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Masivo pedido de renuncia de Sobisch en Neuquén

Miles de manifestantes se concentraron frente a la Casa de Gobierno; "Si el gobernador se dice responsable y tanto le duele que un maestro haya muerto, su deber moral es irse", reclamó la viuda de Fuentealba

Lunes 09 de abril de 2007 • 13:35

En un clima que mezcló la tensión con la bronca y el dolor, decenas de miles de docentes y militantes de organizaciones sociales de Neuquén se manifestaron hoy frente a la Casa de Gobierno provincial para repudiar la represión policial que terminó con la muerte de Carlos Fuentealba y reclamar la renuncia del gobernador Jorge Sobisch.

Por decisión del gobernador, la movilización hasta la sede del Ejecutivo, que partió esta mañana desde el monumento General San Martín del centro provincial, se realizó sin la presencia de policias.

"Debe renunciar". La parte más emotiva del acto llegó con las palabras de la viuda de Fuentealba, Sandra Rodríguez.

La cabecera de la marcha que protestó frente a la Casa de Gobierno
La cabecera de la marcha que protestó frente a la Casa de Gobierno. Foto: Carlos Gallego

"Exijo que el culpable que jaló el gatillo sea enjuiciado", comenzó la mujer en alusión a Darío Poblete, el cabo primero que está detenido sospechado de haber sido quien disparó una granada de gas lacrimógeno contra la nuca de Fuentealba a pocos metros de distancia del auto en el que viajaba el docente el miércoles pasado tras participar de un intento de corte de ruta en la localidad de Arroyito.

Enseguida, llegó el duro embate contra Sobisch. "Los que ejecutaron las órdenes también son responsables. Al señor gobernador, como le dicen algunos, que dio la orden quiero decirle que la orden fue como jalar el gatillo. Si es responsable como dijo, y si le duele tanto que mi Carlos el maestro haya muerto, su deber moral es renunciar", dijo a los gritos y quebrada por el llanto.

“Fusilaron a mi Carlos y con él a toda mi familia. Carlos fue un hombre de principios. Por eso nosotros debemos seguir viviendo para hacer Justicia para que algo cambie en este mundo que él creía que debía ser más equitativo y más digno”, fue otro de los pasajes más emotivos de su mensaje.

Antes de quedar definitivamente sumida en el llanto, la mujer de Fuentealba aseguró que su marido le enseñó “a no bajar los brazos”.

“No los estoy bajando. Hasta siempre”, gritó elevando su mirada al cielo. Los aplausos rompieron el silencio en el que la multitud escuchaba sus palabras.

Presencias. De la marcha, en la que se vio al obispo local Marcelo Melani, que ayer se convirtió en una especie de mediador entre los docentes en conflicto, participan alrededor de 20.000 mil personas.

También estuvieron el padre y la hermana de Teresa Rodríguez, una empleada doméstica que fue víctima de la represión policial y murió durante una marcha de docentes en la Semana Santa de 1997.

Carpas. Frente a la Casa de Gobierno los docentes tienen previsto instalar alrededor de 70 carpas donde prometieron quedarse hasta que sus reclamos por el crimen de Fuentealba sean escuchados por el gobierno. También pretenden destrabar el conflicto salarial, aunque frente a la muerte del maestro las exigencias de aumentos en el básico quedaron en un segundo plano.

"Vamos a quedarnos hasta recibir alguna respuesta del gobernador", señaló la vocera de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN), Priscila Otón a LANACION.com. Tal como ayer había pedido ATEN, principal promotor de la marcha, la concentración frente a la Casa de Gobierno fue pacífica. Para ello el gremio había organizado un grupo encargado de la seguridad propio compuesto por 400 personas.

Provincia parada. En tanto, los bancos de la capital neuquina cerraron sus puertas por decisión de los trabajadores del sector que se sumaron a la marcha.

La municipalidad y la Universidad Nacional del Comahue decretaron asueto y el gobierno provincial resolvió mantener cerrada la Casa de Gobierno, los edificios ministeriales y organismos públicos.

Por otro lado, los cortes de los puentes carreteros entre Neuquén y Cipolletti y en Centenario-Cinco Saltos se mantuvieron durante la manifestación.

Las escuelas de la provincia permanecieron cerradas y en las puertas de acceso se exhibieron afiches con la consigna "las tizas no se manchan con sangre".

Las protestas se multiplicaron tanto en la capital como en varias provincias del interior.

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