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Con actitud medieval

Espectáculos

El ensamble Decamerón, música de época y a la luz de las velas

Todos los sábados, un grupo de jóvenes se reúne en una casa de Bella Vista para hacer música. Pero ni rock, ni jazz, ni pop: amparados en una calma bucólica y con un espíritu similar al de protagonistas del Decamerón , Mariana Battaglia, Sabrina Gillman, Alma Laprida, Diego Möller y José Mouzzaffar se juntan para interpretar y reconstruir un repertorio medieval y renacentista. Y justamente por identificación con la atmósfera colorida y oscura de la obra de Boccaccio llamaron a su ensamble Decamerón.

Vestidos con trajes de época e iluminados por las velas, Decamerón recrea un ambiente medieval que envuelve a sus espectadores. Y a la teatralidad de sus presentaciones se suma un enfoque didáctico, con explicaciones al final del concierto sobre la música que tocan, la ropa que usan y los extraños instrumentos que utilizan. Las preguntas no molestan.

"Hasta ahora tocamos en centros culturales, universidades, colegios y capillas", cuenta José Mouzzafar, de 31 años, profesor de música y uno de los fundadores del grupo. Su próximo concierto es el miércoles 2 de mayo en el Conservatorio Beethoven, Juncal 1264 3º piso. El repertorio, variadísimo, abarca desde la música de los trovadores provenzales del siglo XII hasta las cantigas en honor a Santa María, de Alfonso X el Sabio, la música sefardí de los judíos de la península ibérica y la arábigo-andaluza de la España mora. "La música que hacemos es popular, no es sacra ni canto gregoriano", advierte Mouzzafar y aclara que, aunque algunas obras tienen temática religiosa, la Iglesia veía muy mal el uso de instrumentos, y al hacer música con ellos se convierte, de algún modo, en profana.

Y los instrumentos son protagonistas fundamentales en los conciertos del Ensamble Decamerón. "Cada uno de nosotros hizo un camino previo al grupo con instrumentos más convencionales y, a partir de la música medieval y este proyecto, empezamos una investigación", comenta Diego Möller, que toca guitarra sarracena, rabé morisco, rabel y salterio. "No se sabe realmente cómo sonaba la música de esa época, porque no quedaron registros y porque los instrumentos originales están en los museos", agrega Mouzzafar, que además de cantar tiene a su cargo los derbakes, el dulcimer, la sanfona y la flauta dulce.

Cómo cambia la cabeza

¿Dónde conseguir instrumentos antiguos en el siglo XXI? "Hay un luthier pionero que se llama Marcelo García Morillo, vive en El Bolsón y es un fuerte referente en la Argentina, más que nada en instrumentos de cuerda", comenta Möller. "Los de viento y los demás accesorios aerófonos que tenemos son casi todos importados de Europa. En percusión, los que más usamos son árabes y se utilizan para hacer música tradicional. Y después hay bombos, panderetas, accesorios, cascabeles", agrega Mouzzafar.

A la exótica lista de instrumentos se suman las voces. Todos los integrantes del grupo cantan. "La idea es ir descubriendo distintas combinaciones y matices", comenta Mariana Battaglia, que trabaja como diseñadora gráfica en una revista de actualidad y canaliza su pasión por la música en el proyecto Decamerón.

Pero la búsqueda excede lo musical. "Lo visual ayuda mucho: hay que pensar que en nuestra sociedad la percepción es visual, no auditiva -dice Alma Laprida, que con 21 años canta, toca la tromba marina, la guitarra sarracena y accesorios de percusión-. La ropa de época y una iluminación con velas ayudan a que la gente comprenda y disfrute de otra manera lo que está escuchando." Laprida estudia piano clásico en el conservatorio y canta en grupos de rock y jazz. En una práctica coral conoció a Mouzzafar, que la invitó a sumarse. "Un mes antes de ingresar no sabía ni de la existencia de esta música. Me daba mucha curiosidad al principio, pero me costaba darme cuenta de que los tiempos son diferentes. Es muy interesante cómo cambia la cabeza después de estar expuesto a muchos ensayos, muchos instrumentos. Uno empieza a tomar conciencia de un montón de detalles y la importancia de la textura de la música y los climas", sigue.

Así, el grupo disfruta en su ensamble de un espacio único. "El objetivo es juntarse, compartir y cantar -dice Battaglia-, muy parecido al de los jóvenes del Decamerón , que escapando de la peste negra se reunían en una villa y se turnaban para contar relatos." Pero siglos más tarde. .

Graciela Lehmann
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