¡No se olviden del Indec!
Por Víctor A. Beker
Para LA NACION
Hace diez años, un horrendo crimen estremecía al país. Conocedora de la débil memoria de los argentinos, la comunidad acuñó en aquel momento la frase "No se olviden de Cabezas". Tras los graves acontecimientos ocurridos en el Indec -que culminaron con la aparición de un índice de precios de enero en el cual nadie cree-, se corre el peligro de que el tiempo actúe como anestésico y la indignación suscitada en la opinión pública quede relegada en el olvido.
Más allá de lo anecdótico, los hechos de la primera semana de febrero vinieron a certificar que el principal organismo productor de estadísticas del país no puede estar en la esfera del ministerio cuyas políticas son juzgadas a la luz de los números del Indec. Existe un interés objetivo por parte de dicho ministerio de verse favorecido por las cifras, sean las referidas a índices de precios, de desempleo, de pobreza, de indigencia, de crecimiento económico, de comercio exterior, etcétera.
Ello implica la existencia de un potencial conflicto de intereses entre el organismo rector de las estadísticas y el ministerio del cual actualmente depende. Esa potencialidad se convirtió en real a comienzos de febrero.
Nadie puede poner en duda la necesidad de restablecer la credibilidad en el Indec y la confiabilidad en su información. La preservación del organismo y la defensa de las estadísticas oficiales como bien público deben constituir una política de Estado.
Por tal motivo, sería deseable que se constituyera un grupo interbloques de legisladores que trabajara en la reforma de la ley 17.622/68, que rige actualmente el Sistema Estadístico Nacional, y que la redefiniera con las siguientes pautas:
1) El Indec será, como hasta ahora, la cabeza del Sistema Estadístico Nacional.
2) No dependerá de ningún ministerio. Será un organismo de carácter técnico dotado de autarquía institucional y financiera.
3) Estará regido por un directorio, cuyos miembros serán designados por concurso.
4) El jurado del concurso estará integrado por reconocidos especialistas nacionales y/o extranjeros que elevarán para cada cargo a cubrir una terna al Poder Ejecutivo.
5) El Poder Ejecutivo designará en cada cargo a uno de los integrantes de la terna.
6) Los miembros del directorio permanecerán cinco años en sus cargos, pudiendo presentarse a concurso para renovarlos.
7) Será incompatible con el cargo de director el desempeño de cualquier otro cargo en el sector público o en firmas consultoras nacionales o extranjeras.
8) Los cargos técnicos de director nacional, director y jefe de departamento se cubrirán por concurso. Las propuestas del jurado serán elevadas al directorio para su aprobación.
9) Toda información obtenida por el Indec será confidencial. El Indec no puede revelar ninguna información que identifique a una persona o entidad. Ninguna otra dependencia gubernamental tiene derecho a conocer las respuestas recibidas.
Esta es sólo una síntesis de las ideas que se ofrecen como aporte para la reforma propuesta y no son patrimonio del autor de esta nota, sino el resultado de prolongados intercambios de ideas entre funcionarios y ex funcionarios del organismo, con el fin de adecuarlo a los requerimientos de transparencia y credibilidad, vitales para un ente productor de estadísticas oficiales. .
El autor es economista. Fue director nacional de Estadísticas Económicas del Indec.