Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

De profesión, contratistas

En Los Molinos, Santa Fe, Juan Lombardich tiene una de las empresas de servicios de recolección de granos más grandes de la Argentina; con un "parque" de ocho máquinas de última generación trabaja unas 42.000 hectáreas

Sábado 07 de abril de 2007
SEGUIR
LA NACION

LOS MOLINOS, Santa Fe.- Juan Lombardich siempre quiso llegar a ser lo que es: un contratista. Ex empleado como tornero en fábricas de maquinaria agrícola, a Lombardich nunca dejó de movilizarlo una pasión especial por los fierros del campo, sobre todo las cosechadoras. Por ello, un día se lanzó a recorrer un camino propio como contratista. El resultado: hoy, con 72 años a cuestas, tiene una de las empresas de servicios de recolección de granos más grandes de la Argentina, con ocho cosechadoras de última generación, sus respectivos carretones y ocho camiones que, además de transporte de los equipos, sirven como tolvas cerealeras durante el trabajo en el mismo lote. En total, trabaja unas 42.000 hectáreas. Según estimaciones de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), en el país existen entre 8000 y 10.000 contratistas, considerando otros servicios, además de cosecha (siembra y pulverización). Son actores clave de la producción, ya que por ellos pasa alrededor del 70% de la recolección de granos. Con su pasión por las máquinas, Lombardich se dedicó a crecer y a especializarse en este último servicio. Mientras otros contratistas eligieron la diversificación de actividades y hasta salieron a arrendar tierras, él prefirió la especialización en la cosecha.

Pero en este emprendimiento no está solo; desde hace un par de décadas lo acompaña su hijo, Gabriel (43), mientras que uno de sus nietos, Mariano, se va asomando al oficio de contratista, con lo cual se convertirá en la tercera generación de la familia vinculada con la actividad.

"Siempre me gustaron los fierros", se apresuró a aclarar Lombardich, apenas comenzó una entrevista con LA NACION en esta localidad, ubicada a unos 15 kilómetros de Casilda, en el sur de la provincia de Santa Fe. En rigor, ya a los 18 años era empleado de fábrica. Como tornero pasó por firmas como Gherardi y Vassalli y hasta tuvo un taller propio.

"Yo empecé como empleado, pero me cansaba estar adentro de un galpón; quería estar al aire libre. Pero, además, quería ser dueño de algo. Entonces, elegí cosechar y me inicié como contratista", dijo. Lombardich dio sus primeros pasos en el rubro hace 45 años.

En la actualidad atiende con sus servicios, entre otras empresas, a grandes firmas del sector, como Adecoagro y Liag Argentina, que manejan en el país 200.000 y 160.000 hectáreas, respectivamente. Esas dos compañías concentran el 60 por ciento de su trabajo.

¿Cómo fueron los comienzos del contratista? Lombardich arrancó con un equipo modelo 1938 que había sido reformado de arrastre a automotriz. Con esa máquina trabajó en la zona. Después desarmó una cosechadora y fabricó una hileradora con la cual se fue a hilerar trigo a Tandil, Balcarce, Azul y Pringles, entre otras localidades del sur bonaerense. "Estaba tres meses afuera de casa", recordó el empresario.

Luego de esa experiencia, en la campaña 1977/1978 comenzó a volcarse exclusivamente al trabajo de cosecha. "En esa campaña miramos el Mundial de fútbol con un televisor en el campo", rememoró su hijo, Gabriel. A partir de esa campaña, la empresa empezó a crecer sin pausa. Sólo desde 1992 a la fecha ha adquirido unas 25 máquinas. Hoy el equipo de cosecha, que está trabajando en Salta, Venado Tuerto y cerca de General Villegas, está compuesto por ocho cosechadoras axiales de 30 pies de corte. La unidad más vieja tiene dos años.

Crecer con tecnología

Ante la pregunta respecto de cómo creció la empresa, los Lombardich parecen no tener una respuesta difícil. "Al tiempo que los clientes fueron sembrando más, nosotros fuimos detrás de ellos; crecimos juntos. Además, compramos todo lo que se iba necesitando en el campo. Las mismas exigencias de los productores nos hizo avanzar", señaló Gabriel Lombardich, que apuntó: "Hoy hay que tratar de tener maquinaria de punta; en nuestro caso trabajamos con equipos satelitales, GPS y mapeamos los lotes, por ejemplo. Estamos cosechando con la misma tecnología que hay en los Estados Unidos". Los Lombardich ya se están preparando para incorporar la tecnología del piloto automático en sus máquinas, con lo cual, al sacarle el volante de las manos al operario, se optimizaría el trabajo y se reducirían pérdidas al utilizarse todo el ancho de la plataforma.

Buscando responder a los pedidos de los clientes, al contratista no le faltó capacidad inventiva. Una vez, cuando un cliente pidió la cosecha de trigo con cabezal "stripper" (este cabezal deja el cereal parado y favorece, entre otras cosas, una mejor implantación de la soja de segunda), no dudó en fabricar varias plataformas sobre la base de un modelo importado. "Nunca le dimos la espalda a las exigencias", sostuvo Gabriel. Los Lombardich también han incursionado en la producción propia de acoplados autodescargables, casillas para el personal en campaña (hoy tienen cinco ómnibus motorhome con todos los servicios) y en chimangos.

Pero, además de tratar de estar en línea con lo que pedían los clientes, el contratista también intentó diferenciar su servicio. En este sentido, en vez de utilizar el tractor y el carro autodescargable, el trabajo que antes hacían esos equipos ahora se realiza con camiones autodescargables que, además, llevan los carretones donde van las cosechadoras. Los camiones cargan alrededor de 20.000 kilos, poseen balanzas y tienen neumáticos de alta flotación. "Todo esto nos ayuda porque el carretón se engancha atrás y para el transporte la plataforma también va arriba del camión", comentó Gabriel. La empresa tiene un camión y un carretón por cada cosechadora.

Además de la simplicidad de trabajo en el lote, con el camión hay otro beneficio clave para la empresa: la posibilidad de tener movilidad propia para el traslado de las máquinas sin depender de un tercero.

"Con la movilidad propia podemos ir de un día para el otro desde la provincia de Buenos Aires a Salta. La movilidad es importante porque perder un día de cosecha significa mucho", subrayaron los contratistas. Según dicen en la Federación de Contratistas, en la actualidad muchos prestadores de servicio están trabajando con el fin de tener carretones y camiones propios para el transporte de los equipos.

Otro punto que se valora en la empresa es tener gente capacitada, ya sea en la operación de las máquinas como para el caso de quienes se desempeñan como encargados de los equipos. "Siempre los encargados empezaron de abajo, manejando una máquina. Fuimos viendo quiénes tenían perfil para esa función. Además, a los maquinistas se los capacitó en algunas cosas", señaló Gabriel, que añadió: "Aquí uno lo empuja al otro para que todo salga bien".

La especialización

Que Lombardich haya decidido especializarse en cosecha ha significado unas cuantas cosas. ¿Por qué, además de cosecha, no eligieron desarrollar otro rubro?, preguntó LA NACION. "No es que nos haya gustado sólo la cosechadora; sucedió que buscamos agrandar este equipo (con más máquinas) y no tener otro para otra actividad", explicaron. "Este es un negocio muy personal que hay que atender; siempre hay que estar detrás del equipo. No sobra tiempo para nada", subrayó Juan Lombardich.

Sin haber desarrollado otro rubro, el contratista tampoco puso un pie en otra tendencia que han seguido varios de sus colegas: alquilar tierras para producir. "No nos pudimos desviar con otra cosa; tuvimos que poner en las máquinas todo lo que teníamos. Nuestra plata se reinvirtió en el equipo", dijeron.

Con una estrategia propia para la actividad, desde el comienzo Juan Lombardich procuró, además, diferenciarse prestando un buen servicio. En esa línea está trabajando con su hijo Gabriel. De paso, su nieto Mariano, de 15 años, ya va también interesándose por el oficio. ¿Vas a continuar con la generación?, preguntó LA NACION. "Intentaremos; me gustan las máquinas. Trato de ir (al campo) cuando estoy libre", sostuvo.

Su padre agregó. "Cuando termine los estudios, empezará también a estar en el circo." El circo ha llegado a ser grande desde que Juan Lombardich dio sus primeras funciones.

Te puede interesar