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Shakespeare pasea feliz por el arrabal porteño

Sábado 14 de abril de 2007
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Mucho tango y pocas nueces . Versión de Héctor Presa sobre Mucho ruido y pocas nueces , de William Shakespeare. Dirección: Héctor Presa. Con Romina Forastiero, Luli Lastra, Gabriel Velázquez, Andrés Granier, Sol Ajuria y Alejandro Copenhaguen. Coreografía: Mecha Fernández. Vestuario: Lali Lastra. Iluminación: Héctor Presa. Teatro Larreta, Mendoza 2250. Informes, 4786-0280. Duración: 70 minutos. Nuestra opinión: muy bueno

Con el mismo cuidado y la misma gracia con que trabaja sus espectáculos para chicos, Héctor Presa toma la obra de William Shakespeare para transformarla en una delicada comedia musical (y bien tanguera, por cierto), pensada para adultos. Presa elige los enredos de Mucho ruido y pocas nueces para darse el gusto de jugar con el tango. Y si se trata de jugar, ¿quién mejor que él, que lo viene haciendo con su grupo, La Galera Encantada, desde hace 10 años?

Casi como si se tratara de una payada, Presa saca a relucir con picardía y rapidez, fragmentos de conocidos tangos para ponerlos en la boca de sus cantantes actores, de tal manera que a través de ellos va narrando los encuentros y desencuentros amorosos de las dos parejas protagonistas del clásico de Shakespeare: Hero y Claudio, y Beatriz y Benedicto.

Y esa payada, inteligente, divertida y sumamente bien aprovechada, logra meterse al público en el bolsillo. Por supuesto, eso no sucedería sin el aporte interpretativo (en los dos sentidos que requiere la comedia musical) de todo el elenco, que logra plasmar en escena la gracia, el encanto, que la obra del dramaturgo inglés gana con la excelente elección de ritmos y canciones que surcan el escenario.

Conversaciones amorosas, discusiones, planes escondedores, desencantos y más logran transmitir los cinco actores que narran la historia, al igual que el pianista que comparte escenario con el grupo, que hasta se da el gusto de meter algún bocadillo.

Con una puesta sencilla y bien realizada, sin grandes pretensiones pero sí con mucho trabajo, que se nota hasta en los más pequeños detalles, Mucho tango y pocas nueces es de esos espectáculos en los que el público sale con una sonrisa que puede durar bastante más que un par de cuadras. Y para animarse a entrar no necesariamente hay que ser un enamorado del tango, ya se encargará la misma propuesta de que uno salga siéndolo.

Verónica Pagés

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