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Un problema frecuente durante el último trimestre

Embarazo: cómo evitar la retención de líquido

Suplemento Salud

Se aconseja evitar el consumo excesivo de sal y no usar ropa ajustada en piernas y cintura

Durante los últimos meses del embarazo, muchas mujeres notan que no sólo sus panzas crecen de tamaño. También se les hinchan los tobillos, los pies y las piernas, fenómeno que suele acentuarse al finalizar el día.

"Esa hinchazón se debe a que a esa altura de la gestación el útero ya tiene un gran volumen y comprime los vasos sanguíneos que transportan la sangre de los miembros inferiores al corazón. Esa tensión hace que se acumule líquido en los tejidos, y ésta es la causa de la formación de edemas. Por lo general, esa acumulación es más notoria en tobillos y pies", cuenta el doctor Mario Sebastiani, presidente de la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática y médico del Servicio de Obstetricia del Hospital Italiano.

"No es raro que las embarazadas noten que al levantar sus miembros inferiores no estén hinchados, pero sí sus manos y cara (en especial los labios). Esto se debe a que durante el reposo nocturno el líquido acumulado en los pies y las piernas se redistribuye por todo el cuerpo. Luego, a las pocas horas vuelve a descender."

Cambios hormonales

Además, durante la gestación "ocurren cambios hormonales que alteran elementos en el líquido extracelular y provocan un aumento del mismo ocasionando edemas. Por otro lado, en las futuras mamás aumenta el volumen sanguíneo que incrementa la presión en el sistema venoso y se transmite al espacio extracelular", agrega Roberto D. Rivas, jefe del Servicio de Flebología del Hospital Alemán.

Todos esos síntomas se manifiestan en casi el 50% de las mujeres embarazadas. "Si no son de gran magnitud no hay por qué alarmarse. Pero si son notorios y están acompañados de hipertensión quizá se deban a una situación más grave llamada preeclampsia, que suele ser detectada precozmente en los controles", aclara Rivas.

Algunas mujeres, como las que padecen trastornos cardíacos o renales, tienen una mayor predisposición a la retención de líquidos. "La preexistencia de várices o algún grado de insuficiencia venosa profunda son la causa más frecuente para la aparición de edemas en las piernas. Se debe al aumento del volumen sanguíneo circulante (puede aumentar de los 4 litros, que es lo normal, hasta 6) y una mayor presión en el sistema venoso", cuenta el doctor Rivas.

Medidas preventivas

Si bien estos malestares son normales durante el embarazo y no suelen dejar secuelas, existen algunas medidas para evitarlos:

  • Evitar el exceso de peso.
  • Realizar actividad física, como una caminata diaria de por lo menos 20 a 30 cuadras, o nadar.
  • Dormir con las piernas elevadas.
  • Evitar estar parada sin movilizarse durante mucho tiempo.
  • No usar ropa ajustada en piernas, muslos o cintura.
  • Utilizar zapatos muy cómodos, de taco bajo y sin plataforma, dado que el equilibrio es inestable en el cuerpo de la embarazada.
  • Masajearse con cepillo y agua fría; darse baños de inmersión con esencias naturales.
  • Utilizar medias de compresión graduada.

"Otra manera de prevención es tratar de dormir de costado y, preferentemente, sobre el lado izquierdo. Esa posición favorece el flujo sanguíneo de la madre al feto, y de los miembros inferiores al corazón. No resulta cómodo ni aconsejable descansar boca arriba ya que en ese estado se comprime la vena cava inferior y se reduce el flujo sanguíneo", aconseja el doctor Sebastiani.

Por otro lado, "que los tejidos del cuerpo retengan líquido no implica dejar de tomar bebidas. Todo lo contrario; es conveniente beber una cantidad abundante. No conviene ingerir demasiado líquido por la noche, ya que aumenta la necesidad de levantarse a orinar varias veces y entorpece el sueño. Tampoco se debe consumir diuréticos ya que están contraindicados durante el embarazo", concluyó el obstetra.

Cuidado con la sal

Una de las maneras ideales para prevenir la aparición de edemas es comer con menos sal, ya que ésta favorece la retención de líquidos. "Se debe reducir su consumo al mínimo e ingerir aquellas sales bajas en sodio aunque con mucha moderación, ya que no están libres de sodio. También es necesario prestar atención a alimentos como el pan, las galletitas, los quesos, los fiambres, los embutidos y los encurtidos, que tienen una cantidad elevada de sodio", advierte el doctor Mario Sebastiani, del Hospital Italiano.

Incluso, según el nutricionista Néstor Manassi, de Weleda, hay alimentos que son buenos para incorporar durante el embarazo como cereales (mijo y avena), legumbres (lentejas, garbanzos y soja), todas las verduras (sobre todo las de hoja verde), semillas y frutos secos (sésamo, semillas de girasol, almendras, avellanas, damascos, higos y pasas de uvas).

"Es conveniente evitar bebidas con cafeína como el té negro, el café y el mate, ya que dificultan la asimilación del hierro y el calcio", aseguró el nutricionista. .

Por Marysol Antón De la Redacción de LA NACION
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