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Sábado 14 de abril de 2007 | Publicado en edición impresa

El impacto de las inundaciones

Lluvias inoportunas

En momentos en que la Argentina avanzaba hacia una campaña con rindes récord, el fenómeno climático de las últimas semanas puso en suspenso el resultado de la cosecha

Por Fernando Bertello  | LA NACION

 
 
 

No hay caso con el clima: si no es por la sequía, es por el exceso de lluvias. Esta vez, al campo lo golpea lo segundo. En un momento en que el sector se encaminaba hacia rindes récord y a una cosecha histórica, las inundaciones y altas precipitaciones de las últimas semanas en varias regiones, como el Litoral, Mesopotamia, el nordeste bonaerense y el sur cordobés, han puesto en suspenso los mejores pronósticos de antes de esta contingencia.

Con la cosecha de soja ya avanzada al 21% de la superficie sembrada y la recolección del maíz en el 31,3%, son muchos los que creen que igual la Argentina tendrá una cosecha récord. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires espera 45,5 millones de toneladas en soja y 22,5 millones en maíz.

Gustavo López, consultor de Agritrend, sostiene que, de la mano de los altos rindes, "difícilmente" la producción de maíz sea menor a 23 millones de toneladas. Respecto del año pasado, la recolección del cereal no tiene un atraso importante, pese a que ha quedado un poco relegada mientras las miradas se posan sobre la soja. El consultor sí cree factible que haya reducciones de producción en la soja. Hay fuentes que estiman de 1,5 a 2 millones de toneladas menos; igual, para López, quedará en 45/45,5 millones de toneladas.

No obstante, las lluvias e inundaciones han abierto heridas. En algunas zonas, se habla de un 10-20% menos de rinde; en otras, de un 5 /10 % abajo, en especial para la soja. Hay lotes anegados, otros con 10 centímetros de agua y otros cubiertos donde casi no se ve la soja, cultivo donde hay entre 10 y 15 días de atraso en la cosecha.

También hay temor por la calidad del grano de soja, ya que los lotes se están levantando con serios daños. "Está apareciendo mercadería con problemas", dijo. Julio Lieutier, asesor del CREA Seguí La Oriental (norte bonaerense), coincidió en este último punto. "Eso se nota mucho en los lotes (de soja de primera) que estaban listos antes de la gran lluvia de la semana pasada. Seguramente también va a haber mala calidad de semilla", afirmó.

En todo caso, el clima ha sacudido los planes de muchos productores que venían transitando una campaña casi sin tempestades. Encima, los pronósticos climáticos no llegan con buenas noticias para esta circunstancia.

"Todavía tenemos un par de semanas con precipitaciones suficientes para molestar. Las lluvias van a caer en dos tormentas: una sobre el 17/18 y otra sobre el 24/25 de abril. Esta situación genera un poco de alerta, porque aunque el epicentro de las tormentas va a estar sobre el norte de la Mesopotamia y el sur de Brasil, la distribución se parece mucho a las tormentas que produjeron la inundación de Santa Fe, a comienzos de mayo de 2003", señaló Eduardo Sierra, profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Estrategias

Hay, no obstante la contingencia climática, estrategias que los mismos productores han tratado de llevar adelante, ya sea sus lotes no tengan piso, estén algo cubiertos de agua o se encuentren, directamente, tapados.

Por ejemplo, Juan Balbín, miembro del CREA Cañada Seca, que cerca de esa localidad del nordeste bonaerense tiene alrededor del 40% del campo con agua, está cosechando igual. Está utilizando dos cosechadoras livianas a las que les puso duales adelante y atrás. Ya tiene decidido recurrir a orugas en los lotes donde hay por lo menos 10 centímetros de agua. Otra estrategia: carga hasta la mitad la tolva de las cosechadoras y a los autodescargables. Esto se hace para dañar lo menos posible al suelo con huellones por el peso de las máquinas y tránsito en el lote, a pesar del mayor costo en combustible. En 2006, a estas alturas del año ya llevaba recolectada el 50% de la soja de segunda; en esta campaña apenas va por el 30-40% de la soja de primera y ni si quiera empezó con la de segunda.

Gabriel Bearzotti, miembro del CREA Las Petacas, es otro de los productores afectados por las lluvias excesivas. Trabaja 10.000 hectáreas de soja y maíz, con epicentro en la zona de Carlos Pellegrini (Santa Fe). De esa superficie, 2000 están con problemas. "Tenemos lotes con sojas que apenas se divisan sobre el agua y otros donde no hay piso para entrar", dijo. Igual, está cosechando. ¿Su estrategia? Elegir bien los lotes sin problemas.

Hoy Bearzotti está unos 20 días atrasado con la soja. Busca embolsar más para poder sacar la producción cuando los caminos estén en condiciones. "Por las lluvias estamos usando un 50% más de bolsas", afirmó.

Eduardo Soto, asesor del CREA San Pedro Villa Lía y productor en General Arenales (Buenos Aires), entre otras zonas, también observa realidades diferentes por las lluvias. Por ejemplo, en los campos del CREA, que no obstante tienen en su mayoría topografía ondulada, allí hay un atraso de unos 15 días en la cosecha. En este caso, la estrategia fue suspender la recolección del maíz (queda un 30 por ciento) y cosechar la soja. El maíz parece aguantar porque está parado, es Bt y no tiene lotes con malezas.

Aquí se tomaron otras decisiones: entrar al lote con menos piso que lo normal, con el riesgo de que la cosechadora podía dejar sus huellas; reducir la circulación de las tolvas por los potreros y estirar los horarios de trabajo, incluso con condiciones no ideales.

En la zona de General Arenales, que posee campos más planos y drenaje lento, se está procurando trabajar con máquinas más livianas. No importa si algunas llevan varios años de vida.

Gerardo Chiara, del CREA Alberdi, comentó que se está tratando de cosechar "lo seguro", priorizando la operatividad de las máquinas. Lo que no tiene piso se deja para más adelante. En principio, allí hubo una decisión de dejar esperar al maíz mientras se privilegiaba a la soja. Hoy, frente maíces con cañas muy débiles, también ya están trabajando las máquinas. Los lotes bajos que se habían ganado para la agricultura están anegados; en esa situación está el 20 % de la superficie. .

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