Editorial II
Incubadora de empresas en la UBA
Con el nombre de Incubacen se conoce un singular proyecto originado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Se trata de una experiencia inédita en el mundo científico local, que da apoyo a casi dos docenas de proyectos con objetivos tecnológicos. El 60 por ciento de ellos tiene base en una rama tan promisoria como la biotecnología y el resto se relaciona con las ciencias de la computación, la química biológica e inorgánica, y la geología.
La variedad de ideas que son impulsadas desde este polo de desarrollo es muy grande, como la producción de un hongo que puede degradar el residuo contaminante que deja la fabricación del aceite de oliva o la asesoría ofrecida en data mining, que implica, en términos informáticos, la obtención de información a partir de grandes cantidades de datos.
Los responsables de este proyecto señalan que con frecuencia son los estudiantes avanzados los que se acercan para solicitar apoyo a fin de elaborar el plan que les permitirá poner en términos comerciales sus ideas.
La doctora Laura Pregliasco, uno de los dos secretarios de investigación que tiene la facultad, señala que "en la empresa el juicio final no depende de los pares, como ocurre en el mundo académico, sino del mercado". Esta profesional tiene una experiencia particular, pues vive en dos mundos, el académico y el de la empresa, que no siempre se entienden ni se comunican entre sí en nuestro medio. Entre esa experiencia figura el haberse desempeñado en una compañía farmacéutica suiza de desarrollos biológicos, además de haber conseguido patentes internacionales e instalar una consultora.
Es típico entre nosotros el divorcio entre el ámbito universitario, particularmente en el campo de la ciencia pura, y la vida empresarial, lo cual constituye uno de los factores limitantes de nuestro desarrollo económico. No es necesario buscar demasiado para hallar ejemplos de países que han progresado visiblemente por haber hallado la manera de superar brechas similares, que los ha puesto en el camino del desarrollo. El caso de la India es el ejemplo más acabado y característico en este tiempo.
Tiene especial importancia que los jóvenes investigadores se vuelquen especialmente al área de la biotecnología, cuya capacidad para generar cambios sustanciales en las condiciones de vida de las personas resulta cada vez más evidente. Se trata de un campo absolutamente fértil y todavía escasamente recorrido, cuyas posibilidades son inmensas.
Los promotores de este proyecto no consideran en modo alguno que la obtención de beneficios económicos, incluso para la casa de estudios, sea un dato que se pueda considerar negativo. Al respecto, puede recordarse que en otras carreras, como es el caso de ingeniería, el asesoramiento y los trabajos para terceros tienen ya una importante trayectoria en nuestro medio.
El nombre elegido para este particular desarrollo es más que ilustrativo. Se trata de "empollar" proyectos, hasta que se conviertan en realidades para un país que los está requiriendo de una manera más que apremiante. .
