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33° Feria Internacional del Libro

El oficio de contar el mundo a diario

Cultura

En un panel organizado por LA NACION, Jorge Lanata y Martín Caparrós reflexionaron sobre los límites imprecisos que separan a la literatura y el periodismo como formas de narrar lo cotidiano

Por   | LA NACION

Las difusas fronteras que separan al periodismo y la literatura fueron el centro de un debate seguido a sala llena ayer en la Feria del Libro, en el que Jorge Lanata y Martín Caparrós, dos reconocidos escritores y periodistas, debatieron junto a Jorge Fernández Díaz, secretario de Redacción de LA NACION. Tras una breve introducción al panel "El periodismo como literatura", organizado por LA NACION, Fernández Díaz presentó a Lanata como "el periodista más creativo de su generación" e identificó a Martín Caparrós como "nuestro Kapuscinski", al definirlo como "un gran maestro de la crónica novelada".

Lanata lanzó entonces la primera ofensiva, cuando Fernández Díaz le preguntó dónde ubicaba al discurso periodístico. "No creo en los géneros literarios; me importan más los puntos de vista", afirmó. "Es el contenido el que dicta la forma. Lo importante no es el género con el que se cuentan las historias, sino tener algo para decir, porque a escribir bien siempre se aprende", dijo. Y citó al italiano Alberto Moravia cuando advertía que todo escritor contemporáneo debía, primero, pasar por el periodismo.

Para sostener su punto, Lanata mencionó a Dos Passos, Wolfe, Mailer, Capote, García Márquez, Pérez-Reverte y al propio Kapuscinski como ejemplos de periodistas-escritores cuya producción no admite etiquetas de géneros. Y dijo que la Odisea y el Cantar del Mío Cid pueden ser consideradas tanto obras periodísticas como literarias.

"Antes que anda, espero poder sobrevivir a esta encerrona, rodeado por dos «Jorges»", bromeó a su turno Caparrós, para afirmar de entrada que para él sí el periodismo es un género literario. Lo definió como "el conjunto de formas que el hombre usa para contar el mundo con palabras" y admitió que es esa misma definición la que incluye a la profesión en el campo de la literatura. Entonces, los gritos estentóreos de un grupo de manifestantes que gritaban afuera consignas contra la papelera Botnia -en un escrache frente al stand de Finlandia- repercutieron con fuerza en la sala e interrumpieron fugazmente el diálogo. Pero Caparrós continuó alzando aún más la voz, lo que fue agradecido por el público.

El lector que no lee

El autor de El interior colocó a la crónica como el ejemplo más cabal de que el periodismo es literatura y la definió como "eso que nuestros diarios y revistas hacen cada vez menos".

Caparrós culpó a los editores de la ausencia de ese género. Dijo que son ellos quienes menosprecian a los lectores asumiendo que nadie lee más de 5000 caracteres o que el lector abandona la lectura cuando la prosa presenta alguna complejidad. "Los editores han inventado un monstruo que es el lector que no lee, y por eso ya no te dan textos para leer, sino que visten las páginas con infografías, fotos, dibujitos y destacados. Y es así como le va al periodismo actual", sentenció.

Sin embargo, añadió, es en la crónica donde cada palabra produce la sensación de inmediatez y de verosimilitud indispensable en el relato periodístico. "Ella postula una idea del mundo, sin la necesidad de hacernos creer que siempre lo importante es lo que le sucede a la gente poderosa", dijo, porque la crónica apunta a "encontrar en lo habitual lo extraordinario".

Para Caparrós, los méritos de una "buena crónica" aparecen cuando un lector logra interesarse por un tema que antes desdeñaba.

"¿Los periodistas han perdido el amor por la escritura?", fue la oportuna pregunta que disparó Fernández Díaz. Entonces tomó el micrófono Lanata, y contó cuando fue a ver a Jacobo Timmerman ("con quien siempre tuve una relación de amor-odio", dijo) con el número cero del diario Página/12 . "El decía que ya no había más periodistas, y tiene razón", opinó. "Este es un muy mal momento para la profesión", dijo Lanata. "La crisis económica, la corrupción, la falta de exigencia y este vedettismo donde todo se firma y donde la firma dejó de ser un premio muestran un periodismo muy débil", sentenció.

Por su parte, Caparrós afirmó que el "periodismo hoy no premia las formas de originalidad, aunque uno muchas veces deba equivocarse para lograrla". .

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