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Una visita de alto impacto:se concretó el acto "anti-Bush"

Una gran escenificación contra EE.UU.

Política

Chávez mostró su rol de showman en Ferro ante unos 30.000 militantes que vivaron sus ocurrencias

Por   | LA NACION

Hugo Chávez tuvo su fiesta. Su tribuna organizada, tal como aclaró el propio mandatario venezolano, con el único fin de medirse dialécticamente con el presidente George W. Bush. Demoró hasta el minuto 20 de su largo discurso para nombrar por primera vez a su autoasignado rival.

Los militantes chavistas argentinos reunidos en Ferro ovacionaron sus ocurrencias sobre Bush y el orador ya no se detuvo. Con pinceladas históricas y algunas referencias a los conocidos proyectos con los países del Mercosur, la mayor parte del mensaje de Chávez giró en derredor del presidente de los Estados Unidos. "Loco" y "cadáver político" fueron algunos de los dardos lanzados para regocijo de un público fiel, que recibió lo que fue a buscar. Ni más, ni menos.

El estadio de Ferro tiene una capacidad para 24.000 espectadores. Anulada la zona de platea que da hacia la avenida Avellaneda, pero usado buena parte del campo, la dimensión del acto chavista puede contabilizarse en algo más de 30.000 personas. Menos de la mitad llegó al fin del discurso.

Docenas de ómnibus ubicados en los alrededores de la cancha señalaron la eficacia del aparato de movilización montado. Con particularidades que vale detallar: estuvieron todos los grupos prokirchneristas, pero también los sectores de la izquierda opositora como la Corriente Clasista y Combativa, el Movimento Socialista de los Trabajadores, el Movimiento Territorial de Liberación, y parte de Quebracho.

Entre los invitados no se vieron funcionarios nacionales (con excepción del piquetero Jorge Ceballos), pero sí los diputados Rafael Bielsa, Edgardo Depetri y Miguel Bonasso; los dirigentes de la CTA Hugo Yasky, Claudio Lozano y Víctor De Gennaro; la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; el piquetero Luis D Elía; el vicejefe de gabinete bonaerense, Emilio Pérsico, y Julio Piumato, de la CGT.

El mandatario venezolano, con su característica camisa roja, hizo algunos altos en sus ataques sobre Bush para reseñar los acuerdos alcanzados con la Casa Rosada y marcar la estima personal que siente por Kirchner.

Pero la parte chispeante, la que el público quería escuchar, tenía que ver con Bush. "Estamos en presencia de un verdadero cádaver político -dijo-. Ya ni siquiera huele a azufre, exhala el olor de los muertos políticos y en poco tiempo se convertirá en polvo cósmico y desaparecerá del escenario."

Y para que no quedaran dudas, agregó: "Este acto está organizado para decirle no a la bota imperial en esta heroica tierra". Así, continuó con su inacabable menú de frases dirigidas al aplauso de la tribuna: "Norteamérica para los norteamericanos; Sudamérica para los sudamericanos".

Cuestión de hijos

Mientras se veían algunas banderas con la leyenda "YPF, luche y vuelve", Chávez dictaba la clase de su cátedra sobre cómo "recuperó" sus empresas estratégicas, mechado con referencias a Pancho Villa y su invasión a los Estados Unidos, o a la República de la Florida, que duró meses en 1817. Claro, en dos horas de discurso no podía quedar afuera su mentor espiritual, Fidel Castro, cuyas menciones fueron y vinieron en su boca como contrafigura del presidente norteamericano.

Así, usó un tono casi intimista para aprovechar una anécdota con Castro para castigar en público de nuevo a Bush. "Fidel me manda papeles todo el tiempo, y uno que me mandó dice que Bush es el presidente de los Estados Unidos con más bajo coeficiente intelectual de la historia. Tienen un vocabulario muy limitado, parece un disco rayado, incapaz de desarrollar una sola idea."

Como presentación de su gira por América latina, Bush había realizado una comparación entre George Washington y Simón Bolivar para afirmar que todos los americanos son hijos de libertadores. Fue casi una invitación para Chávez, que considera a Bolívar su ícono. La respuesta a "tamaña herejía" fue una convocatoria nada encubierta a la tribuna a que diga que clase de hijo es Bush. "Yo no lo puedo decir", se excusó Chávez en su rol de showman.

Y despedazó, a su manera, claro, la propuesta de ayuda económica de 75 millones de dólares en becas de perfeccionamiento que hizo Bush. "La ayuda que Cuba, la Argentina y Venezuela ya dieron a Bolivia duplica eso." Y empezó entonces su arenga contra el proyecto de combustible en base a etanol, principio de un acuerdo estratégico entre los Estados Unidos y Brasil, que a futuro amenazaría la superioridad chavista basada en el petróleo.

Pasó el acto de Chávez en Buenos Aires, preparado como contracara a las reuniones de Bush en Brasil y Uruguay. Ahora sigue viaje a Bolivia, donde no es difícil anticipar que habrá otra andanada contra el presidente norteamericano, su blanco favorito. .

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