y que confíen en sus propias fuerzas. Nos dimos cuenta de que necesitaban algo permanente que los acompañara en la vida y nos permitiera crear con ellos", dice Mariana.

El límite de la droga

Una de las claves de El Arranque es la participación que tienen los chicos. "Tenemos mucho diálogo con ellos, y el proyecto fue creciendo porque la problemática de cada chico es muy compleja. Pero estamos felices de contar con la confianza de los chicos y de sus padres", acota.

Coinciden en que el año que pasó estuvo marcado por el tema de la droga. "Tuvimos que poner límites más precisos", confiesan. Estas cuestiones las obligan a tomar posturas más fuertes y las interpelan sobre cómo seguir. "Tienen muchos conflictos familiares, agravados por toda la problemática que la adolescencia implica", dicen. Por eso, cada actividad que organizan, aunque no se lo propongan, se vuelve formativa.

Durante el ciclo lectivo, cada lunes de 18.30 a 21, unos 15 voluntarios dan apoyo escolar a 50 adolescentes. Es un espacio muy especial. Los profesores son estudiantes que tienen apenas unos pocos años más que sus alumnos. "Son casi pares, y eso crea una relación espectacular. Saben que vienen cuando quieren y se encuentran con alguien joven que quiere darles una mano. A pesar de que para muchos estudiar es algo negativo, se genera un ambiente muy positivo", afirma Mariana.

Adriano tiene 15 años y dice que llegó sin ganas al grupo. "Me obligó mi mamá porque venía mi hermana y me parecía que iba a ser superaburrido", recuerda. Enseguida cambió de opinión: "Me fui enganchando con los chicos, y siempre hay mucha alegría. Ahora vengo siempre". Federico, de 14 años, llegó porque necesitaba apoyo escolar y se encontró con más. "Hice un montón de amigos", cuenta.

El colegio San Luis Gonzaga les presta algunas de sus aulas. Pero no alcanza. "Si tuviéramos un lugar que los chicos pudieran sentir como propio sería diferente, un lugar donde ir los sábados, abierto a toda hora", dice Mariana. Además de alguien que pudiera prestarles un lugar donde trabajar, necesitan una computadora, una máquina de fotos digital, un DVD y libros de textos para secundario. Sus teléfonos son 4953-7610 o 15-6497-4261 y su mail es el_arranque@hotmail.com.

También empezaron a armar una revista, a manejar programa de diseño y a hacer entrevistas. "Para educar, no todo son contenidos, sino generar espacios de diálogo; acá aprenden a expresarse, a vencer el «no podés», el «estás afuera», y uno de nuestros grandes valores es ser inclusivos. Saben que siempre tienen la oportunidad de empezar de nuevo", considera Mariana. .

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