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Prisma

Chávez y Bush

Enfoques

Todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen dos veces: una vez como tragedia y la otra como farsa, señaló célebremente Marx. El caso de Chávez invierte la frase: es alguien que apareció primero como farsa (inclusive como farsa golpista) y se está convirtiendo de a poco en tragedia. Es una caricatura que nadie tomaba muy en serio al inicio, pero que fue cobrando cuerpo. Y cuerpo trágico, si atendemos a la ausencia de libertades y a la pobreza de su pueblo, a su alianza estratégica con un país que niega el Holocausto y que quiere hacer desaparecer al estado judío, y a su influencia creciente en América latina, incluida la Argentina, que le rinde pleitesía y le pone a su disposición un escenario en su propia tierra.

Hermanados en varios puntos, como corresponde a dos buenos enemigos, el caso de Bush también podría aplicar esa secuencia de farsa a tragedia, si se atiende a la forma como alguien completamente inepto fue subiendo escalones hasta hacerse de la presidencia de Estados Unidos. Y es obvio que su tardío interés por Latinoamérica poco tiene que ver con un espíritu altruista. Pero hacer un acto anti-Bush, a esta altura, cuando ha perdido gran parte de su poder (aunque no su capacidad de daño), es casi redundante, porque él mismo lidera su propia oposición. Nadie ha hecho más para desprestigiar y desvalorizar a Bush que él mismo.

Pero lo de Chávez, adosado como una sanguijuela a todo lo que hace o no Bush, revela una forma de esclavitud mucho más profunda de las que no da cuenta su proclama de revolución bolivariana. Chávez no se vive a sí mismo como una identidad, sino como lo otro de los Estados Unidos, y su enemigo ejerce sobre él un magnetismo extraordinario, hasta tal punto que uno podría adivinar una forma de envidia por Bush. Su enemigo es lo que le da sentido y en eso hay una forma de esclavitud mental. En el fondo alguien así no desea emanciparse. Se dice que la mayor ambición de un esclavo no es liberarse de su amo, sino tener otros esclavos. Así también se entienden sus dádivas destinadas a otros países de América latina. Nosotros nos hemos liberado del financiamiento barato del FMI para adherir al caro de Chávez. Y como lo demuestra el apoyo que le damos, la Argentina tiene una gran fertilidad mental para asimilarse a los discursos dependientes y victimales, a toda la panoplia de la esclavitud.

evnoailles@yahoo.com.ar.

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