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Economía

 
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Lunes 12 de febrero de 2007 | Publicado en edición impresa

Cifras y testimonios de un fuerte flagelo social

El 92% de las domésticas, aún en negro

Pese al plan de blanqueo de la AFIP, la informalidad sigue predominando en este mercado laboral

Por Verónica Dema  | LA NACION

 
 
 

Llega y pasa directamente al cuarto de servicio a cambiarse. Con una pollera floreada que le baila, musculosa y alpargatas blancas empieza por la cocina, donde la espera una pila de platos. La señora duerme y ella trabaja silenciosa.

Eusebia es una profesional de la limpieza que se ocupa por horas. No tuvo la suerte de estar entre las 213.690 empleadas domésticas inscriptas en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), un registro que se cuadruplicó en los últimos dos años. Ella forma parte del 92,3% que aún está en negro.

Trabaja entre seis y ocho horas por día, a cinco o seis pesos la hora. Sus clientes, generalmente, no requieren de sus servicios más que una vez a la semana. Tiene 44 años y nació en un pueblito formoseño llamado Laguna Blanca. Hace 13 que abandonó las tareas rurales -trabajaba como jornalera a la par de su marido- para buscar mejores condiciones laborales. Desde que se separó, es jefa del hogar donde viven sus 3 hijos con sus nuevas familias; entre ellos, la nieta más grande, de 11 años, y la más pequeña, que acaba de nacer.

Desde que llegó de Formosa, no le quedó más opción que ofrecerse para limpiar casas de familia. El primer trabajo lo consiguió gracias a su cuñado, encargado de un edificio en Barrio Norte. Por recomendación, la decena de domicilios que recorre está en una de las zonas más ricas de la ciudad. En todos los lugares, el mismo sistema: hace su trabajo, multiplica las horas ocupadas por cinco o seis pesos y se va. En transporte, desde Florencio Varela, gasta $ 5,40.

Miedo al despido

Eusebia no se queja nunca y su cara morena regala siempre una sonrisa. Ella, una de las 1.126.000 empleadas domésticas que hay en el país, nunca hizo un aporte a la AFIP y dice que no está enterada del plan del Gobierno para formalizar al sector. "Ninguna patrona me dijo nada", se ataja. "Si yo digo, tengo miedo de que me despidan. Y yo lo necesito al trabajo", dice, y pide, por esta razón, que no se mencione su apellido.

Lo que Eusebia ignora es la ley impulsada desde la AFIP, sancionada en 2005, que propone un incentivo fiscal para los empleadores que regularicen la situación de su personal doméstico: esta medida permite deducir del impuesto a las ganancias un monto de hasta $ 6000 por año, en concepto de pago de salarios y de cargas sociales por el empleo doméstico (el monto de contribuciones es de $ 59,44 por mes; de ese total, $ 35 se destinan al sistema de jubilaciones y 24,44, al de salud).

Las cifras que arroja este "plan de inclusión social" -como lo denominan en la AFIP- conforman al organismo. Sin embargo, se partió de un piso tan bajo (cuando se puso en marcha, en enero de 2005, sólo había 58.000 registradas) que aún hay un largo camino por andar.

El apoderado del sindicato de empleadas domésticas, Carlos Brasesco, celebra la iniciativa del Gobierno y considera que es un aporte para favorecer la regularización del sector. Pero duda de los resultados finales: "La mayoría de quienes tuvieron intenciones de formalizar a sus empleadas ya lo hicieron. Aún queda una masa crítica muy grande y no veo que el plan vaya a tener el alcance necesario". Tanto es así que la obra social del personal auxiliar de casas particulares (Ospacp) puso en marcha una campaña durante todo este mes para reforzar el blanqueo del personal doméstico. La modalidad: pondrán mesas en la zona del centro de Mar del Plata en las que se asesorará personalmente, se distribuirá material y se podrán realizar afiliaciones.

Según Brasesco, la cultura de la ilegalidad entrampa al empleo doméstico y no es una red fácil de desarticular. "Incluso hay agencias de empleo clandestinas que, peaje mediante, se ocupan de conseguirles trabajo en negro", dispara.

El trabajo doméstico, además de liderar el ranking de informalidad, se lleva otro primer puesto: entre los empleados registrados, fueron los que menos aumentos de sueldo recibieron en el último año. Según la serie estadística elaborada por la Subsecretaría de Programación Técnica y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo, sobre datos del Indec, en el tercer trimestre de 2006 comparado con igual período de 2005 sus salarios crecieron menos del 15%, muy por debajo del 22,4% que promedió la población ocupada.

Hoy, con un sueldo promedio de $ 439, las trabajadoras domésticas son las peor pagas de la escala salarial. Antonia, una correntina que trabaja desde los 15 años y sólo ahora, con 30, acaba de conseguir su primer empleo en blanco, no atina a quejarse.

Es media tarde y está muy ocupada. La casa donde trabaja, en Martínez, es el lugar de concurrencia de todos los nietos de la familia. "Tengo que atenderlos y también hacer mis tareas", dice. "Pero la paso bien y acá reconocen mi trabajo". Le pagan $ 600 y, desde que el Gobierno implementó la ley de regularización, su patrona le hace los aportes y ella cree en la posibilidad de jubilarse algún día.

"Allá en Corrientes trabajaba cama adentro en negro y nunca me pagaron más de $ 300", recuerda.

Para Marta, una jubilada de Almagro, Victoria es una bendición semanal en su hogar. Hace 8 años que trabaja en su casa, pero nunca se le había ocurrido hacerle los aportes. Cuando el hijo mayor de Victoria, de 20 años le comentó del plan oficial no se dijo una palabra más. "Desde entonces, la tenemos en regla", señala.

Marta cuenta que el mayor de los tres hijos de Victoria les propuso a tres de sus empleadores que aportaran 20 pesos cada uno por mes. Así, logran cumplir con los casi 60 pesos que exige la AFIP. "Victoria, no bien llegó de Bolivia, hizo lo imposible para que sus hijos estudiaran. Ahora, ellos se ocupan de que ella esté bien.

El blanqueo

Primer paso

  • Se debe tramitar el CUIL de la trabajadora en cualquier oficina de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

Segundo paso

  • Hay que completar el formulario 102 de la página de Internet de la AFIP ( www.afip.gov.ar ) y realizar después el pago en una entidad bancaria o empresa de cobros.

Tercer paso

  • Se debe entregar un recibo de pagos a la empleada, que puede tomarse del mismo formulario. De ese monto, $ 35 se destinan al sistema de jubilaciones y $ 24,44 para acceder a la prestación del sistema de salud (la empleada debe optar entre una lista de obras sociales).

Cuarto paso (opcional)

  • Si la empleada doméstica que es titular de la cobertura decide incluir a su grupo familiar dentro del blanqueo, entonces deberá abonar una suma de $ 22,22 por cada integrante adicional, según la norma sancionada por el Gobierno.
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