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Una herencia de la Edad Media

Decretó el Papa la muerte de la teoría del limbo

Cultura

Aprobó el dictamen definitivo de una comisión teológica

ROMA.- Después de varios años de estudio, el Papa decretó la abolición oficial del limbo, una explicación teológica en la cual ya muy pocos creían y que, pese a su intensa difusión en el mundo católico, nunca fue un dogma de fe en la Iglesia a partir de la Edad Media.

Como había anticipado LA NACION en octubre último, un documento de la Comisión Teológica Internacional llegó a la conclusión de que el tradicional concepto de limbo, el lugar donde los niños no bautizados viven por la eternidad sin comunión con Dios, refleja una "visión excesivamente restrictiva de la salvación".

El documento, que analizó la esperanza de la salvación de los niños que mueren sin ser bautizados, fue aprobado por el Pontífice y publicado ayer. Si bien desde la Edad Media fue considerado una enseñanza común de la Iglesia, el limbo nunca fue definido como un dogma. El actual Catecismo de la Iglesia Católica , publicado en 1992 durante el pontificado de Juan Pablo II, de hecho, nunca lo mencionó. Al respecto, sin embargo, dice que "la gran misericordia de Dios nos permite esperar que haya salvación para los niños muertos sin bautismo".

Este concepto había tenido el visto bueno del entonces cardenal Joseph Ratzinger, custodio de la ortodoxia católica como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que a partir de 2004 presidió la Comisión Teológica Internacional que ahora determinó el adiós al limbo.

El cardenal norteamericano William Levada, sucesor de Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe, se reunió con el Papa el 19 de enero último para discutir el documento, que obtuvo la aprobación del Santo Padre.

Se esperaba una decisión de este tipo no sólo por la participación anterior del Papa en esa comisión, sino también porque en un libro entrevista publicado en 1994, además, el entonces cardenal alemán había dicho: "El limbo nunca fue definido como una verdad de fe", y: "Personalmente, yo lo dejaría de lado porque siempre fue solamente una hipótesis teológica".

Urgencia pastoral

La abolición del limbo, según afirma el documento de 41 páginas publicado ayer, es "un problema pastoral urgente" porque el número de niños muertos sin ser bautizados está aumentando no sólo porque muchos padres no son católicos, sino también porque hay muchos pequeños que son víctimas de abortos.

El argumento principal del texto es parecido al mencionado por el Catecismo , que indica que la misericordia de Dios "quiere que todos los seres humanos sean salvados", que la gracia tiene prioridad sobre el pecado, y la exclusión de niños inocentes del Paraíso no parece reflejar el especial amor de Cristo por los más pequeños.

Según explica el documento -titulado "La esperanza de salvación para los niños que mueren sin bautismo"-, la Iglesia siguió hablando de limbo porque, debido al pecado original, el bautismo es la vía ordinaria para la salvación. Justamente por esto se estimula a los padres a bautizar a los hijos.

A diferencia de los adultos, que tienen libertad para adherir o no la fe de la Iglesia y liberarse del pecado original, según la doctrina católica los niños que mueren sin ser bautizados dejan el mundo sin poder ejercer esa libertad.

Al reflexionar sobre la misericordia de Dios, la Comisión Teológica -formada por 30 miembros- llegó a esta conclusión: "Todos los factores que hemos considerado [...] dan serias bases teológicas y litúrgicas a la esperanza de que los niños muertos sin bautismo estén salvos y gocen de la visión beatífica".

"La solidaridad de Cristo con toda la humanidad debe tener prioridad sobre la solidaridad de los seres humanos con Adán", dice el texto. Litúrgicamente, explica que el motivo de esperanza fue confirmado con la introducción en 1970 de un rito fúnebre para niños no bautizados cuyos padres tenían la intención de bautizar.

Así como la Comisión Teológica Internacional aclara que el nuevo enfoque teológico sobre el tema no debe ser utilizado para "negar la necesidad del bautismo ni para postergar la administración del sacramento", destaca, asimismo, que "debe quedar en claro que la Iglesia no tiene certeza sobre la salvación de los niños que mueren sin bautismo".

La cuestión de los niños que mueren sin recibir el bautismo fue un problema desde los inicios de la Iglesia.

La palabra "limbo", que no existe en la Biblia, procede del latín (limbus) y se traduce como ´frontera .

El Concilio de Cartago, en el año 418, se pronunció en contra de la teoría de que los niños muertos sin bautismo están totalmente admitidos a la felicidad sobrenatural, impulsada más tarde por Santo Tomás de Aquino.

Esta posición reinó durante toda la Edad Media, cuando Dante Alighieri escribió su famosa Divina Comedia -que se divide en Infierno, Purgatorio y Paraíso-, en la que colocó al limbo antes del Infierno.

El limbo en el tiempo

Origen

  • La teoría del limbo, para explicar el lugar al que se dirigen los niños que mueren sin ser bautizados, surgió en la Edad Media.

Posiciones

  • Surgió en contraposición con una doctrina anterior, más enérgica, que condenaba a la imposibilidad de gozar de la visión de Dios a todo aquel que no recibía el sacramento bautismo.

Reconocimiento

  • El Catecismo del papa Pio X (1904), decía que el limbo existe "para aquellos niños que no merecen el paraíso, pero tampoco el infierno o el purgatorio".

Sin validez

  • Ese criterio fue suprimido en el nuevo Catecismo, aprobado por Juan Pablo II en 1992. Ahora, la Comisión Teológica Internacional le quitó toda validez.
Por Elisabetta Piqué Corresponsal en Italia
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