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La Argentina tras la crisis, en la mirada de un fotógrafo italiano

La muestra de Andrea Bugno se exhibe en el Centro Borges

Viernes 23 de febrero de 2007

Andrea Bugno conoció la Argentina en abril de 2002, en pleno fragor de la crisis. Lo que en un principio era un viaje de siete días despertó en este fotógrafo e ingeniero una fascinación por la gente y las costumbres de nuestro país. De ese deslumbramiento nació Proyecto Fénix, una muestra fotográfica sobre la recuperación económica argentina que se exhibe en el Centro Cultural Borges (Viamonte esquina San Martín) hasta fines de mes.

"Al llegar, lo primero que me impactó fue la vitalidad de los argentinos frente al desorden que se vivía en esos días -dice Bugno a LA NACION-. Con esta muestra, quise indagar en los resortes culturales que motivan esa vitalidad."

La primera imagen de la exhibición es una foto tomada en el cementerio de la Recoleta. Se ve una puerta enrejada, un candado, una telaraña que cuelga. Es la única en blanco y negro y una de las pocas en las que no se percibe movimiento. El resto de las imágenes desbordan dinamismo: bailarines emplumados durante el carnaval de Gualeguaychú; un grupo de monjas en medio de una procesión; una pareja de ancianos trenzados en un paso de tango; el grito de gol de una popular; un gaucho en plena doma... "Me gusta la acción, capturar un gesto mientras se despliega", cuenta Bugno, nacido en Roma hace 34 años.

Andrea Bugno, italiano que ahora reside en el país, en su muestra en el Centro Cultural Borges
Andrea Bugno, italiano que ahora reside en el país, en su muestra en el Centro Cultural Borges. Foto: María Aramburu

Raíces en Palermo

Radicado en Buenos Aires desde hace dos años, cuando empezó a sacar las fotos que hoy componen la exhibición, Bugno abandonó un puesto de gerente en una multinacional francesa para mudarse a Palermo Viejo. Hoy, además de desarrollar su vocación por la fotografía, trabaja como consultor inmobiliario para inversores italianos. Dice que la Argentina es una tierra de oportunidades y que planea quedarse un largo tiempo.

"No soy ingenuo. Me encanta el país, su gente, pero sé que la Argentina todavía está muy mal en muchos aspectos. No sólo conozco los bares de plaza Serrano. Para esta muestra, viajé e investigué mucho", cuenta.

En una recorrida por el país, las 48 fotos de la exhibición saltan de un punto a otro: de La Paternal a San Pedro; del microcentro porteño a Entre Ríos, y de ahí a La Rioja...

Cada imagen, además, tiene un título doble. Dignidad-Compartir , Cultura literaria-El lector y Sensualidad-Pasión son, por ejemplo, algunos de los nombres que Bugno les puso a sus obras. El motivo, dice el fotógrafo, es proponer al espectador al menos dos interpretaciones diferentes por imagen.

Las técnicas que utiliza el italiano van del registro artístico, cuidadoso de cada detalle, al periodístico, más crudo y desprolijo. A la hora de elegir, Bugno dice que prefiere el segundo. "Me gusta averiguar sobre lo que estoy retratando, informarme, mezclarme con los protagonistas", explica.

En rigor, de eso se trata Proyecto Fénix. Una mirada extranjera que rescata la forma en que los argentinos vivimos los años posteriores al colapso de finales de 2001.

Manuel Crespo

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