Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Somos villeros; queremos actuar

Estrellas o una invasión extraterrestre en una villa según el director Federico León

Lunes 09 de abril de 2007
SEGUIR
LA NACION

Escriben Federico León y Marcos Martínez, los directores de Estrellas , película que se estrenará pasado mañana en el Bafici: "Un grupo de condición marginal encuentra que haciendo de sí mismos y utilizando sus caras como decorados puede encontrar una salida artística y laboral". En medio de la villa en la que viven, se filma una película de marcianos protagonizada por estos villeros y naves espaciales construidas con basura. "Dentro de esa constelación -siguen ellos dos- se destaca Julio Arrieta, líder villero", que es el factótum de esta propuesta.

En un bar del Abasto detenido en el tiempo, Federico León, el creador de las obras teatrales Cachetazo de campo , Mil quinientos metros sobre el nivel de Jack y El adolescente , agrega: "Algunas personas que vieron la película me decían que hubiera sido mejor que se vea algún pasillo de la villa o algo así. Me parece que no entendieron nada. La cosa no pasa por ahí, no pasa por mostrar la habitación de Julio Arrieta ni mostrar a cada uno de sus hijos. No es un retrato sobre su vida".

-¿Por qué Estrellas ? ¿Por qué ese título?

-Tiene que ver con varias líneas de la película. Por un lado, con el proyecto de Julio que quiere transformar en estrellas a los actores de la villa.

-O sea, apuntar a que pueden generar ficción más allá de servir de extras para Tumberos o proyectos de ese tipo.

-Claro. El también dice que el mismo cielo de la villa es el de Londres o el de París. Que somos iguales, eso. Iguales. También tiene que ver con la película de ciencia ficción.

A Arrieta lo conoció hace tiempo (tampoco tanto porque Federico tiene 32 años). La primera vez que se topó con él fue en el taller de Norman Briski. Allí se le hizo un homenaje a quien era su maestro y apareció Arrieta, quien también había estudiado con Briski. Por su parte, Marcos Martínez -periodista, videasta y fotógrafo ex compañero de la primaria de Federico- conoció a Julio haciendo fotos. En medio de un asado entre los dos ex compañeros de colegio, se dieron cuenta de que los dos conocían al tal Arrieta. Al otro día estaban filmando en la villa. Eso fue hace tres años. La historia recién comenzaba.

"Cuando lo conocí -cuenta hoy este director que está alejado de toda postura de lo moderno- él tenía una pizzería y videoclub. En realidad, alquilaba películas y las videocaseteras porque la gente del lugar no tenía sus caseteras. Julio es actor, director y tiene un grupo de teatro; trabaja en un colegio y escribe. Es un tipo que se la pasa generando proyectos en los que los habitantes de la villa puedan hacer de sí mismos. Por otro lado, nos cubre a nosotros. Porque lo cierto es que si necesitás ese perfil de actores, tenés que dar con él."

La película es una especie de ensayo sobre la actuación, sobre lo que llaman "la moda de lo marginal", sobre el contacto de dos mundos y es también una reflexión a partir de una frase de Arrieta: "En la villa también merecemos tener marcianos".

Federico reflexiona sobre extraterrestres, villeros y el derecho a hacer ficción más allá de portar cierto rostro mientras se toma un té. "¿Por qué una película de ciencia ficción siempre tiene que ser hecha por norteamericanos? ¿Por qué los extraterrestes siempre bajan en lugares con gente de plata?", se pregunta. La contestación (o la reflexión sobre el tema) parece ser una de las claves de este film a cargo de una de las figuras más interesantes del teatro local y director de Todo juntos , su primer film que también estrenó en el marco del Bafici hace unos años.

Los rubios/los morochos

Los marcianos nacionales y populares no existen. Ni en la ficción más freak . "En la película, la gente de la villa sabe que la ciudad va a ser invadida por extraterrestres. Pero, finalmente, los marcianos descienden en el Obelisco y no bajan en la villa porque los marginan. Entonces, se organizan y descubren que el agua podrida de la villa es lo único que puede destruir a los marcianos. Y terminan destruyéndolos...", cuenta con naturalidad mientras unos viejitos juegan al dominó en otra mesa.

Por cuestiones ideológicas y estéticas, Federico no filmó con una nerviosa cámara al hombro recorriendo a los tumbos los vericuetos de la villa. O sea, eso que las cámaras de Mauro Viale o de Chiche Gelblung convirtieron en única posibilidad de representación. Hizo, según dice una y otra vez, una película de ficción con planos fijos, cuidados. Hasta las diversas entrevistas a Julio Arrieta están casi guionadas. Es que Estrellas apunta a ser una reflexión sobre la actuación. Algo que, hace nueve años, el mismo León había llevado casi a un extremo cuando convocó a un excombatiente de las Malvinas para contar su propia vida. Quien contaba su cuitas en aquella perturbadora experiencia se llamaba Miguel Angel Boezzio. Boezzio también había estudiado con Norman Briski.

Volvamos a Estrellas . "Diría que la película es una suerte de ensayo sobre la actuación y sobre las formas de representación. También muestra a los actores de la villa -dice- haciendo de otra cosa que no sea de sí mismos. Hasta hay una sesión de fotos en la que hacen de personajes para los que nunca los llaman."

-¿Por ejemplo?

-De nuevos ricos, de turistas extranjeros.

La película fue hecha con fondos aportados por un festival belga, el Kunsten, y por la Fundación Rolex. En el marco de un plan de dicha fundación, Federico León trabajó durante un año con Robert Wilson. En Nueva York y en Berlín presentó Estrellas bajo el formato de una instalación. En Bruselas se ofreció como work in progress . Ahora llega al Bafici y alrededor de octubre se estrenará en el circuito comercial. Quizá sólo después de eso León vuelva al teatro. "No puedo hacer dos cosas al mismo tiempo." Tampoco hay que creerle demasiado, ya que en estos momentos está haciendo un telefilm con Martín Rejman. Pero así son sus tiempos. Claro que si el resultado de Estrellas es similar a sus anteriores trabajos, vale la pena esperar.

Te puede interesar