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Mirada crítica del movimiento guerrillero

"Falta un debate sobre la violencia política de los 70"

Cultura

Jorge Lanata habla de su nuevo libro

Jorge Lanata vuelve al ruedo, apenas llegado de las islas Malvinas, con un libro sobre el fracaso de la utopía guerrillera en los años 60. Su libro se llama Muertos de amor (Alfaguara) y el próximo miércoles estará en las librerías. Es un trabajo sobre la actuación del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), una célula de 40 individuos conducida por el periodista Jorge Ricardo Masetti -el Comandante Segundo- en Salta que, sin entrar nunca en combate, fusiló a tres de sus miembros.

Masetti fue la cabecera de playa de la primera guerrilla rural que, bajo la inspiración del Comandante Primero -el Che Guevara-, tuvo lugar en la Argentina. Lanata adopta una mirada crítica sobre el EGP, al que considera la "metáfora del movimiento guerrillero en el país; un Esperando a Godot, donde se matan entre ellos. Es una buena metáfora de la guerra en general. La violencia política de aquellos años no fue representativa de la sociedad".

Masetti escribió el ensayo Los que luchan y los que lloran, cuyo prólogo fue de Rodolfo Walsh. Su hijo, Jorge Masetti, publicó El furor y el delirio (Tusquets, 1999), una fuerte crítica al régimen castrista, pese a haberse educado en la revolución cubana.

En una entrevista con LA NACION, Lanata dice que ha llegado la hora de abrir un debate sobre la violencia política que la Argentina vivió en los años 60 y 70. "Hay pequeños síntomas en la sociedad sobre la necesidad de este debate. Y es bueno que se dé porque hay visiones muy maniqueas. Para algunos fueron valientes y arrojados. Para otros, unos hijos de p... Pero no fueron ni una ni otra cosa. Fueron, ante todo, personas con un increíble grado de voluntarismo."

-¿Por qué te decidiste por esta historia?

-Soy muy crítico con la guerrilla y con la violencia política. Me pareció una historia emblemática. En 1964 hubo 40 tipos que, en la selva salteña, querían hacer la revolución y fusilaron por débiles a dos de los suyos. Hay una falta de mirada crítica sobre lo que fue la generación del 70. Tampoco el Gobierno la tiene, porque Kirchner hubiera querido ser parte de aquello, pero no estuvo, como tampoco estuvieron muchos de sus funcionarios. Había más ex montoneros reciclados con Menem que hoy con Kirchner, aunque su impronta sea medio montonera por lo soberbia.

-Tendrás críticas furibundas.

-Hubo demasiados muertos en este país para que alguien se considere dueño de la verdad. Lo mejor es abrir un debate donde todos opinen. En este libro no hay nada que yo no piense. Aquella idea de la creación del hombre nuevo es un delirio. Para mí todo asesinato es sólo asesinato. Y la gente piensa bastante parecido. Hay que ser capaz de secuestrar a un tipo, meterlo en un pozo, darle de comer y después matarlo cuando el tipo está desarmado. No se hace una revolución secuestrando un empresario ni fusilando a un colimba en la calle.

-¿Cómo se explica entonces la existencia de la guerrilla sin apoyo popular?

-Yo creo que tampoco se puede explicar totalmente por el contexto político. No todo el mundo se volvió loco y sacó las armas, aunque estuvieran cerrados los caminos constitucionales. Tampoco la guerrilla defendió la Constitución. Montoneros no tenía un plan de gobierno, por ejemplo, ni tenía idea de nada. Eran improvisados y voluntaristas. Y encima le quisieron explicar el peronismo a Perón. En cambio, la revolución cubana sí fue popular. No quiero demonizar, pero lo raro en Montoneros fue que tenía una cúpula que es la que sobrevivió, cuando el resto murió. Yo cuestiono la violencia como método para hacer política.

-¿Está muy crispado el ambiente político?

-Creo que con Cristina, el Gobierno se juega mucho. No arrastra el voto femenino, le cuesta hablar en público y cae mal. Las reelecciones nunca funcionaron bien en el país. Lo muestra la historia argentina. Por otra parte se ve que el Gobierno no tiene un plan económico. Vivimos en una burbuja y el único plan es el dólar tres a uno. Kirchner tiene una postura dialéctica que se pelea con la realidad. Creo que una vez que se haga la reelección, el Gobierno va a perder poder de manera acelerada.

-¿Qué opinás del periodista con compromiso político como Jorge R. Masetti?

-Un periodista no tiene que estar ni siquiera afiliado a un partido político. La degradación en esta profesión hizo que empezara a ser normal que, por ejemplo, existan periodistas que hacen prensa para un diputado o una distribuidora de cine. Me parece mal. En los 70 había una visión militante del periodismo. El compromiso tiene que ser con la verdad. Lo que pasa es como nunca antes hoy existe un alineamiento del periodismo, como no había visto desde la dictadura. Hay un grado de censura alevoso. Es lamentable que la gente termine siendo comprada por las circunstancias. .

Por Susana ReinosoDe la Redacción de LA NACION
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