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Llega al país la obra que pone en duda la validez científica de Freud

El Libro Negro del Psicoanálisis generó fuertes polémicas intelectuales en Francia

Domingo 08 de abril de 2007

Llamado a despertar fuertes polémicas, acaba de llegar a nuestro país El Libro Negro del Psicoanálisis (Editorial Sudamericana), un tratado anti-Freud que desde hace dos años generó encendidas disputas en Francia.

A través de 800 páginas desparejas, que combinan textos viejos con escritos y entrevistas nuevas, cuarenta psicólogos, filósofos, historiadores de la ciencia y neurobiólogos de distintas nacionalidades, pero mayoritariamente franceses, refutan los postulados psicoanalíticos, cuestionan la honestidad intelectual del fundador del movimiento psicoanalítico e invalidan su modelo terapéutico, al que catalogan de pseudocientífico.

Encolumnada bajo la consigna de disparar contra el psicoanálisis, la directora editorial Catherine Meyer intenta demostrar que "hay vida después de Freud", quien queda irónicamente retratado como" el Sherlock Holmes del alma", obsesionado por la omnipresente emergencia de la sexualidad.

Caricatura: Huadi

"Francia es, con la Argentina, el país más freudiano del mundo", lanza el libro como piedra inaugural, y tras denunciar la presunta caída de esta práctica en Europa y Estados Unidos, pregunta: "¿Tendrán razón Francia y la Argentina, solas en contra del mundo?"

A pesar de cargar nuestro país con el 50% de culpa por la vigencia de "una disciplina que pasó de ser una ciencia muy prometedora a una pseudo- ciencia decepcionante", el agresivo alegato no incluye a ningún representante local del psicoanálisis o el antipsicoanálisis.

¿Qué impacto provocó El Libro Negro del Psicoanálisis en la Argentina ? "Ninguno, hasta ahora", relativizó Germán García, escritor y autor de numerosos libros, como Usos del psicoanálisis (Grama) y El psicoanálisis y los debates culturales (Paidós).

Este psicoanalista lacaniano se muestra refractario a las virulentas críticas, ya que ubica a los verdaderos interlocutores del libro en Francia, más puntualmente en el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica del gobierno francés, "desde donde lanzó una campaña muy fuerte para pautar las prestaciones de salud mental, dejando de lado al psicoanálisis".

Afirma que "el libro compila argumentaciones para avalar una posición política, que pretendía ejercer presión sobre la formación de los psicoanalistas y favorecer a los defensores de las terapias cognitivas conductuales (TCC), que no son más que técnicas de adiestramiento conductista".

Aunque las críticas al modelo terapéutico creado por Freud y recreado por Lacan acompañan toda la historia del movimiento, esta última disputa se concentra entre las dos posiciones antagónicas (psicoanálisis v. TCC).

El disparador fue un informe emitido por las autoridades sanitarias francesas en febrero de 2004, inclinando la balanza de la eficacia terapéutica a favor de las psicoterapias cognitivas conductuales, que prometen resultados terapéuticos rápidos y permanentes, con evidente reducción de costos.

¿Ciencia o literatura?

Aunque a Freud se le concede la capacidad de haber explorado "continentes enteramente nuevos, que permitieron explicar de modo coherente fenómenos que antes no eran ni siquiera considerados como merecedores de una interpretación psicológica", todo el libro apunta a negarle un lugar en el Olimpo de la ciencia.

Relegado al rol de explorador del alma humana, como podría ser un poeta, su práctica queda automáticamente desplazada del lucrativo mercado de la salud mental. Esa parecería ser la cuestión.

"El fracaso más grave del psicoanálisis tiene que ver con su rechazo desvergonzado del método científico", acusa Frank Sulloway, un historiador de las ciencias de la Universidad de Berkeley, California.

"Los que no tienen rigor científico son estos mercenarios del escándalo, que no defienden ningún modelo terapéutico sino el modelo de la ignorancia", responde el médico psicoanalista Isidoro Vegh, miembro fundador de la Escuela Freudiana de Buenos Aires y autor de Matices del Psicoanálisis (Agalma) y Las letras del análisis (Paidós), entre otros libros.

"El psicoanálisis es una práctica, una teoría da cuenta de esa práctica y hay una continua puesta en verificación de sus postulados. El objeto de nuestra práctica es el inconsciente, al que se le aplica el mismo método que el físico le aplica a un átomo. A Freud le critican el haber manipulado información, escondiendo datos de sus pacientes para demostrar una eficacia presuntamente inexistente, pero tanto Freud como los psicoanalistas tenemos como eje la relación con la verdad", dijo Vegh.

"Si no exponemos datos sobre nuestros pacientes -explicó- no es porque tememos la verificación de nuestros postulados sino porque respetamos la privacidad en el ámbito del consultorio y preservamos la intimidad de los pacientes."

"Nosotros tenemos otras evaluaciones, que no se reducen a cálculos cuantitativos de eficacia clínica; la adaptación social no puede ser el criterio de eficacia de una práctica que se ocupa de la relación del sujeto consigo mismo", se defiende Germán García.

Y el especialista, con la polémica en puertas, sube la apuesta: "Sabemos que no es posible garantizar de antemano y con un tiempo determinado el resultado de una terapia".

Predicción negativa

Desde la vereda opuesta, el licenciado Fernando Torrente, jefe de Terapia Cognitiva del Instituto de Neurología Cognitiva, describe el proceso evolutivo del psicoanálisis y augura que, así como perdió su lugar dominante en todo el mundo, probablemente suceda lo mismo en la Argentina.

"El psicoanálisis ha tenido serios problemas en adaptar su epistemología y metodología al modelo científico, que se basa en la contrastación de sus teorías e hipótesis mediante la experimentación y observación científica", refuerza. Y rechaza las críticas que ubican a las TCC entre los modelos adaptativos y autoritarios. "Existen personas y relaciones autoritarias en cualquier teoría, pero pretender que una teoría tiene la verdad ética, eso sí es verdaderamente autoritario", sintetiza.

Y el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, imagina: "De vivir hoy, Freud, que era neurólogo estaría examinando y reinventando sus teorías con el enorme aporte científico de las neurociencias modernas. Debemos encontrar un idioma común que nos ayude en el camino fascinante de entender la mente humana".n La obra reúne varios artículos muy duros en contra de FreudPortada del libro

Contemporizador

Paradójicamente, el psiquiatra francés Jean Cottraux cierra el polémico Libro Negro del Psicoanálisis con una propuesta contemporizadora, frente a las críticas recogidas en la obra y las réplicas que los propios autores esperaban recibir. Cottraux invita a superar las disputas entre las diferentes escuelas para evitar, en beneficio de los pacientes, "la lucha por una ilusoria supremacía ideológica".

Por Tesy De Biase Para LA NACION

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