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Domingo 08 de abril de 2007 | Publicado en edición impresa

Salud laboral

Edificios que se enferman

Cuando varios trabajadores presentan los mismos síntomas, el problema puede estar en la oficina

 
 
 

ABC/GDA.- Hace pocos días, la empresa Gas Natural tuvo que cerrar durante dos días su sede central en Barcelona, un moderno edificio recién estrenado que alberga a un millar de trabajadores.

El repentino cierre se debió a que 150 empleados, en su mayoría mujeres, presentaban unas extrañas marcas en la parte superior de las piernas. Unos síntomas que en 1995 se detectaron también en novecientos empleados del Banco KBC, de Bruselas.

En aquella ocasión, tras las investigaciones pertinentes se determinó que los trabajadores estaban aquejados de lipoatrofia semicircular, una rara afección caracterizada por depresiones indoloras en la piel.

Y la causa del elevado número de casos se relacionó con la exposición a un exceso de electricidad estática que provocaba la atrofia del tejido graso subcutáneo. "Aunque no se sabe con certeza cuál es la etiología de esta dolencia, sí se conocen las circunstancias en las que aparece: edificios con exceso de electricidad estática y baja humedad ambiental", dos características que también estaban presentes en la sede de Gas Natural en Barcelona, aclara la doctora Gloria Cruceta, presidenta de la Federación Española de Calidad Ambiental Interior (Fedecai).

La hipótesis que ha cobrado más fuerza en las investigaciones realizadas a causa de todos los casos de lipoatrofia semicircular estudiados hasta ahora se relaciona con las descargas electrostáticas a través del escritorio. Por eso el tejido graso atrofiado se localiza siempre de las rodillas para arriba, en las zonas de las piernas que quedan bajo la mesa cerca de los cables eléctricos, como los muslos o incluso las caderas. En el 95 por ciento de los casos la lipoatrofia semicircular es reversible, y el tejido atrofiado se regenera espontáneamente cuando desaparece la causa que la origina.

"Sólo en un 5 por ciento de los casos pueden aparecer pequeñas complicaciones si se asocian con otras enfermedades previas", matiza Cruceta.

Los trabajadores de Gas Natural se han incorporado a sus puestos de trabajo, después de que la empresa aplicó las medidas correctoras adecuadas, que consistieron en aumentar el número de tomas de tierra y colocar más humidificadores en el sistema de ventilación del edificio.

Algo que, según la opinión de Javier Torres, responsable adjunto del departamento de Salud Laboral de Comisiones Obreras, se tendría que haber previsto con anterioridad.

Entre cuatro paredes

Lo ocurrido en la sede catalana de Gas Natural es un caso más de lo que se conoce con el nombre de síndrome del edificio enfermo, SEE, que se calcula que afecta el 30 por ciento de los lugares de trabajo. Aunque por lo general los síntomas que provocan los edificios enfermos son menos llamativos, como enrojecimiento de los ojos, picor, obstrucción nasal, sequedad en la garganta, irritabilidad o dificultades de concentración.

Pese a ser muy dispares, todas estas molestias tienen en común que desaparecen al poco tiempo de abandonar el edificio, una vez concluida la jornada laboral, y afectan por lo menos al 20 por ciento de la plantilla. Dos requisitos que la Organización Mundial de la Salud considera indispensables para que se pueda hablar de afecciones achacables al síndrome del edificio enfermo.

Los problemas de salud relacionados con los edificios cada vez se dan con más frecuencia. Y es que en los últimos años proliferan las modernas construcciones, cada vez más herméticas, como explica el doctor Joan Boldú, del Servicio de Neumología del Hospital Virgen del Camino, de Pamplona. "Como consecuencia de factores diversos socioeconómicos, los edificios han sufrido importantes cambios tanto en su diseño como en la generación de entornos de trabajo con una serie de características específicas, como los sistemas de ventilación artificial, la proliferación de aparatos de oficina (fotocopiadoras, impresoras, por ejemplo), uso extensivo de materiales sintéticos o sistemas de iluminación fluorescente, que generan efectos para la salud que cada vez son más conocidos."

Factores de riesgo

Boldú destaca como principales factores de riesgo la temperatura ambiente superior a 23 grados, humedad inferior al 40 por ciento o superior al 60, ruido, iluminación inadecuada, controles ambientales no ajustables por el usuario, amplias áreas de archivo con documentación en papel.

"Aunque los síntomas que provoca el síndrome del edificio enfermo tienen orígenes diversos, una de las causas más frecuentes reside en un mal diseño de los sistemas de climatización y una limpieza deficiente", apunta Vicente Picó, presidente de la Asociación Catalana de Empresas del Síndrome del Edificio Enfermo. En concreto, destaca el grado de ventilación efectiva que tiene el edificio. Por cuestiones de ahorro energético, la climatización se efectúa reutilizando parte del aire interior.

"Si el aporte de aire exterior no es el adecuado, habrá un defecto de oxígeno y el aire se irá ensuciando. Si el aire no está limpio, habrá pequeñas partículas de polvo y otros contaminantes responsables de los síntomas del SEE."

Además, en el interior del edificio puede haber compuestos orgánicos volátiles que se desprenden de pinturas, muebles fabricados con resinas o fotocopiadoras. .

Pilar Quijada
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