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Ciencia y Salud

 
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Miércoles 21 de marzo de 2007 | Publicado en edición impresa

Hay 12.000 casos nuevos de tuberculosis por año

Sin embargo, suele confundirse con gripe o contracturas

Por Fabiola Czubaj  | LA NACION

 
 
 

"Es lamentable que en la Argentina no sólo ciudadanos comunes, sino también muchos médicos, piensen aún que la tuberculosis dejó de existir como amenaza de envergadura o que es un problema menor. Es hora de tomar conciencia de su dimensión, ya que dentro de muy pocos años puede llegar a ser una de las pandemias críticas que afecten a la humanidad."

Así, contundente, la doctora María Cristina Brian, coordinadora titular de la Sección de Tuberculosis de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), resumió una de las explicaciones de lo que hoy más preocupa a los especialistas: el subdiagnóstico de una enfermedad respiratoria que cada año afecta a alrededor de 12.000 personas en nuestro país, sin importar su nivel socioeconómico. Sólo la ciudad de Buenos Aires concentra el 10% de esos nuevos casos.

"La mayoría de los pacientes y muchos médicos creen que la tuberculosis ya desapareció, y no es así -agregó Brian-. A la consulta nos está llegando una gran cantidad de pacientes en condiciones calamitosas que pasaron por más de tres médicos sin reconocer la enfermedad y con los efectos dañinos de la automedicación."

Es que lo más común es que la persona enferma subestime y confunda el malestar que siente con gripe, neumonía, bronquitis o fuertes dolores de espalda. El problema comienza cuando los antitérmicos o analgésicos que consumen con la esperanza de que desaparezcan esos síntomas no tienen ningún efecto y pasan a consumir antibióticos. O, peor, se les indican en un consultorio. "Los diagnósticos erróneos con los que llegan muchos pacientes y que van desde simples cuadros febriles que extrañamente no ceden, neumonía o bronquitis hasta contracturas musculares, cuando basta una radiografía para ver claramente que se trata de tuberculosis", precisó.

Esta enfermedad provocada por el bacilo de Koch, cuya vía de transmisión más frecuente es la respiratoria, suele darse a conocer principalmente a través de la aparición de tos persistente por más de 15 días, catarro, inexplicable sudoración al dormir, falta de apetito, descenso de peso repentino y decaimiento general. Los dolores de espalda aparecen cuando la enfermedad alcanzó a la pleura. "Los pulmones no duelen, lo que duele es la pleura", aclaró la tisioneumonóloga.

Según la Organización Mundial de la Salud, la cantidad de casos que deben notificarse en un país por año es de 70 por cada 100.000 habitantes. Registros de la AAMR afirman que en la Argentina esa cifra no llega a la mitad.

"Les pedimos a los médicos que notifiquen los casos y controlen a los contactos de esos pacientes; es decir, a quienes conviven, trabajan o estudian con ellos -recomendó Brian-. Eso es clave, si no caemos en el subregistro de casos, no se corta la cadena de contagio y se distorsiona el conocimiento estadístico, lo que se puede comprobar a diario."

Los contactos de alto riesgo incluyen a las personas con las que el adulto o el niño con tuberculosis está en contacto de 4 a 6 horas todos los días, como la familia, los compañeros de trabajo o de aula. Luego están los de mediano riesgo, que son aquellos con los que el paciente está en contacto menos de 4 horas y los de bajo riesgo, que son los contactos esporádicos. A ellos también hay que hacerles las pruebas para detectar el bacilo de Koch.

Ante los síntomas comunes, la especialista recomendó no automedicarse y consultar inmediatamente al médico, que no deberá descartar la tuberculosis y pedir una estudio del esputo o expectoración del paciente.

"Al igual que los estudios para detectar gérmenes comunes, se puede pedir un análisis bacteriológico, lo que nos ahorraría muchos problemas -dijo Brian-. El diagnóstico temprano acelerará el inicio del tratamiento, que permitirá que la persona deje de eliminar bacilos virulentos entre los 15 días y el primer mes. Para ello, es imprescindible que no lo abandone aunque se sienta bien. Si lo hace, los bacilos alojados en el organismo pueden volverse resistentes a la medicación y complicar, así, la cura."

Vacuna BCG

  • Fuera de toda discusión está la efectividad de la vacuna BCG en los recién nacidos para prevenir la tuberculosis. "Las mamás deben exigir en la maternidad que le apliquen la vacuna a su hijo antes del alta", enfatizó la doctora María Cristina Brian. ¿Qué ocurre con la revacunación a los 6 años? Una resolución del Ministerio de Salud, a la que adhiere la AAMR, dispuso dejar de aplicarla porque "no ofrece protección adicional", según la evidencia científica y la OMS.
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