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Nuevas claves sobre el origen de la esquizofrenia

Se generaría en trastornos de la materia blanca del cerebro

Viernes 27 de abril de 2007
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LA NACION

Lejos de la explicación freudiana, un trío de científicos argentinos residentes en los Estados Unidos acaba de encontrar una relación causal que explicaría la génesis de la esquizofrenia. Según Gabriel Corfas, Patricio O Donnell y Daniela Brunner, el cuadro psicótico podría generarse a partir de defectos en la materia blanca del cerebro (mielina), tejido al que tradicionalmente no se le daba más trascendencia que la de aislamiento de los axones, estructuras neuronales responsables de transmitir las señales eléctricas en el cerebro.

El trabajo, realizado en ratones, acaba de publicarse en Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), una de las más prestigiosas revistas científicas.

"Antes se pensaba que la glía, un tipo de células del sistema nervioso, servía como soporte o tejido conectivo para las neuronas. Ahora vemos que estas células desempeñan importantes papeles en el desarrollo y mantenimiento del sistema nervioso -afirma Corfas, desde su laboratorio del Children s Hospital Boston-. Es más: se calcula que en el cerebro hay entre una y diez veces más glía que neuronas. Hoy se las ve más como socias que como «subalternas», ya que no hay sistema nervioso central ni periférico sin glía."

El científico argentino, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, venía estudiando desde hacía quince años unas moléculas llamadas neuregulinas.

Estaba interesado en saber cuál es la función de una neuregulina en la formación de la materia blanca, ya que distintos experimentos habían arrojado resultados contrapuestos.

Para averiguarlo, Corfas y colegas decidieron crear un ratón modificado genéticamente en el que los receptores para neuregulina en los oligodendrocitos (células de la glía que forman la mielina en el sistema nervioso) estuvieran bloqueados.

"Cuando estábamos empezando, un estudio hecho en Islandia demostró que la neuregulina regulaba la susceptibilidad de esquizofrenia -cuenta Corfas-. Entre las diferentes versiones [haplotipos] del gen [que la sintetiza], hay una que se encuentra con más frecuencia en esquizofrénicos, de lo que se concluye que da susceptibilidad a la enfermedad."

Dado que estudios de resonancia magnética nuclear y microscopía electrónica post-mortem habían demostrado que las personas con esquizofrenia tienen la materia blanca alterada, el científico se preguntó si estos ratones podrían servir para investigar si la neuregulina contribuía a la esquizofrenia a través de su función en la mielina.

La primera constatación de que la hipótesis era acertada fue que, en los ratones que carecían de receptores para neuregulina el cerebro tenía más oligodendrocitos, pero cada uno era más pequeño y producía menos mielina que lo normal; y la conducción de las señales eléctricas en los nervios era más lenta. Esto último sugería que la información fluía de una manera defectuosa entre un centro del cerebro y otro.

Qué dijeron las pruebas

"Entonces, decidimos mirar qué pasaba con el comportamiento -explica Corfas-. Encontramos, por ejemplo, que cuando los ratones mutantes exploraban un ambiente novedoso, se habituaban; es decir, dejaban de explorar, más rápido que los normales. También exhibían mayor ansiedad y problemas en las interacciones sociales.

"Para medir la ansiedad, usamos diversos tests -dice el investigador-: uno consiste en observar su comportamiento en un laberinto elevado con forma de cruz en la que uno de los ejes tiene paredes y el otro, no. Si los ratones pasan más tiempo de lo normal en la parte cerrada, se lo interpreta como un síntoma de ansiedad, porque si se les dan antiansiolíticos, van a la parte expuesta. Los ratones modificados pasaban más tiempo entre paredes. De la misma manera, en otros ensayos en los que medimos cómo exploraban un nuevo ambiente, observamos que estaban más en el centro que en la periferia, otro comportamiento que se interpreta como una señal de ansiedad."

A partir de estas evidencias hicieron un test más específico: midieron en los animales la sensibilidad a la anfetamina. Este estimulante que puede producir fenómenos psicóticos afecta el sistema dopaminérgico, y se sabe que los esquizofrénicos tienen alterada la sensibilidad a esta sustancia. "En los ratones mutantes vimos que la sensibilización está muy aumentada, lo que sugiere que tienen problemas en el sistema dopaminérgico, igual que los esquizofrénicos."

Según el científico, con este estudio pudieron demostrar que alcanza con alterar sutilmente la materia blanca del cerebro para producir cambios en la función de las neuronas de formas similares a las alteraciones que ocurren en enfermedades psiquiátricas.

"Nuestro trabajo -concluye- ofrece sólida evidencia de que los cambios en la materia blanca pueden ser causantes de enfermedad neuropsiquiátrica. Y esto no sólo es válido para la esquizofrenia, sino también para el trastorno bipolar y el autismo."

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