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"Cada libro que hice es un libro que no tuve"

Domingo 22 de abril de 2007

"¿Cómo conocemos hoy al Capitán Arsenio? Su diario fue encontrado por casualidad hace algunos años, en circunstancias a las que luego volveremos. Data de 1780, es decir, antes de los Wright, antes de Otto Lilienthal, antes incluso que sir George Cayley. Es el manuscrito sobre aviación más valioso y antiguo que se conoce, después del de Leonardo da Vinci", lee, entre divertido y misterioso, Pablo Bernasconi, autor del texto y las ilustraciones del libro El diario del Capitán Arsenio (editado en la Argentina por Sudamericana). Mañana, a primera hora, Bernasconi volará a Estados Unidos para recibir el Premio Zena Sutherland, una distinción que otorga anualmente la Universidad de Chicago a los mejores libros de cuentos infantiles publicados en Estados Unidos. "Zena Sutherland (1915-2002) fue una crítica literaria, profesora y editora que trabajó mucho para incentivar la lectura y la literatura infantil en escuelas y hogares. Se otorgan tres categorías de premios: mejor ilustración, mejor texto y mejor libro infantil. Arsenio ganó en dos categorías: mejor texto y mejor libro 2006. Entonces, la Universidad me invitó a la ceremonia de entrega de premios y, luego, a dar una conferencia ante 300 personas elegidas entre alumnos, docentes, escritores y simples lectores... Y me tiene un poco nervioso", vuelve a reír el hombre, que vive en Bariloche.

Bernasconi se formó como diseñador gráfico en la UBA, donde fue docente, y actualmente colabora en los diarios neoyorquinos The New York Times , The Wall Street Journal y el londinense The Times . Una obra anterior, El brujo, el horrible y el libro rojo de los hechizos fue también premiado en Inglaterra, por el Sunday Times , como mejor libro infantil.

-¿Cómo creó al Capitán Arsenio y sus engendros voladores?

Escritor e ilustrador, logra la atención de los chicos "volviendo a ser chico"
Escritor e ilustrador, logra la atención de los chicos "volviendo a ser chico".

-Supongo que todo parte del hecho de que mi padre es piloto. Desde chico estuve rodeado de aviones, aeroclubes, anécdotas, hazañas, accidentes, etcétera. Más tarde, cuando cumplí 16 años, yo también me hice piloto y me sumergí todavía más entre fuselajes, altímetros y trenes de aterrizaje. El diario ... está dedicado "a mi padre que me enseñó a volar y a mi madre que me enseñó a aterrizar". Casi todos los mamarrachos que desarrolla Arsenio -sacacorchóptero, submarinóptero, hamstertronic, etcétera- son versiones previas de inventos reales de la aviación. Cada máquina de Arsenio está construida de manera que puede realmente funcionar, tratando de vincularme con ese saber entre ingenuo y temerario de los verdaderos precursores, como Otto Lilienthal o sir George Cayley.

-¿Cómo hace un adulto para lograr la atención de los chicos?

-Es fácil, volviendo a ser chico. Generalmente, uno conserva muchas de las cosas que le fascinaban entonces: juegos, experiencias, iconos. Por otra parte, sería difícil y muy pretencioso crear imágenes e historias pensando en los chicos en general, la mejor manera es ilustrar para el chico que uno fue. Dedicarle a él, a sus fantasías, a sus gustos, cada idea. Siento que cada libro que hice es un libro que no tuve o no pude conseguir cuando era un chico. Me los estoy regalando en diferido.

-¿Cómo descubrió su vocación?

-Casi podría decir que la culpa la tiene Carlos Fontanarrosa. De chico me gustaban muchísimo sus historietas, tenía algunos libros y los que no tenía los fabricaba: recortaba todo lo que encontraba en diarios y revistas, y lo pegaba en una especie de volumen, al que le hacía también las tapas. Siempre me pareció uno de los autores más originales y creativos, y además me sorprendía el hecho de que además de dibujar... ¡escribía! Y en cuanto a mi estilo, diría que el hecho de que mis padres fueran científicos (química mi madre, ingeniero mi padre) tuvo bastante que ver con mi manera de imaginar personajes e historias.

-¿Qué hay que hacer para que los chicos se interesen en la lectura?

-¡Por supuesto, hacérsela atractiva! Mi impresión es que el libro infantil comparte espacios donde se cruza continuamente con la televisión, el Playstation, los juegos de red, las películas animadas, etcétera. Son formatos muy vertiginosos con una carga de información seductora para los chicos. El libro, en cambio, es mucho menos pasivo y requiere contar con lectores que hagan un esfuerzo para comprenderlo, interpretarlo y poblarlo de imágenes. Esta actitud es muy saludable, pero necesita de un poco de ayuda, de estímulos que alimenten la imaginación de los chicos, de un apoyo que los acompañe durante todo el camino, del principio al fin. Es imprescindible que encuentren diversión y códigos que les sean familiares para ayudarlos de manera efectiva a encontrar placer en la lectura.

-¿Lo hacemos?

-Me parece que el problema es que se trata de resolverlo sin una adaptación al mundo de hoy. Por suerte, desde los días de Andersen, las cosas han cambiado mucho. Los libros álbum, las ilustraciones, los intertextos, los temas originales, la imaginación, el avance del diseño editorial ayudaron a que el libro pueda seguir siendo atractivo para los chicos. Sin embargo, es necesario moverse y seguir explorando. La Argentina tiene autores e ilustradores maravillosos, pero no es fácil. Sabemos que a la vuelta de la esquina se esconden los Winnie Pooh acaparadores de vidrieras, apoyados por blindados publicitarios devastadores. Habrá que hacerles frente.

Luis Aubele

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