Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Espectáculos

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Sábado 17 de febrero de 2007 | Publicado en edición impresa

Un día en la vida de... María Abadi

Más allá del psicoanálisis

 
 
 

Hija y nieta de psicoanalistas, formada actoralmente en el taller de Raúl Serrano y premiada por su papel de joven rebelde-ambiciosa en la tira Montecristo, María Abadi se resiste al cliché de chica del momento. "Es que no es así. A partir de la novela me ofrecieron muchas cosas diferentes para hacer en la tele, pero nada me gustó lo suficiente. Es cierto que después de un producto tan impresionante como fue Montecristo –donde se unió tan bien lo popular con el contenido, lo profundo– a uno le resulta inevitable querer dar con algo parecido. Y bueno, por eso no hay que desesperarse y es conveniente esperar. Ahora estoy por hacer cine, algo que me apasiona. Ya veremos cómo sigue mi carrera. La verdad es que no tengo ningún apuro, tampoco me pongo metas", reflexiona la actriz de 21 años, que recibe descalza en su casa familiar de Palermo.

Tiene porte de bailarina y una mirada azul impactante que seguramente influyó en el casting que, de un día para el otro, la convirtió en protagonista de una película. "Géminis, de Agustina Carri, fue mi primer trabajo en cine. Aborda el tema del incesto y tuve que hacer escenas muy fuertes. Pero me gustan los desafíos. No es que me especialice en papeles conflictivos, pero me tocaron, y la verdad es que disfruté mucho. Eso da la posibilidad de mostrar más cosas como actriz."

Sabe varios idiomas, hizo la secundaria en el Colegio Nacional de Buenos Aires, viajó por el mundo y le encanta el arte. "Mi madre, además de psicoanalista es crítica de arte. Así que crecí entre cuadros y esculturas. Me gusta ir con ella a muestras, conocer nuevos artistas. Estar con mamá en un museo es un placer, pero sabe tanto que a veces puede resultar un poco pesado. Pero la verdad es que tengo una familia bárbara. Acá todo se dice, hablamos mucho", asegura.

Abadi enciende un cigarrillo y admite que fuma bastante. "En casa está blanqueado, puedo hacerlo, pero reconozco que cada vez que tengo un pucho en la mano mamá me pregunta cuándo voy a dejarlo. La cocina es otro ítem que me da placer. Por eso estoy haciendo un curso de pastelería en la escuela del Gato Dumas. Esos scones que están en la cocina los hice yo. Me encanta. Siempre me cuelgo con los canales de cocina, así que decidí aprender. También disfruto de una buena copa de vino, pero eso fuera de casa porque acá son todos abstemios."

El disparador de su carrera fue un capítulo de Mujeres asesinas, en el que compartía novio con su madre. "Sí, siempre todo muy intenso. A partir de ahí empezaron a llamarme y opté por lo más jugado. Prefiero un personaje chico, pero que tenga cosas interesantes para contar antes que un protagónico superficial. Ahora, en 20 días, me voy a filmar a San Luis. Voy a protagonizar una película de Mariano Manzur, con Ulises Dumont. Hago de enfermera. Es una historia muy dura, de pobreza, locura, de la realidad de los médicos rurales."

Confiesa que se analiza desde los 11 años, pero no se considera una abanderada del psicoanálisis. "Me gusta, me hace bien, pero también tengo mis reparos. A mí me sirve tener mi espacio de reflexión en el que puedo hablar de lo que quiero. Pero tampoco creo que haya que analizarse toda la vida, como algo crónico. Creo que tiene que haber espacios, y que tampoco es para todo el mundo."

Le gusta leer teatro, caminar por los bosques de Palermo y coleccionar bufandas. "Soy muy tranquila y camino por la calle sin recordar que soy actriz. Es gracioso porque cada tanto alguien me llama Erika, como mi personaje en la novela. Incluso me pasó en Brasil, donde me fui de vacaciones con mi novio, Lisandro. De a poco me voy acostumbrando a ser mirada. Pero no tengo un deseo específico de estrellato, ni siquiera me imagino superfamosa. Esto en mi vida surgió naturalmente, pero lo estoy asimilando de a poco. A pesar de haber estudiado teatro toda la vida, nunca pensé en dedicarme a la actuación. Vengo de una familia de profesionales y la idea era elegir una carrera universitaria. Pero un día me levanté y dije: ¿Por qué no?"

Abadi exprés

Admiración : “Trabajar con Roberto Carnaghi fue una lección de actuación. Es un hombre increíble, que a pesar de ser un actor consagrado mantiene una inocencia y frescura que llaman la atención. El quiere pasar letra hasta último momento, siempre se le ocurre algo para mejorar una escena. Lo mismo sucedió con Virginia Lago. Me enseñó mucho y me contuvo como una madre”.

Felicidad : “Yo relaciono la felicidad con las ganas, el entusiasmo. Ir a grabar Montecristo me generaba eso, me levantaba a la mañana feliz. No podría trabajar con desgano”.

Desaparecidos : “Montecristo instaló en la juventud el tema de los de-saparecidos. Me sorprendió cuando algunos chicos me dijeron que ellos no sabían que había sido así. A mí siempre el tema me conmovió e interesó un montón, pero advertí mucha desinformación. También me sucedió que en alguna reunión alguien me dijera que la novela era zurda. Estupideces que me pusieron muy mal; incluso me he largado a llorar”. .

Flavia Fernández
TEMAS DE HOYLa muerte de SpinettaMalvinasMoyano vs. GobiernoInseguridadCopa del Rey