Como programador de electropop acompañó a Miranda! en los primeros tramos de su carrera Foto: Silvana Colombo
Está relajado en su minidepartamento de Caballito. Y entre sintetizadores, computadoras, cablerío y botones, Bruno De Vincenti explica que si bien en su momento le dolió en el alma, ahora está feliz de haber dejado Miranda!
"Eso de no tener que viajar todo el tiempo me alivia un montón. Necesitaba recuperar mi vida, continuar con antiguos proyectos, tener desafíos propios y vivir en forma relativamente ordenada. Yo ya venía mal, pero el clic sucedió en México. Estaba de gira cuando se casó mi hermana y, aunque le grabé un video que se pasó en la fiesta, me quedé mal. Tengo sangre italiana y considero que la familia es todo. Con mis hermanos soy muy pegado, especialmente desde la muerte de mamá, que era una reina, una mujer que cantaba boleros todo el día, que sabía tocar el piano. La cosa es que empecé a soñar con otra vida. Lo hablé con los chicos de la banda y me dijeron que bueno, que fuese feliz, pero que las puertas quedarían abiertas."
El programador del grupo de electropop melodramático ahora está en otra etapa: viajó a Corrientes -provincia donde se crió- con su novia, grabó un video y adelanta algo de sus nuevos proyectos en myspace.com/acum 23 .
"La página se llama así por la obsesión que tuve con ese número, curiosamente algo que también le sucede a Jim Carrey en la nueva película. Sí, me pasaba (en realidad a mí y a un grupo de amigos) que lo veía en todos lados, todo el tiempo. Pero pese a que luego comprobé que el 23 tiene una connotación mística especial, dejé de verlo cuando decidí no concentrarme más en él", explica Bruno.
"En fin, ahora sólo se trata del nombre de mi nuevo proyecto. Acum 23 es música tecno, bailable e instrumental. Paralelamente a eso, estoy haciendo algo más ambient, experimental e introspectivo, que se llama Ivan Johnson, un personaje de una película que tiene nombre ruso, apellido americano y habla francés. Muy extraño, ¿no?..."
Bruno, que colecciona juguetes, cuida a tres pececitos de río y es adicto al delivery, cada tanto se divierte usando pelucas. "Empecé con Miranda!y ahora lo hago cuando con mi novia, Loli, organizamos fiestas donde la gente debe ir especialmente producida. Ella, que estudia Diseño de Indumentaria y tiene un gusto estético muy avanzado, adhiere a la movida ya que considera que cada persona es una obra de arte en sí misma. La idea es hacer montajes sobre uno, inventarse un personaje y salir a la calle así. Ese es el leitmotiv de las fiestas que hacemos, que llamamos Freak Unique. El que va montado no paga entrada. Está muy bueno; la gente se esmera un montón y se ven cosas increíbles."
Pero la verdadera fiesta en la vida del joven músico es cuando los domingos visita a sus tías, que amasan pasta y lo honran con sobremesas interminables, como le gusta a él. "Muy a la cosa nostra , muy tano , mucha contención. Mis tías Chiquita y María Rosa son personajes maravillosos. También tengo a la familia de mi novia, que es súper, con el abuelo Odolino... Realmente no puedo quejarme. Con Loli nos entendemos muy bien, desayunamos café con leche y vainillas, miramos cine. A ella la atrapan las películas de terror, pero yo ya estoy medio aburrido. Prefiero el cine japonés o el español. Me encanta Alex de la Iglesia."
Bruno De Vincenti, que casi no mira televisión, dice que jamás vio Gran Hermano, pero que la idea de espiar gente atrapada en una casa lo deprime. "Hay tantas cosas más importantes para hacer. Pero bueno... Yo tampoco tengo tiempo de salir de lo mío. Estoy muy entusiasmado con esta nueva realidad y no paro de clasificar material. La verdad, nunca imaginé que tenía tanto. Es música que hice en baches de giras, combis, hoteles de cualquier lugar de América latina. Ojalá que este año puedan conocerlo."
Movimiento: "Miranda! no inventó el electropop. Fue algo que surgió en muchos puntos del mundo, en simultáneo. Lo nuestro fue una conexión global. Eso pasa con un montón de cosas".
Fama: "Fue todo muy loco. De un día para el otro comenzamos a hacer shows en la Capital, después vino el Gran Buenos Aires y una noche, no me la olvido más, creo que fue en Lomas de Zamora, nos sentimos los Beatles. Me refiero a la devoción de la gente, que nos quería tocar, abrazar. ¿Qué es todo esto? ¡Paren un poco! , decíamos. Pero era sólo el comienzo de algo muy fuerte".
Padre: "Soy hijo de un arquitecto clásico, que al principio no entendía mi música. Entonces le hablé en términos de arte. Le dije que lo que hacía era como si fuera un deconstructivista ruso de la década del 20. Ahora me admira, tenemos una relación excelente".
Situación: "Irme de la banda fue como un divorcio, pero de esos que terminan en buenos términos. Hubo angustia, quizás algo de incomprensión, pero siguen reinando el cariño y la admiración".
Idola: "Para mí, Marta Minujín es lo más. La quisiera conocer y llevarla a mis fiestas".
Flavia Fernández