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Los Oscars

Gustavo Santaolalla, otra vez el mejor

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Por segundo año consecutivo, el argentino se llevó el Oscar a la banda de sonido original; esta vez fue por Babel

Por   | LA NACION

"Se lo dedico a mi papá. Y a la Argentina". Esas fueron las palabras con las que el argentino Gustavo Santaolalla cerró el discurso con el que agradeció anoche su segundo Oscar consecutivo. Una frase muy distinta de la que declaró un día antes a este diario. "Me parece que las chances de ganar son mínimas", había dicho el compositor de la música original del film Babel. Pero, más allá de sus predicciones y las ajenas, el hombre de Ciudad Jardín, se alzó con el primer premio para la película de Alejandro González Iñárritu.

Después de las pronósticos, los vestidos y la alfombra roja, finalmente anoche, después de cinco meses de festejos ininterrumpidos, con la 79ª ceremonia de entrega de los Oscar se cerró en Hollywood la temporada de premios de la industria del cine.

A las 22.30, la fiesta comenzó con una graciosa presentación de todos los nominados, los famosos y los no tanto. 177 artistas, repartidos en 24 categorías, que comenzaron igual y terminaron muy distinto. Unos con una estatuilla o varias en su haber, y otros, con las manos vacías.

Pronto, la conductora Ellen De Generes se subió al escenario para hacer un monólogo tan gracioso como agudo destacando el carácter cosmopolita de esta premiación. España, México y Japón tenían tantos representantes en el auditorio del Teatro Kodak que los norteamericanos parecían ser minoría. Un comentario que se confirmó minutos después, cuando llegó el primer premio de la noche y fue para la legión iberoamericana: la película del director mexicano Guillermo del Toro que cuenta una historia fantástica en el marco de la Guerra Civil Española, El laberinto del fauno, que se llevó el Oscar a la mejor dirección de arte.

Minutos después, el segundo premio también fue para este film español. Esta vez, en reconocimiento al trabajo de los creadores del maquillaje. Más tarde, también ganaría el premio a la mejor direccción de fotografía. Aunque el festejo terminó algo más tarde, cuando Del Toro se quedó con las ganas de llevarse el Oscar a mejor película extranjera, que fue para el film alemán The Lives of Others.

Quédate conmigo

Este año, la fiesta que solía comenzar con la entrega de los premios a actor y actriz de reparto empezó por otro lado: los primeros galardones entregados fueron a rubros técnicos, una forma de evitar el éxodo de los telespectadores alrededor del mundo a la mitad de la ceremonia. Los números del rating de la fiesta hollywoodense van en franca decadencia hace años.

Cuando habían pasado 20 minutos de las 23, se entregó el primer galardón actoral, al mejor actor de reparto. Y con él llegó la primera sorpresa de la noche: el ganador fue Alan Arkin por su papel en la comedia dramática Pequeña Miss Sunshine, en lugar de Eddie Murphy que, por su interpretación en Soñadoras, Dreamgirls, había triunfado en esta misma categoría en los Globo de Oro. Arkin tenía dos nominaciones anteriores. En el caso de la mejor actriz de reparto no hubo sorpresas: la ganadora fue la novata y favorita, Jennifer Hudson.

Cuando llegó el turno de las películas animadas no fueron pocos los que equivocaron en sus pronósticos. Happy Feet, el pingüino, del australiano George Miller, se llevó la estatuilla que muchos suponían se quedaría en manos de la productora Pixar por su película Cars. Pero no: los pingüinos son invencibles a la hora del premio dorado.

El primer infiltrado

Al tiempo de entregar el premio de guión adaptado le tocó a William Monahan -responsable del libreto de Los infiltrados- subir al escenario al aceptar el Oscar por su reformulación del libreto de la película Infernal Affairs para Martin Scorsese. Este sería el primer premio para la película que protagonizan Leonardo DiCaprio, Matt Damon y Jack Nicholson.

Aplicando la técnica de la variedad constante para mantener el interés a la presentación de una de las canciones nominadas a cargo de los músicos Randy Newman, James Taylor y Melissa Etheridge, llegó un momento de seriedad y compromiso político con Leonardo DiCaprio y Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos y ganador por su documental La verdad incómoda. Ellos se ocuparon de destacar que, por primera vez en su historia, los Oscar además de dorados, en esta oportunidad son verdes. Es que desde el menú preparado para los ganadores hasta los sobres que llevan sus nombres fueron realizadas con el cuidado del medio ambiente como prioridad.

Más tarde volvió el momento de la frivolidad, con el premio al mejor vestuario. Presentada casi por pesebres vivientes, la ropa de El diablo viste a la moda, Soñadoras, Dreamgirls, La reina, Curse of the Golden Flower y María Antonieta, la reina adolescente, que resultó la ganadora, volvieron a poner el glamour sobre el tapete.

Ese que al principio de la noche se había cubierto con todas las estrellas vestidas con sus mejores galas para celebrar al cine y celebrarse ellas. Porque aquí es tan importante el trabajo hecho en la pantalla como el aspecto que se tiene cuando llega el momento de ser reconocido por él. .

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