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"La única manera de combatir la violencia es con solidaridad"

Lo afirma Carlos Mina, estudioso del tango y experto en análisis de mercado

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LA NACION
Sábado 28 de abril de 2007

En cualquier parte del mundo, el tango remite a la Argentina. Para muchos, es la seducción del baile; para otros, el compás varonil que marca el bandoneón o la poesía desesperada que muestra un tiempo mitológico de Buenos Aires. Carlos Mina decidió analizar el fenómeno tanguero desde una óptica particular y demostrar que el tango sirvió para unir a la sociedad argentina en la primera mitad del siglo XX. Afirma, sobre todo, que hoy ese lugar quedó vacío por la ruptura del entramado social, un tejido que sólo podrá ser reparado con solidaridad.

En estos días, Mina no oculta su entusiasmo con la llegada de los primeros ejemplares de Tango: la mezcla milagrosa, el trabajo que mereció el primer premio en la categoría ensayo del Premio La Nacion-Sudamericana, y que será presentado pasado mañana, en la sala José Hernández de la Feria del Libro.

Nacido en 1940, con larga experiencia en estudios de mercado, un día se dio cuenta de que, a la distancia, se podía observar mejor el tejido que conformó nuestra música ciudadana a partir de 1917, cuando surge el tango canción y, con él, una poética que cumplirá todos los ciclos hasta llegar a la decadencia, en los años 50, cuando "el tango cumplió su objetivo"; es decir, "la sociedad se integró". Esa sociedad, entonces, estaba marcada con la llegada de los inmigrantes, que multiplicaron la población del país en muy pocos años.

"La poética de nuestra música ciudadana crea un entramado imaginario que permite insertarse en un lugar", dice Mina
"La poética de nuestra música ciudadana crea un entramado imaginario que permite insertarse en un lugar", dice Mina. Foto: Marcelo Omar Gómez

-¿Cómo comienza esa integración?

-El tango canción comienza en 1917. Antes había tangos cantados, pero eran todas letras prostibularias o que hablaban exclusivamente desde el yo. Leyendo las letras, me doy cuenta de que hay todo un circuito, un ciclo: nacimiento, desarrollo y elaboración de conflictos, hasta llegar a la decadencia. Un poco en broma yo decía, a partir de la frase de Heidegger: "¿Por qué existe el tango?" Si aparece y fue un fenómeno de masas, algo representó. Y a medida que fui metiéndome con los textos me di cuenta de qué manera iba elaborando los grandes conflictos de la sociedad, tanto individuales como colectivos. En el 40, aparecen poetas que le dan otra dimensión: Homero Manzi, Homero Expósito, Cátulo Castillo, pero lo interesante es que eso que sucede es parte de un todo.

-¿Por qué llega a la decadencia?

-Porque la sociedad se integró, porque el tango cumplió su objetivo y, al cumplirlo, el tango queda sin razón de ser. Los poetas quedan naufragando en su angustia frente al vaciamiento de su tarea. Por eso, si uno lee los tangos de la última etapa, los autores viven inmersos en el alcohol. De eso dan cuenta tangos como "La última curda", "Maquillaje".

-¿Cuál es el vacío que hay ahora y que en su momento llenó el tango?

-El tango fue una cosa importante, solidaria, porque ayudó a la integración de gente totalmente disímil. Y la ayudó de manera afectiva. Lo que falta hoy es la solidaridad. En los 40 y 50 la sociedad estaba integrada; más tarde, empezaron los problemas de fragmentaciones, donde se pierde el contrato social que nos mantuvo unidos.

-¿Se puede trasladar la solución que se usó hace un siglo para aliviar la problemática actual?

-Si nosotros pensamos en la enorme fractura producida en 2001, cuando la mitad de la población quedó bajo el límite de pobreza y la mitad de ellos todavía debajo del límite de subsistencia. Tanta gente que vive en la miseria nunca existió en el país. Existía la pobreza, no esta miseria que pasa de padres a hijos, que no tienen otro destino que seguir la misma ruta.

-Y las diferencias se agrandan.

-Es que, además, falta reconocimiento. ¿Dónde están ellos en la sociedad? ¿Quién los reconoce? ¿Quién los representa? La falta de reconocimiento individual y social genera violencia, y la única manera de combatir la violencia es con la solidaridad.

-En cambio, hoy se habla de la seguridad, de implementar la "mano dura".

-Los epígonos de la mano dura están conformados por dos grupos de personas. Por un lado, los fascistas, los que quieren reprimir porque no toleran las diferencias. Esa represión, por lo tanto, tiene que ser cada vez mayor. Desde el primer golpe militar, en 1930, fue creciendo la violencia hasta cerrar en ese derrame de sangre del 76. El otro grupo la pide desde el dolor, son los damnificados, los que perdieron a seres queridos por una muerte absurda. Allí habría que ver con claridad si piden justicia o piden venganza, porque el que pide reprimir desde el dolor tiene que ver que, del lado de enfrente, hay dolores también. Mucha gente llegó a delinquir en medio de frustraciones enormes, vidas terribles, fracasadas. Si esas quejas se transformaran en actos solidarios, viviríamos en el paraíso.

-Volvamos a la poética del tango y a cómo generar un lugar para todos.

-La poética está relacionada con la función que cumplía. En la primera etapa se trata de establecer el asentamiento. A principios del siglo XX, sólo un tercio de los habitantes de Buenos Aires había nacido aquí. Había gente de cincuenta naciones distintas y provincianos que también se establecieron acá. Todos habían perdido su hábitat de origen, el que les daba respaldo, confianza, seguridad, afecto. Entonces, el tango crea un entramado imaginario de calles, de lugares, de casas, de inclusiones; va mencionando eso que le sirve a todo el mundo de respaldo. El tango les permite insertarse en un lugar. Y en esa inserción hay distintas dimensiones: la casa, que es donde suceden muchos de los dramas; después el barrio, por el que se expresa un amor desenfrenado, porque es el lugar de inserción en ese nuevo mundo, en la nueva vida que eligieron. Cuando alaban el barrio, hablan del presente, el pasado y el pasado mítico, tres instancias que dan valor a su lugar de pertenencia.

-Y una vez generado ese lugar de pertenencia, ¿cómo sigue la inclusión?

-Viene la fractura que produce la inmigración. Permite que cambien los roles sociales y familiares. Las mujeres ya dejan de ser absolutamente dependientes de los hombres. Hay que pensar que casi todos los que venían eran campesinos, muy conservadores. El amo absoluto era el padre. La quebradura de la inmigración hace que su autoridad se resquebraje. En esa grieta se piantan sus hijas, digamos. Van a la fábrica, pero el grueso del tango les canta a las minas que se van de la vida afectiva del sujeto y caminan la mala vida. La mayoría los abandonan. Por eso, suele decirse que las mujeres se piantan en los tangos escritos entre 1917 y 1929. Lo que los poetas registran es el cambio de posición de la mujer.

-¿Por qué llega la decadencia?

-A partir del 40, Cátulo Castillo se pregunta: "Dónde estará mi arrabal / quién se llevó mi niñez " Con eso se acabó el arrabal. A partir de allí, el arrabal es metáfora pura. Es cuando la sociedad argentina empieza a moverse en otras dimensiones, encuentra respuestas en otros lugares a medida que desaparece la necesidad de inserción. Esa decadencia empieza en el 40 y termina en el 56, con "La última curda", que marca el fin de un capítulo.

-¿Y el actual resurgimiento?

-Vi muchas crisis, pero la de 2001 fue la más grande. Todos temimos la disolución de la sociedad. Caímos en la miseria. Frente a eso, al peligro de la disolución, inconscientemente recurrimos a aquellas armas que nos sirvieron anteriormente. Y el tango remite a la época en la que no teníamos miedo de que se fracturara la Nación.

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